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Viernes, 14 de Diciembre 2018
Internacional | Tensión en el Norte del país

Doble atentado en Siria deja unos 30 muertos

Dos coches-bomba explotan en Alepo, episodios que contribuyen con los 72 fallecidos que se registraron ayer en el país

Por: AFP

La imagen muestra el interior de un edificio dañado por las fuerzas del régimen sirio. AP  /

La imagen muestra el interior de un edificio dañado por las fuerzas del régimen sirio. AP /

DAMASCO, SIRIA (11/FEB/2012).- La violencia en Siria no registra tregua. Ayer, el conflicto armado que vive el país quitó la vida a 72 personas; entre los hechos registrados, está la explosión de dos coches bomba.

Según las autoridades, los atentados de Alepo, al norte del país, provocaron cerca de 28 muertos y 235 heridos.

Además del doble atentado, la violencia en Siria causó otros 44  muertos, entre ellos 28 civiles abatidos por las fuerzas de seguridad, principalmente en Homs (Centro) y Alepo, así como nueve soldados y siete desertores en enfrentamientos en todo el país, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El régimen sirio atribuyó los atentados de Alepo, los primeros de este tipo que se registran en la ciudad, pulmón económico del país, a “bandas  terroristas” a las que acusa de provocar, desde mediados de marzo pasado, la revuelta contra el presidente Bashar al Assad.

La oposición, en cambio, responsabilizó de los atentados al régimen, acusándolo de querer de esta manera desviar la atención de la represión perpetrada en Homs.

Estos atentados se produjeron en el momento en el que los sirios comenzaban a concentrarse en diversas ciudades para protestar contra el veto de Rusia y China el pasado sábado a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de condena de la represión, causante de al menos seis mil muertos desde el inicio de la revuelta, según militantes.

Se celebraron manifestaciones en Hama (Centro), Idleb (Noroeste), Damasco y  en ciertos barrios de Homs, declaró Ramí Abdel Rahman, jefe del OSDH, con base en Gran Bretaña.

Estas manifestaciones, que se celebran cada viernes, tuvieron menos afluencia que las anteriores “por el despliegue masivo” de tropas y fuerzas de seguridad para evitar las protestas, subrayó Rahman.

Occidentales y rusos realizan un pulso sobre Siria, con los primeros denunciando las masacres del régimen y con los segundos manteniendo su apoyo a la autoridad de Damasco.

En Alepo, relativamente al margen del movimiento de contestación hasta ahora, los dos coches bomba estallaron junto a la sede de los servicios de inteligencia militar y ante el cuartel general de las fuerzas del orden.

Según el OSDH, al menos 30 personas fallecieron en este doble atentado.

La televisión oficial mostró imágenes del cráter que dejó la explosión y de los servicios de emergencia recuperando cadáveres bajo los escombros.

En una carta dirigida a la ONU y a la Liga Árabe, el ministro sirio de Relaciones Exteriores también acusó a “países árabes y occidentales”, sin  nombrarlos, de haber apoyado a los autores del doble atentado.

Según el coronel Maher Nuaimi, portavoz del Ejército Sirio Libre (que agrupa a miles de soldados desertores), “el régimen criminal mata a nuestros niños en Homs y ataca en Alep  para desviar la atención de lo que hace en Homs”.

En Homs, llamada la “capital de la revolución”, bombardeada sin descanso desde hace siete días por las tropas regulares, los tanques del Ejército ingresaron en el barrio Inshaat, en donde los soldados rastrillaban el sector casa por casa, indicó el OSDH.

Panorama
Rumoran “fuga”


El presidente sirio Bashar al Assad evacuó a su familia a un país europeo desconocido ante el temor de que la revolución popular se agrave aún más y consiga derrocar su régimen, publicó un diario israelí.

Un representante de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja en Damasco dijo que acceder al creciente número de víctimas en Siria es cada vez más difícil debido a la intensificación de la violencia y la inseguridad.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe llevar los crímenes cometidos en Siria ante la Corte Penal Internacional, solicitó el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos  Humanos.

Análisis
Naciente coalición contra el régimen

Por Ignacio Cembrero (El País)

La comunidad internacional no deja de preguntarse cómo impedir que el presidente sirio, Bashar al Assad, siga matando a civiles. Estudia cómo sortear el veto de Rusia y China a una resolución, sometida el sábado al Consejo de Seguridad de la ONU, que apretaba las tuercas al régimen sirio.

Los países concernidos por la crisis siria son un hervidero en el que, a veces abiertamente y otras con discreción, se debate sobre qué hacer para detener una guerra civil larvada que se ha cobrado ya más de seis mil muertos.

Ansiada por el grueso de la oposición, reagrupada en el Consejo Nacional Sirio, y acariciada por Occidente, la iniciativa que se baraja con más insistencia consiste en intentar soslayar al Consejo de Seguridad recurriendo a la Asamblea General, señalan varias fuentes diplomáticas europeas.

Compuesto por 15 miembros –cinco de los cuales tienen derecho de veto–, el Consejo es el máximo órgano de la ONU. Sus resoluciones son de obligado cumplimiento. En la Asamblea están, en cambio, todos los países miembros (193) que pueden votar. Sus resoluciones no son constrictivas.

La discusión transcurre entre bambalinas, pero a veces aflora. Kevin Rudd, ministro de Asuntos Exteriores australiano, expresó ante el Parlamento su apoyo a una resolución de la Asamblea “fundamental para demostrar la condena por la comunidad internacional de las matanzas de las que se es testigo en Siria”.

La resolución iría, sin embargo, más allá de la mera condena. Abriría la vía a la adopción de medidas que pongan freno a la represión y alivien a la población civil que la padece. “Daría un respaldo más moral que jurídico para actuar contra el dictador”, señala Salam Kawakibi, director de investigación de la Iniciativa de Reforma Árabe.

Las medidas podrían consistir en el envío de ayuda humanitaria a la población, hasta ataques puntuales contra unidades de élite del Ejército, pasando por la creación de una franja de seguridad –probablemente a lo largo de la frontera turca– donde los civiles puedan ponerse a salvo.

A ojos de los juristas hay un precedente que permite a la Asamblea General burlar al Consejo. A instancias de Estados Unidos, empeñado en sortear el veto de la Unión Soviética en la guerra de Corea, aprobó en 1950 una resolución, la 377, en la que constató “la carencia de unanimidad entre los miembros permanentes” del Consejo, que no podían “ejercitar su responsabilidad primaria de mantenimiento de la paz y seguridad (...)”.

Por abrumadora mayoría la Asamblea recomendó entonces la adopción de medidas colectivas, “incluido el uso de la fuerza” para hacer frente al agresor.

La Asamblea General parece estar predispuesta a ir más allá que el Consejo. El 19 de diciembre pasado aprobó, por 133 votos a favor, 11 en contra y 43 abstenciones, una resolución en la que condenaba “con fuerza la violación grave y sistemática de los derechos humanos” por Damasco. Rusia y China se abstuvieron.

Los rusos son conscientes de la maniobra en preparación para obviar su veto. Su embajador en la ONU, Vitaly Churkin, advirtió, en una declaración a la web informativa Inner City Press, de que sería difícil obtener una resolución de la Asamblea porque el asunto ya está en manos del Consejo de Seguridad.

Para coordinarse, para promover esta iniciativa en la ONU, empieza a cuajar la idea, formulada por Berlín, París y Londres, de crear un “grupo de amigos” de Siria. En él llevarían la voz cantante los árabes, sobre todo las monarquías del Golfo Pérsico, y Turquía. Ni qué decir tiene que Estados Unidos sería un elemento de peso.

Sin llamarlo “grupo”, como hizo el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, formuló la misma idea durante una entrevista con la televisión NTV.

Resaltó la necesidad de organizar a muy corto plazo una conferencia con todos los países implicados en la crisis siria y, aunque no la mencionó, la oposición al régimen, aún bastante dividida. La conferencia sobre Somalia, convocada en Londres el 23 de febrero, podría ser ampliada a Siria, según Nick Robinson, correponsal político de la BBC.

Hasta que se ponga en marcha una nueva iniciativa diplomática, la Unión Europea va a seguir intentando asfixiar al régimen sirio, pero sin expulsar a sus embajadores.

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