Martes, 28 de Octubre 2025
Internacional | Tendrá apoyo y recursos en medio de dudas

Barack Obama se juega el prestigio con lucha afgana

En las filas de su Gobierno no se descarta el riesgo de llegar a 18 meses de lucha, sin éxito

Por: EL INFORMADOR

WASHINGTON, EU.- El objetivo ha sido claramente fijado: ganar la guerra de Afganistán en 18 meses y volver a casa. Para el Pentágono resulta una misión difícil, pero factible. Los congresistas, en la derecha y en la izquierda, expresan serias dudas al respecto, pero le darán al presidente los recursos que solicita.

Los aliados parecen alentados por la señalización al fin de un horizonte en un conflicto agotador. Las reglas están establecidas y el mandatario estadounidense Barack Obama se juega ahora su prestigio y su presidencia.

De todas las críticas que se pueden hacer al discurso que el presidente norteamericano pronunció la noche del martes en la Escuela Militar de West Point la única injusta sería la de que la estrategia presentada para Afganistán no es suficientemente audaz y arriesgada.

Obama apuesta por una considerable escalada militar con el refuerzo de 30 mil soldados y exige a todos (a los militares, a Afganistán, a la OTAN y a sí mismo) resultados para julio de 2011, la fecha marcada para comenzar la cesión de responsabilidades a las Fuerzas Armadas afganas y para la salida de los soldados estadounidenses.

Las primeras reacciones entre los comentaristas y analistas refleja lo polémico de la propuesta: la izquierda zarandea al presidente por ensuciar su reciente Premio Nobel de la Paz con esta decisión de profundizar la guerra; la derecha lo acusa de favorecer al enemigo al señalar un límite preciso para el final del conflicto.

Ambas críticas tienen fundamento. Como confesó en su discurso, Obama contaba con ellas por anticipado y decidió obviarlas a favor de un plan que lleva su sello personal y que refleja toda su concepción sobre la defensa de los intereses nacionales.

En otras palabras, Obama va a hacer el esfuerzo económico y militar que cree necesario para ganar la guerra de Afganistán pero no va a poner en riesgo, como ocurrió en Iraq, toda la capacidad de esta gran potencia en ese empeño.
Los militares (y el presidente afgano, Hamid Karzai) tienen, no obstante, una última oportunidad de ganar la guerra. Es difícil, casi una proeza, conseguir en 18 meses lo que no se ha conseguido en ocho años. Pero, al mismo tiempo, tal como lo observa Obama, si 100 mil soldados norteamericanos —la cantidad que habrá en el teatro de operaciones a partir del próximo verano— no pueden derrotar a unas decenas de comandos de Al Qaeda apoyados por una desordenada milicia talibán, quizá no valga la pena continuar con ese esfuerzo indefinidamente.

Nadie quiere de momento, por supuesto, imaginar el escenario de una derrota, pero como se podía deducir ayer del intercambio dialéctico en el Congreso entre el secretario de Defensa, Robert Gates, y el senador John McCain, el riesgo de llegar a julio de 2011 sin perspectivas de victoria es una posibilidad cierta.

“Se trata de una fecha arbitraria que pone en peligro a nuestros amigos en la región; ése no es el camino hacia la victoria”, advirtió el ex candidato presidencial republicano. A lo que Gates replicó que esa fecha ha sido cuidadosamente estudiada y que “se ha llegado a la conclusión por parte de todos de que es posible empezar la transición en ese plazo, especialmente en algunas regiones del país”.

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