Por Xavier Toscano G. de Quevedo Por mucha charlatanería que pretendan vendernos, por mucho que algunos —simplones jilgueros— se empeñen en hacer pasar por excelente lo que no pasa de ramplón, en la vida diaria como en la fiesta brava, siempre emergerá al final lo evidente. Así que, sin darle muchas vueltas, las autenticas figuras del torero, son aquellas personas capaces de soliviantar la máxima atención de los públicos y que con su sola presencia en un cartel, movilizan a miles de personas para asistir al espectáculo en el que ellos estarán. Una genuina figura del torero es José Tomás, que es capaz de remover y agitar a todos los aficionados del planeta de los toros únicamente con su presencia y no exclusivamente cuando está en una plaza de toros, sino que de igual forma provoca revuelo en cualquier lugar donde él se presente. Siempre deberíamos tener presente que en la fiesta brava son muy contados los verdaderos mitos, y para ser más puntuales los que han logrado ser “figuras”, —posición que únicamente otorgan los aficionados y el público, jamás los pordiosero jilgueros— ellos son los que han alcanzado el escalafón óptimo de la indiscutible autoridad y jerarquía dentro y fuera de los ruedos, y evidentemente lo es José Tomás. ¿Que el torero de Galapagar es un personaje mediático? Sí lo es ¿y? él siempre ha gozado con la suficiente personalidad para conseguirlo, al mismo tiempo tenemos que aceptar que él nunca busca a la prensa, como tampoco se anda promoviendo para entrevistas y mucho menos se inventa conferencias de prensa y solamente acude a ellas cuando el momento o la situación lo ameritan. Esa es su forma muy propia e inteligente de manejar su “figura y su ser mediático” logrando crea siempre un interés en su persona, incluso aunque no toree. ¡Y vaya que ha toreado escaso!, ya que después de su trágica tarde en Aguascalientes en abril de 2010 han sido muy contadas sus apariciones. Tardó más de dos años en regresar y fue en la plaza de Badajoz el 25 de junio de 2012, en la cuarta corrida de la Feria de San Juan; “Lechuguero” número 122 del hierro de Garcigrande se llamó el primer toro de la reaparición al que José Tomás cortó una oreja, y a su segundo, “Deriva” de nombre, después de una gran faena con un público volcado en la plaza, le entregan las dos orejas para salir a hombros junto con “El Juli”, que compartía el cartel de esa tarde. Y llegó la tarde soñada, el festejo en Huelva; viernes 3 de agosto era la segunda corrida de la Feria de Las Colombinas, la plaza de La Merced abarrotada hasta las lámparas atestiguaba la presencia de José Tomás y Morante, en la que una vez más el torero de Galapagar salía a hombros al finalizar el festejo. Para rematar sus actuaciones de 2012, eligió como escenario el magno Coliseo de la ciudad de Nimes; en la mañana del 16 de septiembre se abría una pagina de gloria en la fiesta, por la histórica actuación de José Tomás. Ejerció en solitario —no ocupa alternar con nadie, aunque muchos se molesten y lo critiquen— para ir amalgamando en cada uno de sus toros, un tratado enciclopédico de lo que es el toreo, rozando poco más o menos la perfección. Fueron nueve orejas y el indulto al cuarto toro, que si sumamos a los apéndices obtenidos en sus otras dos actuaciones nos dan un total de15 orejas y un indulto, trofeos que no logran cortar muchos toreros a lo largo de una temporada y probablemente ni en varias juntas. ¿Qué más se le puede pedir a José Tomás?, si únicamente con éstas tres comparecencias le fueron suficiente para agitar y sacudir a todo el universo taurino. En 2013 no quiso, o nunca pretendió, torear no obstante la polémica que quizá improvisó la empresa de Aguascalientes, lo cierto es que sufrió una nueva lesión en su pie derecho, y él optó por mantenerse al margen de actuar en cualquier plaza. Finalmente ha decidido torear de nuevo, y será en el coso de Juriquilla el próximo 3 de mayo, en el que compartirá el cartel con su amigo Fernando Ochoa. Cuando José Tomás decide platicar con el público y los medios, invariablemente analiza y medita muy bien sus palabras como lo fue el día que acompaño en su homenaje a su amigo “El Fundi”, ahí externo: “Ante el toro hay que ponerse de verdad para que nazca el arte”. Así es, la grandiosidad de ésta fiesta solamente se alcanzará, si en los ruedos está presente su Majestad, El Toro Bravo.