Es la historia de un lugar concurrido, punto de reunión y referencia, con jardines y estatuas de personajes históricos que luchan por no quedar en el olvido, se trata de una postal en movimiento, pintoresca, única, Eros y cupido se fusionan como las parejas tiradas en el pasto. “La hierba se movía”, dice la letra de una famosa cumbia. “Ahí se mueve mucha hierba”, dicen unas jóvenes que caminan vestidas de negro, pantalones ajustados y su abdomen al descubierto. “¿De qué tipo de hierba?” -pregunté- “de toda” contestaron riéndose, cómplices de lo que saben, de lo que asumí y de lo que pocos reconocen. Ese lugar está muy cerca de nosotros pero al parecer muy alejado de las autoridades, es el Parque Revolución, ahí en los cruces de las avenidas Federalismo y Juárez. ¡Y vaya que hace honor a su nombre! Durante el día los “dueños de la calle” son los viene-viene que con sus particulares manifestaciones de poderío espantan o atemorizan a cualquiera que intente usar (como debería ser) un lugar de estacionamiento por la calle de López Cotilla. Súmele los vehículos en doble fila y la gran cantidad de gente que viene y va. A unos pasos la Estación Juárez del Tren Ligero, el PreTren y las terminales de rutas de minibús por la calle Pedro Moreno. Puntual, a las 9:00 de la mañana, la música empieza a sonar en el puesto de discos pirata que termina labores a las 8:00 de la noche. No falta nada porque ahí se encuentran desde los puestos de comida hasta el de chicles y aguas frescas. Cae la noche y agárrese porque esa zona se convierte en una “boca de lobo”. Si no conoce el terreno, tiene altas probabilidades de que caiga por tropezar en un escalón o machuelo. No lo exagero, se trata de una experiencia extrema que padecen aquellos que por necesidad tienen que circular por ahí y se han visto afectados por robos de celulares o carteras. Tianguis por la mañana, tierra de nadie todo el día, lugar de tradición en Guadalajara olvidado por las autoridades. Apenas el martes este famoso parque fue, como cada año, el escenario del desfiladero sindical y el sitio propicio para que los suspirantes políticos lanzaran besos a la par de promesas. Peor aún, se anunció que dentro del Festival Cultural de Mayo una de las sedes será este lugar. Sí ¿y cómo le harán? Lo único que salva y disfraza el desorden al que ha llegado son los domingos en la Vía Recreactiva. La realidad del Parque Revolución es como una visión doble, dependiendo de la hora y las circunstancias, las opiniones se vuelven más subjetivas, es igual que aquella frase del vaso “medio lleno o medio vacío”. Tiempo de elecciones, de promesas y también de realidades y mientras los que deben hacer algo se concentran en otros intereses… ¡que se escuche la cumbia!: “y con comodidad nos tiramos al pasto y la hierba se movía, se movía”.