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Martes, 26 de Marzo 2019
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

“Hemos logrado más de lo que habíamos soñado”. José Luis Sánchez Solá.

Por: EL INFORMADOR

La diferencia entre la derrota de Tecos ante Pumas, que lo deja fuera de la Liguilla, y el empate de Puebla ante Monterrey, que lo pone en semifinales, es la convicción.

¿Qué significa esto? Que el Puebla, como la definición de la palabra, reflejó en la cancha el valor de la convicción, que es “el acto o efecto de estar seguro sobre algo”.

Puebla estaba seguro de que quería calificar a la siguiente ronda. Monterrey también quiso y lo intentó. La diferencia es que Puebla tuvo la convicción desde el primero de los 180 minutos. Y Monterrey sólo algunos minutos del segundo partido.

Tecos, en cambio, tuvo la creencia (cuestión de fe), no la convicción (estar seguro de algo) de que con los primeros 90 minutos del partido de 180 podía resolver la serie. Craso error. Pumas tuvo la convicción, firme, resuelta, determinante, de pasar a la siguiente ronda en 90 minutos, luego de perder el primer capítulo de esta historia. Pero en el juego de ayer en Ciudad Universitaria, desde el planteamiento inicial, pasando por los cambios, pero sobre todo la actitud de los jugadores, quedó de manifiesto que Pumas quería y podía, mientras que Tecos vivía al borde del precipicio, creyendo que el buen momento de Jesús Corona, más la solidez defensiva de otros partidos alcanzaría para preservar la ventaja.

Tecos no apostó, como Puebla, a intentar un gol más para ampliar la ventaja de dos que tenía del primer partido. Tecos quiso intentar todo por la vía del 0-0. Puebla, en cambio, se puso en ventaja 1-0 de visita, ampliando a 4-1 el marcador parcial, luego lo aumentó a 5-1 y entonces Monterrey ya no pudo con la pesada losa de enfrentar a un equipo que siempre tuvo la convicción de avanzar a semifinales y lo más que logró fue salvar el partido de ayer al empatarlo 2-2.

Tecos se va de vacaciones mientras que Puebla va a la siguiente fase. Ahora, ¿Hasta dónde llegarán los milagrosos camoteros? Esa es una respuesta imposible en estos momentos, pero ellos tienen la convicción de llegar a la final.

La mejor prueba la dio el técnico José Luis Sánchez Solá, el ya famoso “Chelís”, al advertir al finalizar la serie contra Monterrey que no le importa si sigue Toluca, Indios, Pachuca o el Barcelona (por exagerar) ya que “quien quiera ser campeón debe ganarle a cualquiera”.

Vaya: Toluca o Pachuca en una final son rivales complicadísimos para cualquiera. Son los dos favoritos para disputar el título en este torneo. Pero, ¿Cuántas veces no ha surgido el equipo “Cenicienta”? Puebla es un equiupo con convicción, fuerza, determinación, hombría y buen juego. Hay varios de sus elementos que atraviesan por un gran momento, como Daniel Osorno, Duilio Davino, Sergio Pérez, Álvaro González, Ramón Núñez, Luis Miguel Noriega o el arquero Villalpando.

Pero sobre todo está el líder en el banco, un tipo carismático como el “Chelís”, que además de mandar y llorar en el vestidor, es un hombre que también sabe plantear partidos y está a punto de graduarse como un entrenador de Primera División, de esos extrañísimos seres humanos que terminan siendo aceptados por el discriminatorio futbol, que sólo quiere como responsables de la banca a ex jugadores profesionales. Y “Chelís” nunca jugó un partido de Primera División, pero como entrenador ya ganó más que algunas figuras que tuvieron su cima como futbolistas y su sima cuando intentaron ser entrenadores.

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