Las asociaciones interesadas en promover el uso de la bicicleta en Guadalajara se han multiplicado en forma exponencial. Hay quien afirma que los grupos de ciclistas que se reúnen a pedalear, principalmente por las noches, “son una plaga”. Se quejan de que son numerosos, de que son prepotentes, de que son majaderos... Lo primero desagrada porque los automovilistas que coinciden con sus rutas, en las últimas horas del día, tienen que ceder el paso a contingentes que demoran, a veces, varios minutos en pasar. Lo segundo incomoda porque transitan lentamente. Y lo tercero molesta porque, escoltados por patrullas de la Secretaría de Movilidad, los ciclistas no se limitan a apoderarse, durante lapsos considerables, de algunas arterias importantes; lo más fastidioso es que algunos pelafustanes, de los que nunca faltan, se han incorporado a esos grupos, sin más intención que la de prodigar insolencias y majaderías contra los automovilistas y peatones, que tienen el infortunio de cruzarse en su camino, escondidos en el anonimato de la masa y cobijados cobardemente en el argumento de que actúan “en bola”. -II- Se pretendía, cuando comenzó este movimiento, impulsar el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte en Guadalajara. La intención era plausible. Como el transporte público es deficiente e insuficiente, y como el automóvil, en las calles, se ha convertido en el equivalente de las células cancerosas que se multiplican de manera desordenada en el organismo, se soñaba con que la ciudad recuperara, ahora con orgullo, la etiqueta, que alguna vez llegó a ofender a los lugareños, de “pueblo bicicletero”... No fue posible. Hasta ahora, al menos, ni se han generado los espacios suficientes para que los ciclistas dispongan de las rutas adecuadas, en las que puedan desplazarse con relativa seguridad, ni se ha avanzado en la promoción de ese medio de transporte, concientizando a los automovilistas sobre la necesidad de proteger y respetar a los ciclistas... y a los ciclistas sobre la necesidad de proteger y respetar, a su vez, a los peatones. -III- La presencia de ciclistas, los domingos, en la Vía Recreactiva, en toda la mancha urbana, sería lo más rescatable de esos afanes. Sería la excepción a la regla, reiterativamente demostrada, de que “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”... y pletórica la agenda de quienes, en todos los municipios que componen el bizarro rompecabezas de la Zona Metropolitana de Guadalajara, han cobrado, durante años, por gobernar como si supieran.