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Domingo, 15 de Diciembre 2019
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

'Ya no podemos equivocarnos'. Efraín Flores.

Por: EL INFORMADOR

El pastor de Chivas…
y los intereses creados

Elegir entrenador para que dirija un equipo de futbol no parece ser cosa del otro mundo. No tienen que estar bien alineados los planetas para poner a un simple mortal sentado en la banca de un equipo, con la encomienda de ganar más de lo que pierde, para que prolongue su vida semanal con las exigencias actuales.

Pero elegir un entrenador para Chivas, sí, para ese fenómeno social que cataliza sentimientos nacionalistas de la mitad de la población futbolera en el país, con una gran afición también en Estados Unidos, no es cosa fácil.

La tentación de ser el pastor del Rebaño Sagrado seduce a cualquier entrenador en activo, sin importar si conoce o no la filosofía de Chivas; sin importar que el dueño tenga fama de inestable; sin importar la presión del entorno. Todos, sin excepción, son atrapados por la tentación de comer del fruto prohibido. Los defensivos prometen ser ofensivos (aunque luego no lo cumplan); los equilibrados dicen que desequilibrarán hacia el ataque (aunque no lo cumplan) y los que ya vivieron la cruel experiencia de tratar con un dueño y un equipo atípicos, dicen que están dispuestos a volver sin poner condiciones (caso Benjamín Galindo).

A todo lo anterior hay que agregar otros factores: la existencia de un Consejo Consultivo de Futbol que no siempre es oído, que muchas veces no ha sido tomado en cuenta y que, en suma, no tiene poder pleno de decisión. Y además, no todos saben de futbol. Están ex futbolistas como Javier Valdivia y Jorge García Rulfo; están dos ex entrenadores como Efraín Flores y Alberto Guerra; está un ex presidente operativo que tampoco salió con una sonrisa en los labios, como Pedro Sáez; están dos empresarios de la capital del país, de la comunidad judía: Marcos Achar y Freddy Helfon. Ya uno de estos últimos consejeros, Marcos Achar, cometió el error de recomendar a Raúl Arias como entrenador, siendo la antítesis de lo que promueve Jorge Vergara como su filosofía de juego.

Chivas tiene un ingrediente más en este momento: un presidente como Rafael Lebrija, conocedor del medio, exitoso en el Toluca, pero cuya relación con mucha gente del futbol le ha creado algunos compromisos, por simpatía o por la razón que fuere, lo cual podría inclinar el fiel de la balanza hacia alguno de los candidatos. En Guadalajara todos conocen de sobra su relación cordial y frecuente con uno de los candidatos, Fernando Quirarte.

En la mesa se pondrán los nombres de varios candidatos la noche de este lunes. Candidatos independientes muy pocos. Candidatos con ligas promotoriles, la mayoría. Usted preguntará: ¿importa algo que tengan relaciones estrechas con promotores? Claro, porque de ahí se desprenderán decisiones que afectan al equipo, como la autorización del entrenador coludido con ellos para que se vayan o lleguen jugadores a Chivas. El negocio de los promotores es comprar barato y vender caro a los equipos. Y los entrenadores son el puente de entrada para “convencer” a los directivos que tales o cuales jugadores ya no sirven, o que tales o cuales deben de llegar como refuerzos, aunque se paguen a precio de oro, cuando son simples baratijas. En el negocio de la intermediación se mueven ni cientos de miles, sino millones de dólares, que van a parar a varias manos cómplices.

La decisión no es simple: Jorge Vergara y Angélica Fuentes tienen la decisión final. Ellos inclinan el plato de la balanza hacia alguno de los extremos. Pero también ellos se han equivocado tanto que desde que se casaron en Los Cabos el equipo se Chivas no ha calificado los últimos 18 meses a la liguilla.

Ah, y Chivas tiene otro factor: es la afición más numerosa del país. Pero ese factor no importa porque nunca lo han tomado en cuenta. La pobre afición de Chivas espera que salga humo blanco del consejo el lunes, que valide la pareja presidencial la decisión y a soportar otro semestre de frustraciones si se vuelven a equivocar.
El Consejo, Lebrija y la pareja presidencial están ante otro reto histórico: si aciertan, la afición se los agradecerá y el negocio seguirá siendo lucrativo; si fallan, simplemente cambian otra vez de nombre y seguirán paseándose por la ciudad con la mayor desvergüenza del mundo porque para será simplemente “otro error”, de los muchos que ya llevan…

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