La muerte de Samuel Joaquín Flores, el líder de la Iglesia de la Luz del Mundo, es sin duda un acontecimiento para Guadalajara. Más allá de creencias o des-creencias, la iglesia fundada por el hermano Aarón, padre de Samuel, es relevante no tanto por el número de sus fieles (pues no es como algunos piensan la segunda iglesia del país) sino por su origen mexicano y su sede mundial en Guadalajara. Durante muchos años, La Luz del Mundo fue, además de una fe, una iglesia-institución para acoger a los migrantes que llegaban a Guadalajara en busca de trabajo y cobijo, y sobre todo un soporte político del priismo frente a la Iglesia católica. De hecho, la iglesia de Aarón nació con un gran apoyo del Estado y estos favores se devolvían en votos; el distrito de la Hermosa Provincia, donde está la sede, ha sido el hueso más duro de roer para los partidos opositores al PRI. En la elección federal de 1988, cuando el PAN arrasó con la zona metropolitana, el PRI sólo pudo mantener el entonces distrito XVI, gracias al voto de los hermanos. Como toda iglesia, La Luz del Mundo es además de un sistema de creencias un centro de poder. Son muchas las cosas que se han dicho de la Luz del Mundo desde su fundación hace 88 años. Es difícil dilucidar qué de lo que se dice es verdad y qué no. Ha habido escándalos, se han hecho acusaciones contra sus líderes y la defensa ha sido la misma que aplican todas las instituciones religiosas, decir que se trata de ataques de los enemigos de la fe. Pero más allá de eso, lo cierto es que la Luz del Mundo en Guadalajara es hoy mas que iglesia, es también un grupo de poder político y económico muy importante en el Oriente de la ciudad. La sucesión de Aarón por su hijo provocó un cisma en la Iglesia. Algunos obispos allegados al fundador no estuvieron de acuerdo en el manejo que se hizo para que el designado fuera Samuel. Tras 50 años al frente de la iglesia el poder de Joaquín ha aumentado y se da por hecho que será uno de los hijos del recién fallecido líder quien tome las riendas de la Iglesia, aunque al ser a penas la segunda sucesión no hay regla alguna. Lo que podemos saber es que desde hace unos años comienza a hablarse de una “dinastía apostólica”, una “familia real” y a los hijos de Samuel se les comenzó a llamar “príncipes” en los medios oficiales de la iglesia. Dentro de la dinastía Joaquín algunos apuestan por Nassón, uno de los hijos jóvenes del pastor y quien ha sido quien ha tomado el lugar de su padre presidiendo algunas ceremonias durante su convalecencia. Otros señalan que el de más tablas y manejo es Benjamín y que él podría ser el sucesor. Como sea, este será el momento en que se definirá si la Luz del Mundo quedará como una dinastía con la figura del director de la iglesia como centro, o se abre a una estructura de mayor democracia y deliberación y teológicamente se enfoca más hacia el discurso del cristianismo.