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Jueves, 13 de Diciembre 2018
Entretenimiento | Festival Cultural de Mayo, la suma de muchas voluntades.

LOS PERSONAJES: Un equipo realizador de sueños

Desde una oficina en el cuarto piso del Teatro Degollado, trabajan día y noche para sacar a flote todo aquello que no se ve sino detrás de los escenarios: la producción, ocupándose de cómo hacer que el Festival tenga éxito tanto financiera como operativamente.

Por: EL INFORMADOR

Por: Eduardo Sánchez. Fotos: Alonso Camacho.

Desde hace más de una década a la fecha –tres administraciones seguidas, para ser más exactos-, el quinto mes del año se ha convertido en sinónimo de cultura para los jaliscienses y para todos aquellos visitantes que se precian de ser seguidores de diversas vertientes artísticas. Y para los encargados de maquinar el Festival Cultural de Mayo, éste es el mes en el que rinden frutos las interminables jornadas sin dormir, la ingesta exagerada de café, las citas a primera hora de la mañana y, especialmente, el interés por brindarle a Guadalajara una serie de eventos de calidad provenientes de un país huésped que hace suyos los escenarios tapatíos y del interior del Estado por igual.

Estaría de más preguntar por qué es Alemania el invitado este año. Es suficiente con saber un poco acerca de la vasta tradición musical de los teutones –que presentarán en la ciudad un programa minuciosamente seleccionado con más de 300 exponentes no sólo de la música culta, sino de otros géneros, como la electrónica, que los han colocado en la cepa de distintas corrientes musicales- para tener los argumentos suficientes. Más que cuestionar, se trata de disfrutar.

Si en ediciones anteriores –aproximadamente de 2000 para acá- ya se dejaba ver como un evento de bases bien establecidas, ahora no hace falta más que echar un vistazo a la gran mayoría de las paradas de autobuses en la ciudad y al corazón de la misma –justo en lo alto de la confluencia de las avenidas Juárez y Alcalde- para saber qué tan sorprendente es la lista de actividades que mayo tiene preparada.

Y es que con la ayuda de las dependencias gubernamentales que al paso del tiempo se han ido involucrando para que esto siga en ascenso, como es el caso del Ayuntamiento y la Secretaría de Cultura que colabora hombro con hombro con los organizadores, no sólo es en Guadalajara donde se puede observar la publicidad de la “A” sobre un fondo blanco, con tres barras que simulan la bandera germana atravesando el lado izquierdo de la letra: lo mismo se ve en la capital del país que en otras ciudades más allá de las fronteras mexicanas.

Con la aportación de tres millones de pesos otorgada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) para la edición de este año –a diferencia de los 100 mil con los que participaba antes -, más estar considerados en un futuro no muy lejano para recibir otros tantos miles de euros derivados de los fondos que anualmente la Comunidad Europea destina a México, con el objetivo de incentivar el desarrollo de actividades culturales, sólo se demuestra que el Festival Cultural de Mayo es, si no el mejor, por lo menos sí uno de los mejores organizados, logrados y que más ruido hace en todo lo largo y ancho del país, según los organizadores.

Las sedes para este año (ubicadas en su mayoría en el Centro Histórico de Guadalajara) son las ya conocidas: el Degollado, la Fundación Jesús Álvarez del Castillo, el Instituto Cultural Cabañas, entre otros, que albergarán durante un mes lo mejor de la cultura alemana.

Y si en 2007 fueron las óperas Ildegonda y Frida los dos eventos producidos por la misma gente del Festival presentados en estreno para los tapatíos de manera tanto mundial como nacionalmente –incluso la segunda de ellas reconocida por varias publicaciones especializadas y periódicos de tiraje nacional como el evento del año-, en 2008 toca el turno a Fidelio.

