Deportes | Novillada en el Centenario Sotomayor, por la puerta grande La segunda fecha del certamen 'Descubriendo un torero' arrojó al máximo triunfador –hasta el momento– del serial novilleril y concurso organizado por la empresa Casa Toreros. Por: EL INFORMADOR 9 de agosto de 2015 - 03:16 hs Novillada. La plaza de toros El Centenario (en Tlaquepaque) registró una buena entrada. EL INFORMADOR / P. PEREZ GUADALAJARA, JALISCO (09/AGO/2015).- La segunda fecha del certamen “Descubriendo un torero” arrojó la tarde de ayer en la plaza de toros El Centenario de Tlaquepaque, al máximo triunfador –hasta el momento– del serial novilleril y concurso organizado por la empresa Casa Toreros. El oriundo de Saltillo, Coahuila, Jesús Sotomayor, se puso por delante en este concurso, al salir con dos orejas en la espuerta, luego de caer de pie en esta plaza tlaquepaquense ante la afición. Jesús lució desde su presentación, ante un novillo incierto al que pudo cuajarle dos pares de banderillas que el público le reconoció fuerte. Ya con la muleta, el de Saltillo logró demostrar una mano izquierda envidiable, con muletazos por ese lado que calaron hondo en el tendido. Carisma, valor y cabeza delante de su astado son las principales cualidades que este chaval mostró la tarde de ayer. Mató de entera caída, lo cual, para no variar, fue motivo de que el juez de plaza el otorgara las dos orejas, que lo hicieron salir en hombros de la plaza. Y actuaron los tapatíos Arturo de Alba y Paco Miramoentes. Este primero dejó ver sitio. Aunque un tanto arrebatado en su quehacer, pechó con un astado que no se prestó del todo al lucimiento, pero pudo entenderlo para lograr detalles de calidad que se le reconocieron. De Alba anduvo centrado y de no haber sido por el fallo con el acero, hubiese conseguido una oreja que lo colocara en la pelea por la final. Agradó y el público le reconoció con una salida al tercio. Y vino en segundo lugar de la lidia Paco Miramontes, alumno también de la Academia Municipal Taurina de Guadalajara. Poco dio de qué hablar. El también apodado “Lagartijo” lidió con un novillo que se prestó, con algo de déficit, para la lidia con muleta. Abrió con verónicas muy ajustadas pero de poca calidad. Con la muleta no logró entender las distancias de su novillo, y el escaso temple le impidió conectar con el público. Luego de ser embestido por su enemigo, Paco mató recibiendo, sepultando la espada trasera, lo cual, de nueva cuenta y de manera complaciente, le mereció, a juicio de la máxima autoridad de la plaza, una oreja. En tercer lugar de la lidia se presentó el yucateco Andrés Lagravere. Con sitio y una buena idea de su quehacer taurino, el de Mérida supo aprovechar las cualidades de su novillo. El serial sigue, y ojalá que el criterio del juez se apegue al reglamento, pues desde la pasada novillada, se han regalado orejas a los chavales que, con poco, logran meterse a la pelea por la gran final, a celebrarse en la Nuevo Progreso. Temas Toros Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones