Deportes | A propósito por Jaime García Elías * Sirenas A propósito por Jaime García Elías Por: EL INFORMADOR 24 de junio de 2009 - 02:38 hs Hay que entenderlo así: el supuesto interés del Getafe por Édgar Pacheco puede venderse como noticia en Guadalajara por tres razones: primera, porque el volante rojinegro es un interesante prospecto de futbolista; segundo, porque el Atlas tiene su público (la mitad menos uno de los aficionados tapatíos, según algunas tesis); y tercero, porque no faltarán aldeanos que supongan, ingenuamente, que la nota compite con las que hace poco anticiparon, antes de confirmarse, el interés del Real Madrid por Kaká y Cristiano Ronaldo. * Con todo el respeto que todas las personas merecen, el mismo abismo que hay entre el Getafe y el Real Madrid, se reproduce entre Pacheco y los “cracks” por los que se pagan sumas millonarias... El Getafe, por si hay quien lo ignora, es un equipo de Primera División cuyo historial en la Liga Española es, para decirlo amablemente, muy modesto: de media tabla para abajo. En la última temporada terminó décimo séptimo. De hecho, eludió el descenso por un gol de diferencia. Asentado en la periferia de Madrid, sus anhelos se reducen a mantenerse, con uñas y dientes, en la Primera División. Punto. * Es probable que algunos agentes, representantes de jugadores, “scouts” o buscadores de talentos, haya tenido el olfato, el ojo clínico o los contactos que le avisaran que “por allá, del otro lado del charco, en México, en un equipo modesto, llamado Atlas, al que sólo los más ancianos de la comarca recuerdan como ganador de algún título de Liga, hay un jugador de 19 años que ya fue, en la temporada anterior, uno de los prospectos más prometedores”. La conclusión de los dirigentes del Getafe --enterados, quizá, de que no hay un solo futbolista mexicano que no sueñe en “hacer la Europa”-- sólo puede ser una: que puede ser un jugador bueno y barato... especialmente si se le engatusa, lo mismo que a sus actuales dirigentes, para que lo cedan a préstamo (es decir, para llevárselo “de gorra”...) o para sonsacarlo a cambio de la promesa --al fin que “el prometer no empobrece...”-- de pagar una cantidad irrisoria por el alquiler de su carta, y eso al cabo de cierto tiempo, y que es, en consecuencia, una presa relativamente fácil de pescar. Pacheco y sus aconsejadores, en suma, harían bien en desconfiar del canto de las sirenas que llega desde el otro lado del mar. Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones