Entretenimiento | Con los cinco conciertos de Beethoven Leotta dejó huella En la tercera velada de la primera temporada de 2009 de la OFJ en el Teatro Degollado, el programa desmereció con respecto a los dos primeros rcitales Por: EL INFORMADOR 1 de marzo de 2009 - 02:48 hs GUADALAJARA, JALISCO.- Pues sí. Christian Leotta redondeó su "tour de force": completó el ciclo de los cinco conciertos para piano de Beethoven con la ejecución del más popular de todos, el No. 5 en Mi bembol mayor, Op. 73 (Emperador). Sucedió el viernes (aunque el programa se repite este mediodía, a partir de las 12:30 horas), en la tercera velada de la primera temporada de 2009 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), en el Teatro Degollado. Hubo, como en las dos sesiones precedentes, excelente respuesta de público: sala y balcones casi llenos, y notoria predisposición a recompensar al joven virtuoso italiano y a sus alternantes. El programa, sin embargo, desmereció con respecto a los dos primeros… Primero, meter a martillazos el Magníficat, de Bach, para justificar la presencia del Coro del Estado en la Fantasía en Do menor para piano, coro y orquesta, Op. 80, con que se cerró la audición, derivó en un programa largo, pesado, torpemente confeccionado; difícil de digerir, en suma. Luego, abrir con el Emperador fue un notorio desatino. El plato fuerte se ofreció como entremés. Se le expuso a la inevitable irrupción, tras el primer movimiento, de la estampida de los impuntuales. Y lo más grave: a que fuera más notoria la tendencia de la orquesta (y la incapacidad de Héctor Guzmán, en el pódium, para impedirlo) a eclipsar con sus estridencias al solista… e incluso, a dos o tres deslices -mínimos, pero perceptibles- del propio Leotta. Quizá rindió tributo a la fatiga… Lo cierto es que, aunque en el segundo movimiento (adagio un poco mosso), tocó la gloria con los dedos al interpretar fielmente las melodías, casi suplicantes, que son una prefiguración de los conciertos de Chopin, así como en la portentosa transición del segundo al tercer movimiento, y en el preámbulo del final bordó fino en el exquisito diálogo con los timbales, Leotta se quedó por debajo del nivel que alcanzó con los conciertos 3 y 4, sobre todo. Su participación en la Fantasía, honestamente, resultaba innecesaria. En el Magníficat, el Coro del Estado cumplió un desempeño aceptable. Los solistas, seleccionados del propio coro, estuvieron sobresalientes en voluntad… pero solo discretos, y gracias, en acierto. Jaime García Elías Temas Artes Música Clásica OFJ Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones