Viernes, 10 de Octubre 2025
Entretenimiento | El cine proyecta miles de historias de madres en diversas situaciones

Una mamá de película

En escenas de acción, drama o comedia algunos personajes se han ganado un lugar en la memoria de los cinéfilos

Por: EL INFORMADOR

Sarah Connor (Linda Hamilton) es el prototipo de ''mamá guerrera'', una que está dispuesta a morir por su hijo. ESPECIAL /

Sarah Connor (Linda Hamilton) es el prototipo de ''mamá guerrera'', una que está dispuesta a morir por su hijo. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (10/MAY/2013).- Ya lo dijo Denise de Kalafe en su inmortal y choteado tema Señora, señora. Una madre lo mismo puede ser una “guerrera invencible”, que una “amiga constante”, un “fiel querubín” o una “gaviota”. Son ellas el motor en la vida de los hijos, damas que inculcan la génesis de los valores, y trazan los pasos iniciales en el largo camino de la vida.

El cine, como reflejo de la existencia misma, les da un lugar preponderante a las madres, a través de las miles de historias que se proyectan cada año en las salas. Gracias a ellas se detonan y terminan tramas. Y lo mismo son el apoyo y motivación del héroe, que la causa de sus penas y sacrificio.

En la pantalla aparecen madres sufridas y aquellas que contemplan inermes cómo sus vástagos eligen el camino erróneo, también otras más proactivas, que son capaces de subirse a un tanque o tomar armas de alto calibre cuando su progenie se ve bajo amenaza. Para una madre, los imposibles se vuelven insignificantes.

Erin Brokovich. Julia Roberts

1. La licenciada


Madre divorciada, con problemas para conseguir un trabajo estable y sin un pretendiente cerca. Parece que Erin Brokovich (2000, Julia Roberts) tendría que irse a Catemaco a hacerse una limpia, pero su suerte cambia cuando sufre un accidente automovilístico.

Y es que a partir de ese instante, Erin toma las riendas de su vida. Entra a trabajar a un bufete de abogados y se involucra en un caso contra una compañía que contamina el agua de la ciudad donde vive. Ah, y encuentra el amor de paso. Porque ¿quién dijo que todas las historias que involucran un juzgado terminan con un final triste?

Este papel (basado en una real Erin Brokovich) encumbró a Julia Roberts y le hizo ganar el Oscar, el Bafta y el SAG.

Rosemary Woodhouse.Mia Farrow

2. La diabólica


Dicen que las películas de terror, con el tiempo, van perdiendo su impacto. Que son un género que “añeja mal” en la industria del entretenimiento. Pero si hay una que se escapa a esta teoría es El bebé de Rosemary (1968), dirigida por Roman Polansky y protagonizada por una entonces atribulada Mia Farrow, que atravesaba la ruptura de su matrimonio con Frank Sinatra.

La premisa de la película ya prometía poner los pelos de punta, al menos, a los sectores conservadores de la sociedad. La vida perfecta de una mujer se despedaza cuando descubre que está embarazada del mismísimo Satanás.

En una época donde los efectos especiales daban más risa que miedo, fue el guión y en especial la actuación de Farrow lo que elevaron a esta película a la categoría de “culto”.

Sara García

3. La clásica

El ícono de madre sufrida y entregada en la Época de Oro del cine mexicano, Sara García podía ser la mujer de armas tomar, capaz de sacar el cobre cuando es necesario para proteger a su prole o jalarle las orejas a los vástagos desobedientes.

De 1936 a 1980 fue la mamá-abuela de cajón para cuanta película nacional se estrenó en pantalla, dejando un legado de horas, horas y horas de lágrimas y sufrimiento. Y es que ¿quién más puede presumir haber sido la mamá de Pedro Infante, Jorge Negrete, Fernando Soler y un largo etcétera de titanes del cine nacional?

Su imagen, además de aparecer en las eternas repeticiones de sus películas, también permanece en una marca de chocolates.

Sara Connor. Linda Hamilton

4. La guerrera


¿Cómo enfrentar el inminente apocalipsis? Para John Connor basta con un ejército fiel, mucho armamento pesado, técnicas de guerrilla y... mamá.

Sarah Connor es el prototipo de “mamá guerrera”, una que está dispuesta a morir (y volar edificios si es necesario) por su hijo.

En Terminator (1984) encarna a una mujer que es perseguida por un mortífero robot del futuro, un exterminador con aspecto de Arnold Schwarzenegger que planea aniquilarla a ella y a su hijo, no concebido hasta la parte final de la película.

En Terminator 2 (1991), Sarah deja atrás el papel de “víctima de las circunstancias” y se convierte en una auténtica gladiadora, tanto o más destructiva que la máquina que la persigue a ella y al adolescente John Connor, quien crecerá para convertirse en el líder de la resistencia humana contra las máquinas.

La mamá de Bambi

5. La trágica

Quien piense que las películas de Disney son sólo para niños, ya se le olvidó que lloró con Bambi, y no precisamente de la alegría. Estrenada en la edad dorada de la casa del Ratón Miguelito (1942), Bambi narra el crecimiento de un cervatillo en un idílico bosque, bastante inseguro y tímido, que ama con devoción a su madre.

Su vida transcurre entre los típicos momentos de comedia y musicales que tan bien sabe hacer Disney hasta que, en una dramática escena, un cazador mata a la mamá de Bambi, que se sacrifica por su hijo, en medio de un lago congelado, dejando al pobre cervatillo en la más cruel y silvestre orfandad. Se vale llorar.

Rosario.Kate del Castillo

6. La viajera

El “sueño americano” seduce a Rosario, una mujer que lo deja todo en México para buscar una mejor vida en Estados Unidos. Y dentro de ese todo, incluye a  su hijo Carlitos (Adrián Alonso), a quien no ha visto en cuatro años.

Carlos no se resigna a vivir con sus tíos, un par de parias opresores, por lo que decide seguir los pasos de su madre y va a buscarla a la Unión Americana, comenzando una serie de aventuras que reflejan, con un cierto tono rosa, el calvario que enfrentan miles de inmigrantes al atravesar la frontera.

La misma Luna (2007) se convirtió en uno de los grandes éxitos de taquilla en nuestro país, y logro despegarle la etiqueta de “actor de televisión” a Eugenio Derbez.

Bridget Brown.Brenda Friker

7. La luchona

Christy Brown (Daniel Day-Lewis) es un hombre sensible, con una capacidad artística sin parangón, y una creatividad fuera de los márgenes de lo común. Todo esto se ve resaltado por el hecho de que padece una enfermedad que sólo le permite mover el pie izquierdo (mismo que usa para pintar).

Todos los logros de su vida se deben a su tenacidad personal, sí, pero también al empuje incondicional de Bridget, su madre, quien ha estado allí para apoyarlo y potenciar su creatividad, sobrellevando además una vida de pobreza y señalamientos con una dignidad absoluta.

Ella es una mujer que no conoce límites cuando se trata de ayudar a su hijo en la película Mi pie izquierdo, largometraje ganador del Oscar en 1990 y que marcó el arranque de una brillante trayectoria para Day-Lewis.

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