Internacional | Entrevista dominical Barack Obama no perdió la batalla: Santa Cruz Díaz Según el académico, el presidente de Estados Unidos demostró ser un hombre capaz de llegar a acuerdos, por encima de intereses partidistas Por: EL INFORMADOR 15 de agosto de 2011 - 05:11 hs GUADALAJARA, JALISCO (15/AGO/2011).- “Obama derrotado” titulaba el Financial Times el martes 2 de agosto; “Obama se rinde y no da la batalla” escribía el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, en The New York Times; “Hay acuerdo, gana el Partido del Té” sostenía con vehemencia El País. Para la prensa mundial, el decreto era sencillo: los conservadores del Partido del Té y algunos miembros del Partido Republicano se salieron con la suya: aprobar un paquete de reformas tendientes a la reducción agresiva del gasto público, aunque sin ningún aumento fiscal. La narrativa de que los republicanos tomaron a Barack Obama como su “rehén”, apuntándolo a la cabeza, que con tanta claridad ilustró John Kerry, parecía ejemplificar a cabalidad la situación de un presidente buscando afanosamente la aprobación del techo de la deuda y una oposición dispuesta a llevar la negociación hasta las últimas consecuencias. Para Arturo Santa Cruz Díaz, director del Centro de Estudios sobre América del Norte de la Universidad de Guadalajara (UdeG), esta visión de la realidad no es enteramente correcta, ya que Obama logró constituirse como un hombre de Estado, un político que se acerca al centro ideológico, lo cual, en Estados Unidos, es un requisito indispensable para buscar la reelección. En conversación telefónica desde la ciudad de Seattle, al norte de los Estados Unidos, Santa Cruz Díaz considera que el fenómeno político llamado Partido del Té posee una capacidad de manipulación muy amplia, tanto por sus convicciones morales que rayan en el puritanismo como por su fuerza al interior de la fracción parlamentaria del Partido Republicano en la Cámara de Representantes. El Partido del Té es un movimiento de extrema derecha inserto en el Partido Republicano que sostiene la necesidad de que los impuesto sean reducidos al mínimo; aplicar mano dura a toda la inmigración ilegal a través de deportaciones masivas; consideran que Obama es socialistas y hasta musulmán, y 90% de sus miembros se declara “enojado” por el rumbo, según ellos, “de izquierda” que ha tomado el país, son datos extraídos de una encuesta publicada por The New York Times hace algunos días. – Tras las negociaciones sobre el techo de la deuda en Estados Unidos, ¿qué percepción queda; es cierta esta idea de que Barack Obama perdió ampliamente la batalla? – No creo que sea completamente cierta. Por un lado, si nos centramos únicamente en cuestiones económicas o presupuestales, por supuesto, que los republicanos obtuvieron un paquete de reformas más afines a lo que buscaron desde un principio, lograron evitar los impuestos e impulsar importantes recortes presupuestales. Sin embargo, Barack Obama se construyó como un político de centro, que ante las elecciones de 2012, es un logro nada despreciable. Es cierto que ante su electorado más de izquierda, las posiciones de Obama fueron decepcionantes, y ahí, claramente podemos hablar de una derrota, pero eso no implica que ante el público en general, ante la nación sea una derrota, ya que Obama saldrá a reelegirse no ante los miembros de su partido o ante el ala más izquierdista que lo apoyó en 2008. En oposición a mucho de lo que se ha hablado en los últimos días, tampoco creo que el Partido del Té haya ganado holgadamente, importantes aspectos que exigían los representantes legislativos de este movimiento, no fueron otorgados. – Más de 40% del electorado en Estados Unidos afirma que han comulgado alguna vez en tiempos recientes con las ideas del Partido del Té; la militancia del Partido del Té alcanza el nada despreciable 4% de la población y 18% de los estadounidenses forman el electorado de este movimiento. ¿Qué piensas del ascenso tan vertiginoso del Tea Party desde la elección intermedia del año pasado? – Considero verdaderamente alarmante el ascenso político y electoral de esta fuerza de ultraderecha. Nos demuestra la esquizofrenia que vive el electorado estadounidense, una mezcla de anhelos de no recortar muchos de los programas sociales que favorecen a la población, sin embargo, con un pensamiento y un arraigo conservadores que son sumamente preocupantes. No considero que la mayoría de la población de Estados Unidos esté de acuerdo con los principales postulados de este movimiento político, aunque su arrastre electoral y político no puede ser dejado de lado, debido a que son populares ante un segmento de la sociedad estadounidense. Otro hecho muy claro es que el Partido del Té logró “torcerle la mano” a los miembros moderados del republicanismo, ya que tiene una capacidad de manipulación y chantaje que surge de su posición en la Cámara baja, pero también de su radicalidad. Mientras en el Partido Republicano no haya un referente ideológico claro, este grupo seguirá siendo muy importante a su interior. El Partido Republicano, en muchos aspectos, perdió gravemente la brújula en la elección que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca. – ¿Qué papel consideras que va a jugar el Partido del Té en la elección de 2012?, ¿crees que tendrán peso? – De entrada, creo que van a jugar un papel muy importante. Es necesario recordar que estas tendencias ultraconservadoras del electorado en Estados Unidos no son nuevas, es un fenómeno que siempre ha estado ahí, que siempre ha vivido en una parte del electorado de nuestro vecino del Norte. De la misma manera, creo que por el ambiente en Estados Unidos, que considero que se está demonizando exageradamente el déficit fiscal, es propicio para que facciones radicales como la que representa el Partido del Té aparezcan y tengan un rol fundamental en el debate y en la discusión pública. Estoy seguro que oiremos mucho del Partido del Té en la elección presidencial del año siguiente. – De cara a las elecciones presidenciales de 2012, ¿ves a algún precandidato republicano con la suficiente fuerza como para arrancarle la silla presidencial a Barack Obama? – No, la verdad no veo a ninguna con la fuerza necesaria para aglutinar un proyecto político que destrone a Barack Obama, es muy complicado. También considero que mientras sigan ascendiendo liderazgos político radicales, el trabajo será más sencillo para Barack Obama. De hecho, Sarah Palin (ex candidata a vicepresidente de Estados Unidos en el 2008 en la fórmula de John McCain) le hace bien a Obama, aunque parezca paradójico, ya que al alejarse del centro político es muy complicado que puedan plantearse una campaña seria ante el electorado en general, digamos que se autodescartan, “en el castigo llevan la penitencia”, su misma radicalidad los margina y los excluye de la competencia electoral. Para ser muy concretos, al ser tan radicales se vuelven inelegibles ante la nación entera. – John Kerry ilustró la negociación del techo de la deuda con la figura del “rehén”, personalizada en Barack Obama, amenazado por sus captores que se preparan para disparar y liquidar la posibilidad de llegar a un acuerdo, que son los republicanos, aunque más precisamente los miembros del Partido del Té. ¿Por qué crees que la ultraderecha tiene tanta capacidad de manipulación y chantaje en las negociaciones políticas? – La razón principal es el peso que tienen en la Cámara de Representantes. La lógica es muy sencilla: por el número de congresistas que simpatizan y que fueron apoyados por el Partido del Té, los republicanos necesitan negociar con ellos para sacar cualquier acuerdo; son indispensables para construir una mayoría sólida capaz de aprobar o rechazar. Sin embargo, en la negociación del techo de la deuda y ante el paquete aprobado, muchos congresistas del Partido del Té votaron en contra, ya que pensaban que el último acuerdo no favoreció completamente sus intereses. – Los políticos y representantes del Partido del Té declaran que no se mueven con los mismos incentivos que suelen mover a los congresistas en general: negociaciones, diálogo, ceder, etcétera. ¿Cómo explicas esta intransigencia de la ultraderecha a negociar? – Considero que es la llegada a las cámaras de una generación de políticos catalogados como “nuevos”, sin experiencia legislativa; si haces una referencia al pasado podemos generar un símil con las revoluciones, ¿quiénes son los primeros que llegan al poder? Los puros, los que encarnan las ideas originales del movimiento revolucionario y no ceden. De la misma manera, para el Partido del Té ceder es pecaminoso, son radicales y consideran que han sido enviados a Washington para no repetir lo que ellos llaman “los vicios de Washington”. Es el todo o nada tan particular de los movimientos extremistas. – ¿Qué tan probable es que Barack Obama resulte reelecto el siguiente año, y cuáles son las posibilidades de que la agenda gire hacia a la izquierda tras las elecciones de 2012? – En primer lugar, aunque considero que no será fácil la reelección para Barack Obama, si volteo y veo las opciones de los republicanos, me queda claro que no hay una figura capaz de retarlo. En relación a la segunda pregunta, Obama nunca fue un hombre de convicciones muy marcadas de izquierda; es más, si lo comparamos con Hillary Clinton, claramente está a su derecha. Sin embargo, creo que después de la reelección, sin el hecho de tener que volver a encarar al electorado para la reelección, existen posibilidades de que Obama retome una agenda más vinculada al pensamiento liberal. Habrá que ver qué sucede en la elección de 2012 y si Obama es capaz de reelegirse después de los acontecimientos recientemente vividos en la Unión Americana. PERFILSu vida, la academia Arturo Santa Cruz Díaz obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Cornell. Sus líneas de investigación son: Relaciones Internacionales en la Cuenca del Pacífico; la constitución de una identidad en América del Norte, entre otras. Es autor de numerosos textos académicos: La semántica de la soberanía, México en América del Norte, 1920-2010 editado por la Secretaría de Relaciones Internacionales; International ElectionMonitoring, Sovereignty, and the Western Hemisphere Idea: The Emergence of and International Norm, y de Un debate teórico empíricamente ilustrado: La construcción de la soberanía japonesa, 1853-1902; es editor, entre otros libros, de El constructivismo y las relaciones internacionales editado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Con Melba Falck, también académica de la Universidad de Guadalajara (UdeG), coordinó la serie de cuatro volúmenes “PacificRim: Globalization, Regionalization, and Domestic Trajectories”. También ha publicado artículos en revistas especializadas, tales como International Organization y Journal of Latin American Studies, así como varios capítulos en libros. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II. Santa Cruz Díaz tiene una destacada trayectoria en la docencia. En la UdeG ha impartido diversos cursos como Economía Política, Política Comparada en América del Norte, Teoría de Relaciones Internacionales y algunas otras asignaturas y cátedras. ¿Quiénes conforman el movimiento? El elenco principal Michele Bachmann, 55 años Líder del caucus del Partido del Té en el Congreso, Michele Bachmann se ha consagrado como la reina del movimiento, desplazando incluso a Sarah Palin. Analistas la consideran una peligrosa rival para el aspirante presidencial Mitt Romney o, cuando menos, como una firme contendiente a la vicepresidencia. Es madre de cinco hijos; ha ayudado en la educación de 23 huérfanos Sarah Louise Palin, 47 años A los 42 años se convirtió en la gobernadora más joven de Alaska, tras contender contra Frank Murkowski, una de las familias políticas con más poder en ese Estado. Dos años después, fue elegida como compañera de fórmula en la fallida campaña del candidato presidencial republicano John McCain. Es comentarista de la cadena FOX y protagonista de un reality. Rand Paul, 48 años Hijo del congresista Ron Paul, Rand es un firme defensor de una reforma gubernamental y desprecia las viejas “transacciones de poder” en Washington. Por eso es, quizá, el más impensable de los miembros del Partido del Té. Contrario a los rescates bancarios y a elevar los impuestos, defiende la “revolución de los días modernos”. Es autor de The Tea Party Goes to Washington (El Partido del Té va a Washington). Allen West, 50 años Estrella en ascenso de los conservadores, es un veterano de las Fuerzas Armadas que ha prometido acabar con la “tiranía del Gobierno”. Representante por Florida, integra uno de los sectores más radicales del Partido del Té. Es enemigo jurado de los matrimonios gay, devoto de la disciplina marcial; el Partido del Té destaca que él es una prueba de su inclusión de las minorías. Trey Gowdy, 46 años Congresista republicano por Carolina del Sur, es uno de los rostros más visibles del Partido del Té. En las negociaciones para reducir el déficit y elevar el techo de la deuda, fue uno de los que más presionó a su propio líder, John Boehner, para exigir más concesiones a la Casa Blanca. Este abogado ha sido, además, una de las voces más implacables contra el Gobierno en el escándalo por el operativo “Rápido y Furioso”. Opositores presidencialesPartido del Té, la minoría que “toma” el CongresoWASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.- Les han llamado: “terroristas”, “hobbits”, “fanáticos”, “incendiarios”. Lo cierto es que, durante varias semanas, mantuvieron al país en jaque y a los líderes de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en un puño. Jóvenes, temerarios, radicales y contestatarios. La mayoría ronda los 40 años. Sus ideas y estrategias han llegado para desafiar al antiguo establishment del viejo Partido Republicano y proponer el retorno a los principios fundacionales del país, aunque vistos éstos a través de un prisma de oportunismo craso, de nativismo extremo y profunda religiosidad. Detrás de la fuerza de “transformación” del movimiento del Partido del Té se encuentran algunos de los congresistas más extremistas y conservadores, pero también quienes defienden poderosos intereses y que buscan a toda costa que Barack Obama sea un presidente de un solo mandato. El secreto de su éxito: el ambiente de zozobra económica, el índice de desempleo (9.2%) sin precedentes en el último cuarto de siglo, un fervor antiinmigrante atizado por la crisis de empleo y el hartazgo ciudadano con el viejo sistema político de Washington. Entre sus más famosos miembros figuran la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin; la congresista Michele Bachmann —líder del Partido del Té en el Congreso—, Rand Paul, hijo del congresista Ron Paul; el veterano Allen West y el congresista Trey Gowdy. Pero la lista se extiende a más de 60 integrantes, lo que convierte al Partido del Té en una poderosa facción que poco a poco ha logrado marcar la pauta, imponer su agenda y, en definitiva, fracturar al viejo Partido Republicano. De pasada, ha colocado al país al borde de un cataclismo financiero, con profundas repercusiones en las economías de todo el mundo. En las pasadas elecciones legislativas, los candidatos del Partido del Té superaron todas las expectativas. Gracias al respaldo de organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés), pero también de poderosos intereses corporativos como el grupo Koch (la segunda firma más poderosa en Estados Unidos, de acuerdo con el ranking de la revista Forbes en 2009), su campaña contra “el asalto socialista de Barack Obama” se convirtió en todo un éxito. “Detrás de este tipo de organizaciones o movimientos de ciudadanos se encuentra un puñado de multimillonarios”, aseguró David Axelrod, uno de los principales asesores del presidente Obama. Pero a juzgar por la lista de congresistas leales a este movimiento que llegó para inyectar nuevos bríos de conservadurismo y patriotismo incendiario al Partido Republicano, no todos responden al mando de los intereses corporativos. Como por ejemplo, West, un veterano de las Fuerzas Armadas, congresista por el Estado de Florida, y que se ha convertido en una de las caras más visibles contra la presidencia de Obama. Afroestadounidense, West se ha convertido en el símbolo del anti-obamismo, de la guerra en contra del primer presidente de raza negra que ha llegado a la Casa Blanca impulsado por una marea de coaliciones progresistas para tratar de mantener a toda costa el viejo edificio del bienestar social que se edificó durante los años de presidencia de Franklin D. Roosevelt. El Universal Temas Norte América Estados Unidos Barack Obama Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones