Ideas | Fatalidad o responsabilidad Por: Guillermo Dellamary 25 de agosto de 2011 - 02:16 hs Fatalidad o responsabilidad Pierre Karli, un afamado estudioso de la agresividad humana, llegó a la conclusión de que es importante asumir el compromiso de comprender los factores biológicos, genéticos y sociales que nos hacen ser seres agresivos, inventores de la guerra y de todo tipo de atrocidades humanas. Somos capaces de ensangrentar al planeta y fácilmente entregarnos a su destrucción. Más vale que seamos capaces de reinventar la paz. En la profunda realidad psíquica, no hay ninguna aportación responsable al querer apaciguar la violencia, con la misma agresividad. Ya está muy estudiado que la violencia genera violencia. El hombre siempre tiene la opción de elegir actuar con amor y elevar a lo más alto la justicia y el respeto, que optar por dominar y someter con las armas. La primera alternativa exige de una concienzuda reflexión, la segunda responde más bien a impulsos. El drama no está en erradicar la violencia a base de la fuerza, sino en dominarla a base de la inteligencia, especialmente de los valores más elevados. Si un padre de familia que es el líder de sus hijos, ya harto por los atropellos y desobediencia de alguno de ellos, recurre a la violencia para resolver su desafío, fuera de arreglar algo, ha mostrado que no tiene la capacidad de acudir a los valores del espíritu para remediar los males que se encuentran en su propia casa, usando la misma agresividad que quiere combatir. Si México fuera un territorio en el que se experimentara lo que podría suceder cuando el Gobierno intenta resolver el problema de la violencia con la misma violencia, estaríamos confirmando que cuando se desata se sale de las manos y en vez de detenerse se multiplica y crece progresivamente. Es decir, no es la solución. La conducta criminal no se erradica con violencia. Entonces si no es éste el camino, en consecuencia hemos de aceptar que sólo reintentando la paz por medio de los valores de la inteligencia y el espíritu hay más probabilidades de éxito que con el recurso de la fuerza. Hacen bien en señalar que sin atacar las condiciones de marginación, pobreza y abandono es muy difícil combatir el caldo de cultivo que propicia el surgimiento del resentimiento social, cuna de mucha de la agresividad humana. Pensando más a fondo el problema, sabemos que la violencia se puede justificar de muchas maneras, incluso hasta con el poder y la ley en la mano, pero que en términos de la civilización sigue siendo un estancamiento y hasta un retroceso recurrir a la guerra y a todo acto que atente contra la vida, en vez de invocar a los mecanismos de la paz y la justicia, en donde los derechos humanos son ya una parte ineludible del compromiso del hombre por cultivar el valor de la vida y el bienestar de todos los seres humanos y el planeta en el que habitamos. Por todo lo anterior, me inclino siempre a respaldar cualquier iniciativa y compromiso por la paz, y desdeñar todo acto violento. El fin no justifica los medios. (dellamary@yahoo.com) Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones