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Miércoles, 20 de Noviembre 2019
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

“Ante Honduras veo el final de la era Eriksson, muy a mi pesar… porque yo lo apoyaba”. Juan Ignacio Basaguren.

Por: EL INFORMADOR

Las voces cada vez están más en contra. Y estos son apenas los primeros vientos fuertes del huracán que se aproxima.

Del interés mayúsculo que despertó su contratación, por el palmarés de 18 títulos en 30 años como entrenador, el sueco Sven Goran Eriksson ha pasado a ser el más torpe de todos los mortales en el manejo de la selección nacional.

Fiel a la característica del medio, en cualquier triunfo relevante o en una derrota dolorosa, siempre se suele ir a los extremos. Hoy se han polarizado las opiniones tanto entre quienes todavía lo apoyan, como entre los que ven muy cerca su caída.

Uno de los motivos por los que Jesús Ramírez no aceptó una oferta seria del Jaguares de Chiapas fue porque algunos dirigentes le pidieron “esperar los acontecimiento” porque si cae Eriksson él es uno de los candidatos,  junto con Daniel Guzmán, Manuel Lapuente, Ricardo LaVolpe, Bora Milutinovic, Miguel Herrera y hasta Raúl Arias.

También ha permeado entre varios dirigentes la idea de ratificar al sueco, apuntalado por personalidades de apoyo, como podrían ser el recién renunciado Efraín Flores como asistente principal, al lado del Hans Backe y quizá ya sin la participación de Paco Ramírez.

Otra opción apunta al fortalecimiento de la parte directiva, con una gente de futbol que sepa de lo que se trata el manejo intermedio que permita un puente entre los dueños de equipos y el entrenador. Para este puesto, una televisora apostaría por Luis García y la otra por Ricardo Peláez o Alberto García Aspe.

Varios dirigentes viajaron a Honduras para ver, más que el partido, el funcionamiento como grupo de la selección nacional, la coordinación entre las partes que conforman la delegación, así como para hacer evaluaciones de todos los que hoy detentan la responsabilidad del Tri.

No aceptan muchos dueños y directivos que México haya sido el peor de los seis clasificados. Fue una penosa calificación “de panzazo”. Tampoco entienden cómo este grupo de millonarios futbolistas (todos han ganado en México o en Europa suficiente dinero como para vivir tranquilamente lo que les resta de vida, sin poner en riesgo sus valiosas piernas en partidos eliminatorios) no sea capaz de ganar ningún partido en condición de visitante.

No todo es responsabilidad de Eriksson, aceptan, pero siendo el principal responsable del equipo, sobre él se enfocan varias de las iras de la cúpula directivas y de la afición por el mal funcionamiento de la selección.

Urge hacer algo antes de febrero. Cruzarse de brazos es quedar a merced del azar, algo no deseable entre empresarios del futbol que en sus otros negocios son amantes de la prospectiva, del análisis a fondo y de la constante evaluación de sus competidores, en este caso, de los rivales de la Concacaf, con los cuales pelearemos tres boletos para la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

Hay directivos como Jesús Martínez o Miguel Ángel Couchonal que responsabilizan del fracaso parcial a Jorge Vergara, porque fue el impulsor de la llegada de Eriksson y muchas de sus agrias críticas en los medios son una revancha simulada contra el propietario de Chivas.

En el fondo no quieren criticar a Eriksson, porque a nivel directivo es políticamente incorrecto hacerlo, sino que sus dardos indirectos van contra Vergara, quien por ahora sigue firme en su pacto de silencio, autoimpuesto desde el 16 de septiembre pasado.

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