Deportes | A Propósito, por Jaime García Elías * Despelote A Propósito, por Jaime García Elías Por: EL INFORMADOR 19 de marzo de 2011 - 02:38 hs “Así como el caído tiene opción a levantarse”, según afirma la frase clásica, parece justo que los jugadores de la Selección Mexicana que se vieron envueltos en un escándalo a raíz de una fiesta que organizaron en el hotel de concentración, en Monterrey, hace seis meses, después de un partido amistoso, tengan la opción de demostrar dos cosas: primera, que su proclividad al fandango, el despelote y el merequetenge no están reñidos con su compromiso con su carrera como futbolistas profesionales; y segunda, que aprendieron de su error. * El técnico nacional, Chepo de la Torre, sabe que tiene que cuidar lo poco de talento para el futbol que hay en el medio. Así, aunque Carlos Vela y Efraín Juárez --a quienes se suspendió, precisamente durante seis meses, como candidatos al “Tri”-- están muy lejos de ser jugadores sobresalientes en los equipos europeos en que militan, el roce internacional que han adquirido los vuelve apetecibles para los compromisos en puerta de la Selección Nacional. En cuanto a Rafael Márquez, lo mismo: aunque en este momento no descuelle en el futbol estadounidense, su trayectoria en Europa --con el Mónaco y el Barcelona-- le da un gran ascendiente en el grupo y constituye un capital nada despreciable. * La disciplina es sumamente importante, desde luego. Mal puede esperarse que sean disciplinados en la cancha quienes no saben serlo fuera de ella. Sin embargo, la experiencia del escándalo --que envolvió a media docena de jugadores-- debió dejar, a todos sus protagonistas, algunas lecciones; principalmente, que no se les exige que sean modelos de virtudes... pero sí, al menos, que sean respetuosos del oficio y del compromiso que tienen ante los aficionados para ser discretos, moderados... e incluso, en la medida de lo posible, ejemplares. Chepo de la Torre, conocedor de la tela porque fue futbolista profesional, o cualquier otro en su lugar, entiende que un técnico nacional, en México, no puede ponerse demasiados moños, y que, si quiere resultados, no puede ser demasiado drástico ni demasiado exigente; sabe que, sin claudicar de sus principios, sin sacrificar la conducta personal de sus subordinados en aras de los éxitos --tan elusivos, de todos modos--, tiene que tomar en consideración que lo sucedido hace seis meses en Monterrey está más para dar una segunda oportunidad a los fiesteros, que para cerrarles en las narices las puertas de la Selección. Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones