Internacional | Hasta el cierre de esta edición la Policía planeaba lanzar una ofensiva Dan ultimátum a traficantes de droga en Río de Janeiro Hasta el cierre de esta edición la Policía planeaba lanzar una ofensiva contra los delincuentes; van 46 muertos Por: EL INFORMADOR 28 de noviembre de 2010 - 02:16 hs Soldados montan operativo en Río de Janeiro contra los narcotraficantes atrincherados en la favela Alemao. AP / RÍO DE JANEIRO, BRASIL (28/NOV/2010).- La Policía de Río de Janeiro le dio un ultimátum ayer a los traficantes de droga escondidos en una favela en las faldas de un cerro, para que se entreguen y ayuden a terminar con la violencia urbana que ha dejado al menos 46 muertos. Más de mil policías y oficiales del Ejército rodearon el villorrio en un esfuerzo inusualmente determinado de las fuerzas de seguridad para tomar control del territorio, controlado por mucho tiempo por pandillas de narcotraficantes. Las autoridades anunciaron la batalla como parte de un esfuerzo mayor por pacificar la ciudad antes de los Juegos Olímpicos de 2016. Las pandillas de traficantes han resistido incendiando cerca de 100 autos y autobuses, además de disparando a la Policía con armas automáticas. “No existe la más mínima posibilidad de que los traficantes puedan ganar esta guerra en Alemao”, dijo el jefe de la Policía Militar Sergio Duarte a la prensa, refiriéndose a la rodeada favela. “Estamos en posición para invadir Alemao en cualquier momento. Es mejor que se rindan ahora y entreguen sus armas mientras aún hay tiempo, porque cuando invadamos, será más difícil”. Duarte no especificó cuándo partirá la ofensiva. Los supuestos traficantes huyeron a Alemao desde la favela Vila Cruzeiro luego de que la Policía la invadiera a inicios de la semana y asumiera el control. La prensa local dice que desde entonces los oficiales han encontrado armas y granadas en el lugar, además de una máquina cuenta-billetes del lucrativo comercio ilegal de los traficantes. La Policía ahora revisa los vehículos y transeúntes que ingresan a Alemao. Pandilleros al interior de la barriada abrieron fuego contra las fuerzas de seguridad para intentar hacerlas replegarse, hiriendo a 10 personas el viernes y el sábado, entre ellas un fotógrafo de la agencia de noticias Reuters. Dos hombres fueron arrestados tras intentar huir de Alemao el sábado. La Policía dijo creer que se trataba de líderes de pandilla involucrados en el derribo a tiros de un helicóptero policial a inicios de este año. La más reciente ola de violencia elevó algunas dudas sobre si la ciudad es suficientemente segura para recibir la Copa Mundial de futbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016, incluso aunque las autoridades deportivas señalaron que confían en las medidas de seguridad del Gobierno. La Policía Militar declaró que se destinó una zona de la favela donde los pandilleros podrían rendirse con sus armas sobre sus cabezas, agregando que era su única opción para evitar una ofensiva. REACCIÓNAmnistía pide una respuesta proporcional a ola de violenciaRÍO DE JANEIRO.- Amnistía Internacional (AI) exhortó a las autoridades brasileñas a dar una respuesta “proporcional” y respetar las normas legales en sus operativos contra el crimen organizado, en medio de la ola de violencia que azota a Río de Janeiro desde el domingo pasado y que ha dejado unos 46 muertos. En nota divulgada ayer, AI urge a las autoridades “a actuar proporcionalmente y en el marco de la ley en su respuesta a la ola de violencia criminal que azotó Río de Janeiro en la última semana” con ataques contra la Policía, la incineración de al menos 100 vehículos y choques entre narcotraficantes y fuerzas del orden. “Esta violencia es totalmente inaceptable pero la respuesta policial ha puesto comunidades en riesgo”. Según la nota, Patrick Wilcken, investigador de AI en Brasil, consideró que “las autoridades deben asegurarse que la seguridad y bienestar de la población local está en primer lugar y antes que nada en cualquier operación desplegada en áreas residenciales”. Esta exhortación surge después que el jueves un megaoperativo del Gobierno reconquistara la favela Vila Cruzeiro (Norte) y en momentos en que las autoridades preparan la invasión del Complejo del Alemao, núcleo de comunidades dominado por una de las principales facciones de narcos y ahora rodeado por fuerzas del orden. TELÓN DE FONDOLas favelas, una historia de cuatro décadas La gran operación desplegada en Río de Janeiro por fuerzas de seguridad esta semana ha supuesto un brusco giro en las políticas públicas hacia las favelas, abandonadas por el Estado brasileño desde hace cuatro décadas en favor de las bandas armadas. Estos barrios marginales se han convertido en todo un icono en Río de Janeiro porque, a diferencia del resto de ciudades de Brasil, no se limitaron a las periferias deprimidas y proliferaron por las laderas de toda la ciudad, lo que permitió a los pobres residir cerca de las zonas ricas donde trabajan. Dos millones de personas —un tercio de la población de Río— vive en unas mil favelas aproximadamente, algunas de ellas localizadas en escarpadas colinas que se asoman sobre lugares turísticos como las playas de Copacabana e Ipanema y en la falda del monte del Corcovado, que corona la estatua del Cristo Redentor. El impactante contraste del paisaje abigarrado de casas de ladrillo sobre barrios señoriales y junto a frondosos bosques tropicales han convertido esas barriadas cariocas en una exótica atracción turística, muy visitada por europeos y estadounidenses. Los propios vecinos promueven paseos por los callejones intrincados y laberínticos, donde se puede contemplar la frágil estructura de las viviendas, construidas por sus propios habitantes de forma caótica y desordenada, sin plan urbanístico ni arquitectónico. El panorama típico de cualquier favela son marañas de cables, basuras amontonadas a la espera de que pasen los servicios de limpieza y, en demasiadas ocasiones, ríos de aguas negras sin canalización, un problema que favorece la proliferación de enfermedades como tuberculosis y dengue. Las barriadas ubicadas en grandes pendientes son especialmente vulnerables a los corrimientos de tierras, que se repiten a cada año con mayor o menor virulencia. Sin embargo, estos barrios pobres también están llenos de vida. En cada esquina florecen minúsculos bares, restaurantes, tiendas y escuelas, y cada plazoleta se transforma en una rudimentaria cancha de futbol, auténtica pasión de los brasileños. Las favelas más antiguas tienen ya un siglo de existencia, pero sólo a comienzos de los años setenta se convirtieron en una amenaza para la seguridad cuando las bandas ganaron poder con el tráfico de drogas y crearon feudos en estos barrios olvidados por las políticas estatales. Los narcotraficantes sustituyeron al Estado y se erigieron en benefactores de la población, ofreciendo servicios como luz, gas o televisión por cable y organizando concurridas fiestas, en las que acuden armados con pistolas y fusiles para exhibir su poder. El drama de las favelas fue retratado por exitosos filmes como “Ciudad de Dios” (2002), de Fernando Meirelles, o “Tropa de elite” (2007), de José Padilha, ganadora del Oso de Oro en el festival de Berlín y que acaba de estrenar su segunda parte. La secuela, que en sus primeras semanas se ha convertido en una de las películas más taquilleras de Brasil, denuncia la actividad de los grupos mafiosos de policías, conocidos como “milicias”, que han sustituido a los “narcos” en decenas de favelas, donde extorsionan a la población con métodos igual de violentos que sus predecesores. Estos filmes mostraron con crudeza los brutales métodos de violencia utilizados por estos grupos criminales, que alimentan las abultadas estadísticas de muertes de Río, donde entre enero y septiembre se han cometido tres mil 226 asesinatos, según datos oficiales. Temas América Latina Narcotráfico Brasil Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones