Viernes, 17 de Octubre 2025

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¿Quién está peor: Europa o Estados Unidos?

Por: Luis Miguel González

¿Quién está peor: Europa o Estados Unidos?

¿Quién está peor: Europa o Estados Unidos?

Si lo que tenemos a la vista no es una recesión, se parece mucho a ella. Los cuatro jinetes del Apocalipsis están cabalgando en Estados Unidos y Europa: La generación de nuevos empleos arroja números rojos. La confianza del consumidor va a la baja, lo mismo que el gasto en consumo. La actividad manufacturera se ha enfriado y los mercados están al borde de un ataque.
Esta constelación de malas señales está presente en las dos mayores regiones económicas del Mundo: Estados Unidos y la Unión Europea. Oficialmente, ninguna de las dos ha caído en el terreno de los números rojos del PIB, pero la tendencia indica que esto podría ocurrir muy pronto. El desplome de los nuevos pedidos manufactureros en el índice de la Fed de Filadelfia apunta en esa dirección, para el caso de Estados Unidos. Los datos de ventas internas en el caso de Alemania y Francia alimentan el pesimismo en Europa. Podemos preguntar cuál de los dos está peor, pero no suponer que uno de los dos está sano. Los desplomes bursátiles son apenas uno de los síntomas, pero la enfermedad está ahí, aun en esos días donde las bolsas rebotan con alegría. Por eso algunos de los economistas más influyentes del mundo ya están empezando a usar términos como depresión y recesión. Depresión es palabra tomada de la geografía y se refiere a la concavidad que aparece en una superficie. En un gráfico de actividad económica, la depresión marca una caída del PIB, en forma de L, por ejemplo. Recesión es más utilizado por los economistas. Oficialmente sólo existe cuando se eslabonan dos trimestres con actividad negativa. Hablar de recesión es un asunto de rigor estadístico, aunque esa precisión puede implicar un desfase del tiempo real en que ocurren los acontecimientos. En la situación actual, podría darse el caso de que la recesión sea oficial hasta principios de 2012. “Deberíamos hablar de una gran contracción, más que de recesión”, recomienda Ken Rogoff, uno de los grandes expertos en historia económica. Rogoff argumenta que estamos viviendo un capítulo de la crisis que empezó en 2008 y que no terminó porque fue mal diagnosticada. La obsesión con la palabra correcta va más allá de la semántica, “tiene que ver con el diagnóstico. No es lo mismo tener una fuerte gripe que una neumonía”, dice este académico de Harvard. Cada vez es más claro que el mayor déficit no es de crédito, sino de credibilidad y confianza. “Los mercados se pueden ajustar a una baja en las expectativas de crecimiento, pero no pueden lidiar con un sentimiento creciente de que los líderes políticos están desconectados de la realidad”, escribió Rogoff recientemente. Se tomaron muchas decisiones, a partir de pronósticos demasiado optimistas de crecimiento del PIB, afirma en un llamado “Las balas que hace falta disparar para detener la crisis”. No hubo una salida de la crisis de 2009, sino el maquillaje de ella con el uso de toneladas de dinero. No se tomaron decisiones difíciles y ahora estamos enfrentando las consecuencias. El final de 2011 será duro y 2012, también. En México, todavía hablamos de desaceleración, porque la situación es mejor que en Estados Unidos y Europa. Además, somos pudorosos y nos resistimos a quitar la hoja de parra a la fotografía económica, en especial cuando se trata de los vecinos del Norte.

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