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De los Famosos Chats

De los Famosos Chats

De los Famosos Chats

Año 2017… Y hemos vuelto a vivir en aldeas. Sí, todo aquel que tenga un teléfono celular y a pesar de habitar en grandes ciudades ha regresado a vivir en aldeas. Claro que a diferencia de la Edad Media ahora vivimos no en una sola aldea, sino que podemos hacerlo en varias simultáneamente. Y de hecho lo hacemos; aunque al fin y al cabo sigan siendo aldeas.

Son aldeas de información. Estas aldeas las ha venido a “construir” la aplicación WhatsApp a través de los chats: esa fantástica integración de grupos para intercambio de información específica o para estar en contacto con gente específica. Información particular e inmediata como nunca antes.

Los chats en WhatsApp son herramientas muy poderosas que han venido a resolver problemas de falta de comunicación práctica como por ejemplo entre las mamás para conocer qué pasa con la escuela de sus hijos, ejecutivos de una empresa o grupos de trabajo para alinear horarios, personas convocadas a un evento o familias que así están al tanto del estado de salud y novedades en la vida de sus integrantes. Por supuesto están los chats para intercambio de críticas y burlas a gobernantes y políticos en general, y aquellos que simplemente sirven para el esparcimiento o la burla con la reproducción frenética de memes, videos o fotos de eventos chuscos.

Y cada chat es una especie de aldea, que genera y consume su propia información, da un sentido de identidad a sus integrantes, y se intercambia la información con la certeza de confidencialidad y confianza.  

Y cada quien, como si fuera una huella digital, tiene su propio sistema de chats o aldeas, único e irrepetible, y ya en su criterio estará el subir e intercambiar información de un chat a otro.

Pero es fundamental entender la naturaleza de cada chat y evitar que se contaminen. Y es muy fácil contaminar un chat; basta con que uno de sus integrantes sea un amante de las “buenas vibras” e inmediatamente empiece a compartir mensajes ajenos de buenísima voluntad que van desde los buenos días dichos en decenas de idiomas y con imágenes sentimentales o bucólicas, hasta reflexiones profundas sobre la vida y consejos prácticos de salud física y mental. Claro, no faltan los amantes de propagar miedos informando de enfermedades hasta ahora desconocidas susceptibles de ser padecidas por cualquier persona, un extraordinario regalo para los hipocondríacos.

Uno o dos mensajes de este tipo en un chat estarían bien, pero hay quienes con la facilidad cibernética del “copy paste” inundan los chats de “buenas intenciones”. Los saturan. Resultado: lo convierten en un chat perfectamente prescindible, que difícilmente consultaremos a menos que tengamos todo el tiempo y la voluntad del mundo.

A tomar en cuenta

Herramientas muy poderosas, pero que en la medida que se valoren y se honren con sus contenidos, se vuelven aún más poderosas.

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