En un breve artículo de 1933, “Leyes de la narración policial” (publicado en Hoy Argentina y luego en Borges en Sur y también en Textos recobrados, 1931-1955), Jorge Luis Borges define cuáles son las reglas elementales de ese género.Sería imposible exagerar la influencia de Borges en la adopción y la recepción del relato policiaco en el mundo de las letras de lengua española. Lo considera “una de las pocas invenciones literarias de nuestra época de un encanto tan poderoso que difícilmente hay obra narrativa que no participe de ella en alguna medida. En esta época nuestra, tan caótica, hay algo que, humildemente, ha mantenido las virtudes clásicas: el cuento policial. Yo diría, para defender la novela policial, que no necesita defensa, que está salvando el orden en una época de desorden”.La contribución de Borges a la difusión de ese género quizá comienzan desde 1927 con su relato “Leyenda policial” (más tarde publicado como “Hombres pelearon”, en El idioma de los argentinos, 1928), pero se confirma con sus numerosas reseñas y críticas en periódicos como Sur y El Hogar a lo largo de las décadas de 1930 y 1940. Después, junto con Bioy Casares, el propio escritor incursiona en el género con “Seis problemas para don Isidro Parodi” (H. Bustos Domecq, 1942), y seguirá contribuyendo a su difusión al dirigir desde 1945 y hasta los años sesenta la colección El Séptimo Círculo. Desde su primer volumen (de los 366 que publicaría) la colección fue un éxito y el tiraje se mantuvo siempre cerca de los catorce mil ejemplares. Sin embargo, Borges dice que al principio no fue fácil convencer a la editorial, porque se trataba de un género de escaso prestigio.Borges, siempre anglófilo, señala que el punto de partida de la novela policiaca está en que “el inglés conoce la agitación de dos incompatibles pasiones: el extraño apetito de aventuras y el extraño apetito de legalidad. Escribo extraño porque para el criollo lo son (...) Ambas pasiones (...) hallan satisfacción en la corriente narración policial”. Y luego pasa a enumerar y explicar brevemente las reglas básicas del arte de escribirla:“a) Un límite discrecional de sus personajes. La infracción temeraria de esa ley tiene la culpa de la confusión y el hastío de todos los films policiales...“b) Declaración de todos los términos del problema (...) En los cuentos honestos, el criminal es una de las personas que aparecen desde el principio...“c) Avara economía de los medios...“d) Primacía del cómo sobre el quién...“e) El pudor de la muerte... esas pompas de la muerte no caben en la narración policial, cuyas musas glaciales son la higiene, la falacia y el orden.“f) Necesidad y maravilla de la solución. Lo primero establece que el problema debe ser un problema determinado, apto para una sola respuesta. Lo segundo requiere que esa respuesta maraville al lector (...) Chesterton, siempre, realiza el tour de force de proponer una aclaración sobrenatural y de reemplazarla luego, sin pérdida, con otra de este mundo”.