Ideas | Ver, oír y callar Por: Diego Petersen 19 de agosto de 2011 - 02:00 hs Ver, oír y callar ¿A quién le importa lo que haya hecho o dejado de hacer una diputada en la Cámara de Diputados?; ¿cuál es el sentido de organizar una gira nacional de informes sobre sus actividades?; ¿por qué en un teatro de 10 mil personas?; ¿por qué hacer una campaña en las calles con los espectaculares ambulantes (además fue a escoger el modo más contaminante de hacer publicidad) para un informe de actividades de una diputada?; ¿dónde está el primer informe, al menos para poder comparar uno y otro? Ahora sí que ¿dónde está el tonto que se la crea? Lo que está haciendo Josefina Vázquez Mota, al igual que la mayoría de los precandidatos a la Presidencia de la República, es proselitismo disfrazado de informe. Además de ser un timo para el común autoengaño de los partidos (hacen leyes durísimas y luego nadie las cumple) afecta terriblemente la verdadera y necesaria cultura de rendición de cuentas. El argumento de los panistas será sin duda que no están haciendo nada que no estén haciendo otros, y tienen razón, lo cual no significa que sea correcto. El caso más patético (le ganó a Peña Nieto y a Emilio González Márquez) es el alcalde de Huixquilucan, Alfredo del Mazo Maza (no es errata, así se llama) que está haciendo una campaña nacional en la radio por su segundo informe. Estamos llegando a niveles absurdos de gasto inútil, pero lo peor es que comencemos a verlo como normal. Hoy por hoy, las precampañas son la zona oscura de la política. Tienen un reglamento tan laxo y poco realista que en realidad es como si no tuvieran. ¿No sería más sano que los precandidatos vinieran en calidad de eso, de políticos que buscan apoyos, que pudieran gastar y que fueran auditados en lugar de andar inventando actividades falsas, como informes, reuniones de promoción de los Panamericanos, explicaciones de asuntos hacendarios? Por donde se le vea, todos estos funcionarios o gobernadores que andan en campaña están haciendo un uso indebido de recursos públicos para promover su imagen: usan el tiempo que les pagamos nosotros, usan la estructura de las instituciones públicas que pagamos nosotros, se apoyan en estructuras municipales o estatales de los lugares a donde van. Son campañas hechas con recursos públicos. La tragedia del debilitamiento del Instituto Federal Electoral se manifiesta justo aquí. El que estén operando con tres consejeros menos porque los partidos no quieren ponerse de acuerdo es sólo un síntoma más de la debilidad del IFE, pero el asunto va más allá. Las atribuciones del Instituto para intervenir en las precampañas con las mismas que las de los changuitos: ver, oír y callar. Y todos hacemos lo mismo. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones