Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Jueves, 20 de Septiembre 2018
Entretenimiento | Museo de Arte de Zapopan

Tres espejos del alma bajo un mismo techo

Ismael Vargas, Alessandra Parachini y Javier Cárdenas Tavizón comparten el espacio en el MAZ

Por: EL INFORMADOR

ZAPOPAN, JALISCO.- A través del color y el grafito, Ismael Vargas y Alessandra Parachini, respectivamente, exponen una parte de sí mismos en sus trabajos. Por eso a veces temen mostrar sus obras, porque no quisieran que otros se acerquen y conozcan a través de ellas, los misterios que están debajo de su piel.

Pero es inevitable, al final, se trata de piezas de arte que ansían ser vistas por los otros. Al menos así ha sido en los últimos años en el caso de Vargas, artista nacido en el Barrio de San Juan de Dios al que pocas veces se le ve deambular con su obra por las galerías y museos. Hacía mucho que su trabajo plástico no se veía por esta tierra, así, reunido y abarcando cuatro décadas de trayectoria, aunque él ya está llegando al noveno lustro.

“Yo no sé hablar”, dice Vargas rodeado de su obra en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), “por eso pinto”. Se le nota nervioso y es porque efectivamente nunca ha disfrutado estar bajo los reflectores, a diferencia de su colega y contemporáneo Alejandro Colunga, quien también está de fiesta ente año celebrando una vida dedicada al arte.

Para Ricardo Duarte, director del MAZ, ésta es una oportunidad única. Pocas veces se puede tener un encuentro con un artista de este tamaño, a través de 50 piezas traídas de colecciones públicas y privadas, y con las cuales se traza una línea clara sobre el crecimiento del trabajo plástico del autor.

A este encuentro con una Pasión Intacta, como se ha titulado la muestra de Ismael Vargas; se suman las propuestas de Alessandra Parachini, Adytum, y Javier Cárdenas Tavizón, Place of worship, aunque ésta última -un mural al ingreso del museo- ha permanecido en el MAZ desde hace algunas semanas.

El artista de la sombra

Aunque su obra está plagada de colores y figuras que se repiten una y otro vez hasta el cansancio, se podría decir que Ismael Vargas es un artista de la sombra, porque no le gusta estar bajo la luz de los reflectores, porque prefiere pintar en lugar de hablar, porque a veces teme mostrar su trabajo públicamente ante la posibilidad de que la lectura de su obra se traduzca en la de su personalidad. Por eso, su obra sale del taller y se va directamente a los coleccionistas, en lugar de un espacio público.

“La verdad es que no me gusta exponer, me siento expuesto, como la palabra lo dice; me da vergüenza, siento que van a descubrir todos mis defectos, y me siento muy mal. Esta exposición realmente es Ricardo quien se ha dedicado a recolectar todos los cuadros, que ha sido un trabajo titánico, porque están en diferentes partes de la República y por eso se ha hecho, yo no he trabajado para ella, la verdad”, comenta Vargas.
Pero para su mala suerte, y gran fortuna de los espectadores, Duarte pudo hacerse de una gran cantidad de obras, entre escultura y pinturas en mediano y gran formato, para trazar un recorrido a través de 40 años de darle al arte.

Sobre Pasión Intacta, Duarte hace énfasis en la repetición de formas y figuras que se percibe en muchos de sus cuadros; el sincretismo entre piezas precolombinas y españolas; las texturas y la gama de colores; la recuperación del arte popular; las composiciones que transitan de la abstracción al arte figurativo; y el ritmo.
“Mi intención en a pintura es que quien la vea logre sanar aquello que tiene, con un dolor, con una herida”, explica el artista. De alguna manera, se puede decir que la obra de Ismael Vargas es como un mantra, una repetición de sonidos, voces o formas -en este caso-, que lleva a la armonización del espíritu con su entorno.

Muerte llena de vida

Pareciera que la obra de Alessandra Parachini está cargada de muerte, pero no es así. Debajo de los troncos, las hojas secas y las raíces, se percibe el espíritu de la vida, en medio de la luz y la oscuridad del grafito.
“A mi me parece a veces una oda a la muerte, porque muchos de los árboles que dibujo ya están muertos. Entonces, a veces me preocupo de estar metida en la muerte. Es meterse y experimentar dentro de lo que somos como seres físicos, pero también como seres espirituales”, explica la artista.

Y así es. Debajo de la naturaleza muerta que yace en los cuadros, hay un espíritu que grita a la vida en un lento movimiento.

“Inclusive, las hojas secas las ves y viven, claro que tienen una vida propia. Las tengo en el estudio y se les rompe una hojita y siento horrible, porque de alguna manera convivo con ellas y sí forman parte de mi vida; y una vez que las dibujo siento que ya tienen que irse, pero siguen ahí y no me puedo deshacer de ellas”, cuenta la artista.

Sobre Adytum, Ricardo Duarte advierte que se trata de un trabajo plástico que no solo tiene que ver con la artista, sino “con nosotros mismos como seres humanos”. He ahí el misterio de la serie que se encuentra en la Sala Manuel Álvarez Bravo del MAZ.

Simbolismos de identidad

A través de un mural, situado al ingreso del espacio museográfico, Javier Cárdenas Tavizón rescata algunos elementos característicos de la identidad zapopana, como el culto a la virgen en la Basílica y uno que otro símbolo arquitectónico que ya se ha convertido en referencia de esta zona del Estado.

Así, el estandarte de la Virgen de Zapopan se pasea de la mano de algunos feligreses que encuentran a su paso la pirámide de cristal de una conocida marca automotriz, y los vehículos de lujo que marchan al encuentro de los primeros.

“Son símbolos que de alguna manera son muy universales”, comenta el artista, pero en este contexto indudablemente tienen que ver con el Ayuntamiento de Zapopan.

Recuadrín
En concreto

Qué y quiénes: Pasión Intacta, de Ismael Vargas; Adytum, de Alessandra Parachini; y Place of worship, de Javier Cárdenas Tavizón. Cuándo: Jueves 20 de noviembre, 20:30 horas. Dónde: Museo de Arte de Zapopan (MAZ), Andador 20 de Noviembre 166.

Temas

Lee También

Comentarios