Ideas | La dignidad humana Por: Flavio Romero de Velasco 28 de mayo de 2011 - 02:00 hs Bien se ha dicho que en “nuestros días, cada vez aumenta más la capacidad del ser humano para apartarse de sus principios y valores fundamentales en aras del poder, del poder trabajar, del poder ascender, con tal de mantener el nivel que ha sido llenado de multiplicadoras necesidades inventadas, sin las cuales, el hombre de la post-modernidad, se siente perdido...”. Es la proclividad a darlo todo por salir triunfante en la feroz competencia que adquiere cada vez más bajos niveles. Ya no es la habilidad profesional, tampoco el cúmulo y aplicación del conocimiento; ahora quien “gana” en este método, es aquel que tenga la capacidad de llegar al punto mas bajo de la dignidad humana. Un triste triunfo para el hombre, un enfermizo producto de la sociedad actual... Personas que han tenido buenos cimientos éticos, saltan sobre todos los principios para lograr sus objetivos, mismos que una vez conseguidos, generan una creciente insatisfacción en la conciencia de quienes han sacrificado algo o mucho de lo más valioso de sí mismos; el sentimiento de culpabilidad que acompaña a los logros efímeros, dejará inevitablemente espíritus maltrechos y conciencias deterioradas. Es hermoso el pasaje del Evangelio en el que dice que “el óbolo que la pobre viuda entregó al templo, tuvo más valor que la rica limosna del poderoso. Habría tenido mas valor aún si en vez de entregarlo al templo lo hubiera entregado a otra viuda más pobre que ella”. ¿Pero entonces, cómo se van a sostener los templos si no es con la aportación de los fieles? Que con ese se sostengan, pero a condición de que los hombres aprendan que la más bella limosna, la expresión más alta de la caridad, es el bien que se hace al que lo necesita. Cada hombre y cada mujer, son también un templo. El cinismo consiste en liberarse de los prejuicios morales y de la trampa de la respetabilidad. Frente a la tentación de la hipocrecía, los cínicos actúan sinceramente: con descaro. El origen etimológico del cinismo como filosofía, viene del griego KYNOS, o KION, pero dado que éste satisface sus impulsos fisiológicos sin discreción, ya que no conocen el recato. Reiteradamente se ha expresado que la intolerancia del gremio conservador de México, su corporativismo de estirpe franquista, hace caso omiso del estado laico estimulando y celebrando beatificaciones eclesiásticas y santificaciones cristeras que son meras provocaciones de un pasado reaccionario y clerical. Pretenden imponer su muy particular visión del mundo con la instauración de un Estado teocrático, confesional y vinculado a las corrientes más conservadoras de la Iglesia Católica. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones