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- Discordia

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“Que nunca llegue el rumor de la discordia”, reza el verso del himno de Maitines esculpido —a iniciativa del arquitecto Ignacio Díaz Morales— bajo el tímpano del Teatro Degollado.

La frase viene al caso por la polémica que ha desatado la anuencia que la Secretaría de Cultura tuvo a bien otorgar para que la cantante y comediante Sofía Niño de Rivera presente y grabe el próximo viernes, en el considerado “máximo recinto del arte y la cultura en Guadalajara”, un espectáculo que se transmitirá por Netflix, a cambio de una cuota de 70 mil pesos.

-II-

Puesto que los conceptos “arte” y “cultura” pueden cobijar casi cualquier cosa (hay cuenta-chistes que se distinguen por su vulgaridad, y, sin embargo, andan por la vida con la etiqueta de “artistas”), cabría recordar que en el Teatro Degollado se han perpetrado no pocos atentados y hasta verdaderos crímenes contra las Bellas Artes y contra la cultura en su acepción más noble. Ocasionalmente se escenificó ahí la versión cómica que cada año montaba el locutor y comediante Paco Malgesto, del Tenorio de Zorrilla. Alguna vez “actuó y cantó” ahí Mar Castro (alias “La Chiquitibúm”, afamada por la publicidad de algún comercial de televisión durante el Mundial de Futbol de 1986)… y, para dejar constancia del acontecimiento, estampó su autógrafo en el mismo telón de boca en que Ángela Peralta –“El Ruiseñor Mexicano”— había hecho lo propio tras la velada inaugural de ese teatro, el 13 de septiembre de 1866. Hay quien pone en entredicho la pertinencia de que ahí se celebren, anualmente, “Las Galas del Mariachi”.

La profanación más escandalosa, en todo caso, tuvo lugar en algunas veladas en que fue escenario de peleas de box… de mujeres. Y la mayor aproximación, la intentona de la Secretaría de Cultura (“de cuyo nombre…”), en una administración reciente, que intentó invitar, para la reinauguración del Teatro, hará unos 12 años… a Vicente Fernández.

-III-

Independientemente de que hay parámetros que el sentido común más elemental establece, y de que hay —se supone— una autoridad dotada del criterio necesario para decidir qué sí y qué no corresponde a la categoría del Teatro Degollado, existe en Jalisco una Ley de Fomento a la Cultura, en la que se establece que “cada espacio deberá tener definido su uso, destino y categoría…”

Lo cual estaría muy bien… si no pasara de ser —como la citada frase del tímpano del Teatro— un enunciado tan hermoso como hueco.

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