En el sentido evolutivo, las secciones del Festival han cobrado más fuerza a través de los comentarios emitidos por el público tapatío y de las directrices que al transcurrir el tiempo éste mismo ha ido marcando; las críticas, cuentan los organizadores, en cada nueva edición ceden su espacio a los aplausos. Y en lo que respecta a las secciones relativamente nuevas (como es el caso de artes plásticas), han trabajado con especial esmero en ellas, de tal suerte que, dentro de un par de años, auguran, estén ya consolidadas como una pieza fundamental.

Por estos días, la edición número 12 del Festival ya se encuentra casi a la mitad de su realización –contactos, contratos y planeación-; incluso hasta ya hay ciertos artistas confirmados para las que corresponden a 2010 y 2011, pues “no hay proyecto importante que no se haga con meses o años de anticipación”, advierten los responsables. Pero no hay adelanto que valga: el propósito es no desenfocar la atención a Alemania.

A partir del 9 de mayo y hasta el 6 de junio, Guadalajara será parte de la agenda de importantes artistas alemanes que vienen a la ciudad con el compromiso propio –y el exigido por los organizadores también- de brindar excelencia al público tapatío.

Son tres las personas que se han encargado de que este evento tenga la oportunidad de llegar a su undécima edición consecutiva, lo mismo prestando atención a los asuntos de planeación, logística, publicidad y financiamiento. Se definen a sí mismos como los realizadores de los sueños del público y de los artistas. Lo suyo es concentrar las opiniones y ejecutarlas de manera eficiente. Y la misión es cómo hacer que todos los involucrados en el proyecto caminen juntos durante un mes en armonía.

Pero, tal y como ellos mismos lo admiten, el Festival Cultural de Mayo “es la suma de muchas, muchísimas voluntades. Hay quienes han puesto su granito, su costal y en ocasiones hasta su camión de arena. Nosotros no somos los extraordinarios; simplemente nos esmeramos en que las cosas salgan bien”.

18 años atrás (de menos a más)

La formación como pianista de Sergio Alejandro Matos –su director- fue la clave para pensar en la realización de un festival de música clásica para Guadalajara. Pronto se le uniría Luz Angélica Méndez en la travesía –coordinadora general-, pero tendrían que pasar siete años a partir de que lo concibieron para que durante ocho días de 1998 se llevara a cabo la primera edición en el Teatro Degollado.

Daniel Ville –coordinador ejecutivo- fue el último en integrarse al equipo; primero como prestador de servicio social para luego instalarse formalmente en la nómina.

“En un inicio fue una idea de posicionar la plaza de Guadalajara como una de las principales ciudades culturales del país; desde ese tiempo había una muy interesante serie de actividades, en lo referente al tema, que se realizaban a lo largo de todo el año. Y el Festival Cultural no hizo más que reafirmar el lugar que Guadalajara se estaba ganando”, apunta Matos.

A pesar de que en retrospectiva el balance es favorable, la primera edición tuvo demasiadas críticas por parte del público tapatío y de la gente especializada. “Hicimos el planteamiento de un festival que fuera de menos a más, que se fuera consolidando a lo largo de los años. Buscamos que no naciera grande porque nunca fuimos lo suficientemente pretenciosos como para pensarlo así desde un inicio. Y es que aun así tengas la cartera llena de billetes, si no tienes una planeación responsable y no soberbia de lo que tienes que hacer y cómo tienes que hacerlo para lograr el objetivo, a la vuelta de los años resulta que centralizaste los esfuerzos en cosas inútiles y no en aquellas que por sí solas deben progresar”.

Fueron conscientes de que las habladurías de la gente no se harían esperar luego de terminado el primer Festival, pero, de igual manera, también existía en ellos la intención de que una vez aceptado el producto por lo público, se incrementaría la responsabilidad de afinar los detalles en las diferentes secciones que componen el evento.

“Como músico –cuenta Matos-, me di a la tarea de consolidar la parte de música durante los siete años previos a que se realizara la primera edición, mientras que ahora estamos trabajando en las artes plásticas. Todo el tejido se está haciendo para que en un par de años se consolide y que no exista duda de que éste es el mejor festival del país”.

Conforme avanza el tiempo, “ha ido desarrollándose –siguen los organizadores- y la gente lo ha ido abrazando. Esto nos ha ayudado a tener una amplia proyección; es un Festival con cimientos firmes. Por eso, hoy por hoy dejamos que las actividades del Festival hablan del mismo Festival”.

Y aunque podría pensarse como un evento que es concebido por “tres cabezas”, la realidad es que al lado de ellos hay una horda de colaboradores que responden a la premisa fundamental del evento: que mayo sea para Guadalajara el mes de la cultura.

Si empieza bien, bien termina

Desde una oficina en el cuarto piso del Teatro Degollado, trabajan día y noche para sacar a flote todo aquello que no se ve sino detrás de los escenarios: la producción, ocupándose de cómo hacer que el Festival tenga éxito tanto financiera como operativamente.

“Es una oficina con una gran presión a diario, donde no existe el mañana porque las cosas tienen que salir en el momento. Nuestra tarea es proponer y favorecer la calidad de los eventos”.

Pero la calidad no radica solamente en que el artista sea excelente, argumentan. “Si propiciamos excelencia en el trato y en todos los elementos que se necesitan para un espectáculo, entonces el aplauso está asegurado. Mientras no se tenga la mentalidad de que todo es susceptible a mejorar, entonces estás cancelando la oportunidad de ser mejor. Empezamos bien las cosas y tenemos que terminarlas bien”.

La excelencia transforma y la mediocridad corroe, dice Matos. “En cada una de las disciplinas que presentamos en el programa, propiciamos, a pesar de que sólo dispongan de una par de minutos –como puede ser el caso de la música-, que no exista ningún error. Si se cumple de esa manera, estamos seguros de que eso transforma a la gente. Porque nuestro compromiso no sólo es de manera profesional, sino cultural”.

Lo mismo sucede con el compromiso hacia la sociedad: “Con esto podemos aspirar a tener una mejor comunidad y estamos en el camino correcto en lo que eso se refiere. No hay recurso que esté mal empleado siempre y cuando la excelencia se garantice. Estamos cumpliendo cabalmente con el cometido del Festival”.

Como en miles de casos sucede, las consecuencias del crecimiento traen consigo un mayor número de responsabilidades. Y ahora ya no es sólo el responder a las expectativas de una sociedad como lo es la tapatía –que, sin duda, en cada nueva edición espera más y mejores eventos-, sino también de aquellos (como el Conaculta y la Comunidad Europea) que le han apostado al Festival Cultural de Mayo.

“Es un proceso de ir ajustando sin que la maquinaria de desboque. Siempre hemos sido conscientes de que éste es un proyecto que tiene que seguir avanzando de una manera cuidadosa; nunca hemos tratado más que el Festival sea reconocido por lo que en él sucede”.

Destacado: “Hicimos el planteamiento de un festival que fuera de menos a más, que se fuera consolidando a lo largo de los años. Buscamos que no naciera grande porque nunca fuimos lo suficientemente pretenciosos como para pensarlo así desde un inicio”

No se puede perder

• Orquesta de Cámara de Stuttgart. Viernes 9 en el Teatro Degollado
• Coro y ensamble Balthasar- Neumann. Viernes 23 en el Teatro Degollado
• Fidelio, de Ludwig Van Beethoven. Viernes 30 y domingo primero de junio en el Teatro Degollado
• Señor Coconut & His Orquestra. Domingo 11 de mayo en Plaza Liberación
• Apparat Band. Martes 13 de mayo en Plaza Liberación
• Mouse on Mars. Miércoles 14 de mayo en Plaza Liberación

(Consulte el programa general: http://www.festivaldemayo.org/fcmj2008/programa.htm)

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