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Miércoles, 21 de Noviembre 2018
Entretenimiento | Podríamos señalar uno a uno los individuos que forman la Sociedad de Geografía y Estadística.

EL PALO DE CIEGO: El inicio de una efímera vida

Mientras nuestros aborígenes peleaban descalzos y morían en el frente de guerra, la batalla ideológica entre conservadores y liberales, tenía convertida la capital mexicana en una verdadera olla hirviente

Por: EL INFORMADOR

Primera parte

“S uplicamos al Supremo Gobierno mande sea disuelta esta sociedad por ser compuesta en su mayor número, por individuos que pertenecieron a la administración de D. Antonio López de Santaana y a los simulacros del gobierno de Zuluaga y Miramón, en cuyas épocas se solicitó la intervención europea.

Podríamos señalar uno a uno los individuos que forman la Sociedad de Geografía y Estadística y, con muy pocas excepciones, estamos seguros de que por sus antecedentes son dignos de ser sujetados a un juicio como traidores. Bástenos recordar que son miembros de ella D. Manuel Diez de Bonilla, D. Ignacio Aguilar y Marocho, D. Miguel Arroyo, D. Mucio Valdovinos, de quien casi podemos asegurar es el autor del folleto intervencionista, y algunos otros que forman la flor y nata del Partido Conservador”.

Las anteriores líneas fueron escritas en el periódico El Palo de Ciego, publicación liberal que iniciaba su efímera vida el martes 1 de abril de 1862, a un mes de la gloriosa Batalla del 5 de mayo, fecha en que el orgullo francés fue aniquilado, a golpe de machete, por Juchitecos y Zacapoaxtlas.

Mientras nuestros aborígenes peleaban descalzos y morían en el frente de guerra, la batalla ideológica entre conservadores y liberales, tenía convertida la capital mexicana en una verdadera olla hirviente, cuyos vapores poco quemaban y mucho divertían a una sociedad que, en la guerra con Francia, vestía, calzaba y bailaba dentro del más refinado gusto de del decadente segundo rococó, cuyos estragos en el gusto de nuestros capitalinos contaminaron lenta pero seguramente a todo el país, hasta volvernos totalmente cursis.

En ese cálido ambiente del dime y te diré, entre conservadores y liberales, aparecían y desaparecían publicaciones periodísticas cuya duración no rebasaba más espacio que el temporal entusiasmo de quienes, a pico, defendían hasta la última gota de saliva sus respectivos ideales. La sangre, ya dije quién la derramaba.
Así, después de inflamados discursos en cafeterial tertulia, varios jóvenes no mayores de 25 años deciden lanzarse con vigoroso brío a la palestra de las ideas, editando El Palo de Ciego. Periódico poco político; de costumbres, literatura, variedades y avisos, con “caricaturas”.

Tengo aquí que hacer hincapié en que el explicativo con “caricaturas” que aparece en la cabeza, revestía una singular importancia, porque precisamente debido a esas extraordinarias ilustraciones caricaturescas que salían del dibujo magistral de más grande caricaturista mexicano, Santiago Hernández, El Palo de Ciego cobró fama y notoriedad.

Los lemas de este singular periódico nacido del entusiasmo patriótico de jóvenes liberales, eran estos: al lado derecho de la cabeza del periódico y debajo de su intítulo se leía:
“Escribo no porque espero enmienda de de los inconvenientes que expongo, sino para que cuando se vean los daños, sepa el mundo que hubo quién los conoció y tuvo pecho para advertirlos. Mariana”.

Sin duda, dentro de la historia del periodismo femenil, Mariana fue una de sus pioneras.

Al lado derecho se leía: “Guerra declaro a todo monigote. Y pues sobran justícimas (sic) razones, palo habrá de los pies hasta el cogote. Jorge Pitillas”.

El Palo de Ciego se publicaba los martes y viernes de cada semana. Su aparición era esperada con regocijo debido a las excelentes caricaturas con las que Santiago Hernández hacía pedazos a los conservadores y a los intervensionistas, sin escapar de su momento el señor presidente, Don Benito Juárez.

El periódico en cuestión, que valía cuatro reales en la capital y seis fuera de ella, peleaba sin dar tregua contra todo lo que oliera a conservador y, sin temores, denunciaba la tolerancia del gobierno. Cito un artículo que ejemplifica ese afán crítico:

“Hemos recibido el tercer número de esta clandestina publicación, que se llama Periódico Político Conservador y en el cual se emprende la defensa de los traidores Almonte y Márquez. Está escrito con verdadero cinismo”.


Próximo número: encendidos ataques, denuncias y reproches.

por: Augusto Orea Marín

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