Jueves, 09 de Octubre 2025
Entretenimiento | FRANCISCO VELARDE y DE LA MORA, más conocido por el vulgo como el “Burro de Oro”.

USOS Y COSTUMBRES DE LA VIDA SOCIAL TAPATÍA: El Burro de Oro, ¿mito o realidad?

En la vieja Guadalajara, existieron verdaderas figuras dignas de leyenda

Por: EL INFORMADOR

En la vieja Guadalajara, como en pocas ciudades de México, existieron verdaderas figuras dignas de leyenda que aún después de tantos y tantos años, perviven en la memoria y la historia de una región... Dentro del género de esta clase de personajes y ocupando quizá el más importante sitial, me atrevo a mencionar a FRANCISCO VELARDE y DE LA MORA, más conocido por el vulgo como el “Burro de Oro”, mítica figura de la época de mediados del convulsivo siglo XIX, quien fue víctima de tantos y tantos embustes e intrigas más probablemente ocasionadas por la envidia a su inmensa riqueza y poderío que por su supuesta licenciosa forma de vida.

Pero la historia real comienza al nacer el personaje que nos ocupa en la Guadalajara de comienzos del 1800, primogénito de Don JOSÉ CRISPÍN DE VELARDE, notable abogado y miembro prominente del Real Consulado y de la Diputación Provincial de 1813, y de Doña JOSEFA DE LA MORA y TORRES, linajuda señora hija a su vez del importante hacendado JUAN JOSÉ DE LA MORA y PALMA, parientes cercanos de la prominente y rica familia de los VILLAR- VILLAMIL. Ella por si misma dueña de las más importantes y enormes propiedades y haciendas en la zona comprendida entre La Barca, Jalisco, y Zamora, Michoacán, así como parte del Lago de Chapala, mismas que en su momento heredó nuestro personaje FRANCISCO VELARDE, debido a que sus dos únicas hermanas abrazaran a temprana edad la vida conventual.

Para nadie es un secreto que heredar una notable fortuna y saber disfrutar de la misma puede ser objeto de la envidia y el enojo de supuestos amigos y ya no digamos de sus enemigos ¿mera condición humana acaso?... Sea la forma que fuese VELARDE a su paso entre Guadalajara y sus vastas propiedades se hizo notable por su boato, elegantes carruajes y gran escolta que siempre le acompañaban, así como su ornamentada forma de vestir. Su tren de vida era tan refinado que pudiera confundirse como ostentoso, así su casa-palacio en la capital tapatía es aún una de las muestras más notables de la arquitectura Neoclásica, y ocupa la esquina de las calles de avenida Hidalgo y Pino Suárez, convertida actualmente en una oficina pública. Tanto esta señorial casona como las demás que poseyó en Guadalajara -cito aquí la Quinta Velarde y la espléndida finca de campo en San Pedro Tlaquepaque que hoy ocupa el Museo de la Cerámica-, estaban exquisitamente amuebladas al lujo y estilo europeo, pero mención aparte merece la mansión conocida como LA MOREÑA (nombrada así por el apellido De la Mora) en La Barca, quizá de alguna forma su “casa principal” al igual que Buenavista en Michoacán.
 
Allí hizo plasmar los más bellos murales al temple que existen en todo nuestro país, en pasillos y corredores, utilizando temas mexicanísimos debidos al pincel de GERARDO SUÁREZ, el más notable pintor local de la época a que nos referimos (1855). Ello da perfecta muestra del buen gusto que tuvo tanto por lo tradicionalmente mexicano, así como por los muebles, vajillas, espejos y candiles traídos desde París.

 
Si como dicen aún las malas lenguas, el BURRO DE ORO hubiera sido una persona de escasa cultura y gran presunción, nunca hubiese ordenado realizar semejantes obras de arte en todas y cada una de sus casonas. Esto sólo denota la falsedad de la leyenda urbana creada en torno a él, como un ignorante e iletrado general imperialista y “conservador” de escasa inteligencia y gran fortuna en oro y plata, cuyos sueños de gloria, según se decía, lo llevaron a tener su propio regimiento y a llegar a invitar a conocer sus vastos dominios al Emperador Maximiliano, sueño este último que por cierto nunca se le cumplió.

El trágico final que VELARDE sufrió al ser objeto de una emboscada encabezada por el general MANUEL MÁRQUEZ y a consecuencias de una traición por parte de un vulgar barbero, no hacen más que comprobar los bajos sentimientos y la poca moral de un cierto sector del pueblo que se rige por los resentimientos y la deslealtad, actitudes desgraciadamente muy vigentes aún. Así el opulento Don FRANCISCO VELARDE fue fusilado un 14 de Junio de 1867 a la edad de 58 años en Zamora, Michoacán, dando inicio a una leyenda.

De sus descendientes directos por la rama VELARDE poco o nada sabemos, si bien casó con una dama de nombre NICOLASA YLICARRITURI con quien procreó cuatro hijos, así como tres hijos más con dos distintas señoras de nombres CARMEN ROMERO y PRAXEDIS TORRES, no tenemos a mano datos precisos de dónde fueron a parar sus numerosos descendientes o aquellos bienes que pudieron haber heredado y que seguramente fueron incautados y despojados. De la rama DE LA MORA -si mi memoria no falla- recuerdo que se desprenden los JASSO y DE LA MORA de donde descienden a su vez las notables familias del hacendado que fue Don DIEGO MORENO, y sus ramificaciones como los CORCUERA MORENO,CUESTA MORENO, MORENO ALMADA, FERNÁNDEZ DEL VALLE MORENO, GÓMEZ DE PARADA MORENO y más...
 
En lo que respecta a su gran colección y obras de arte, así como de sus bienes inmuebles, fue todo expropiado vilmente por los “liberales” de la época y prácticamente nada quedó, todo se malbarató, saqueó, robó y en el mejor de los casos fueron saldados casi como basura. De entre lo poquísimo, si no es que lo único que llegó integro a nuestros días de aquel lujoso mobiliario localizamos en fechas más o menos recientes un par de espléndidos espejos franceses de gran calidad que por mera casualidad y obra del destino o la Divina Providencia, un miembro de la familia VEREA identificó y adquirió, rescatándolos justo antes de que fuesen prácticamente convertidos en leña.

De tal forma que lo último que supimos de este par de espejos es que engalanaron orgullosamente por años la casona de Doña CATALINA VEREA y VALLARTA quien felizmente los heredó de su señor padre y los conservó con el cariño y valor sentimental tanto por haber pertenecido a VELARDE, gran amigo de su familia, como por conservar un pequeño y significativo vestigio de la historia de Jalisco y de uno de sus más controvertidos personajes.

Precisamente y de manera excepcional, publicamos en esta entrega una rara y nunca antes publicada imagen de estos invaluables e históricos espejos.¡¡Triste destino de un prominentísimo hombre de su tiempo!!!

por: el duque de tlaquepaque

Tapatío

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