Que se hable de que las causas del aumento en la criminalidad es la descomposición del tejido social, es dar una salida fácil al problema. Al respecto, cito a continuación unas frases alusivas: Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto a los mayores de edad. Nuestros hijos son hoy unos verdaderos tiranos. No se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos. Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder. Porque esta juventud es insoportable, desenfrenada y simplemente horrible. Nuestro mundo llegó a un punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos. Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura. Siempre ha sido así. La primera frase es de Sócrates 470-399 A. C.; la segunda frase es de Hesiodo 720 A.C.; la tercera frase es de un sacerdote 2000 A. C.; la cuarta frase es de un vaso de arcilla de 4000 A.C. Tampoco se puede decir que la descomposición del tejido social es la pobreza porque el paso del comportamiento socialmente aceptable a la delincuencia se da en todas las clases sociales. No es nada más el hecho de ser pobre o rico lo que determina el comportamiento del ser humano. La descomposición del tejido social es un fenómeno que se ha venido gestando poco a poco a través del tiempo y, aun cuando no es el único responsable del crecimiento de la delincuencia, es indudable que es un componente básico. Cabe citar el caso de la ventana rota: En una casa abandonada con basura en su banqueta. Viendo esto un jovenzuelo, lanzó una pedrada y rompió un vidrio, por el puro placer de oír el ruido tintineante. Pasa otro no tan joven y rompe otro vidrio. A los pocos días no quedaba un solo vidrio completo. Lo mismo le pasó a México. Quienes cometieron un delito y no fueron castigados, continuaron haciéndolo y otros seguirán su ejemplo ante la escasa posibilidad de ser castigados, sabiendo además que, en caso de ser capturado hay un gran porcentaje de que sea liberado en poco tiempo y en la remota posibilidad de ser recluido en un centro de rehabilitación social, disfrutará de unas vacaciones pagadas por el Estado en donde recibirá alimentación, hospedaje, visitas conyugales aunque sea soltero, y asesoría técnica para perfeccionar sus técnicas delictivas. Toda mafia tiene su cuna en la descomposición del tejido social y su desarrollo a la ineficiencia de las leyes, las autoridades y la corrupción. La lucha contra la delincuencia apenas comienza, nos llevará toda una generación abatirla si se aplica un programa integral para mejorar el tejido social.