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Sábado, 23 de Marzo 2019
Cultura | Juan Rulfo es el autor más universal de México

Presentan en Marruecos una exposición con fotografías de Juan Rulfo

En 1943 Rulfo escribió el cuento La vida no es muy seria en sus cosas, obra que se puede decir marcó el inicio de su producción

Por: NTX

CIUDAD DE MÉXICO.- El Instituto Cervantes de Rabat, en Marruecos, presenta actualmente una exposición con imágenes captadas por la cámara del escritor mexicano Juan Rulfo, nacido el 16 de mayo de 1917, donde se muestra la pasión que sentía por los paisajes de su país.  

Dicha exhibición, que permanecerá hasta el 25 de mayo, señala que las fotografías de Rulfo "reflejan a la población nativa mexicana, que se muestra en forma casi descarnada, con toda su dignidad".    

La exposición se presentará también en los Institutos de Tánger,

Tetuán y Marrakech, en Marruecos; antes viajar a Lisboa el 23 de septiembre de este año.   

Juan Rulfo es el autor más universal de México, por obras como "El llano en llamas" y "Pedro Páramo", considerada esta última como una de las más importantes de la narrativa en lengua española, misma que ha sido traducida a más de 36 idiomas.  

Algunas biografías reportan su natalicio en Apulco, una localidad cercana a San Gabriel, Jalisco; pero debido a que fue registrado en la ciudad de Sayula, otras toman esa entidad como el lugar de su nacimiento.  

En sus inicios, el autor bautizado con el nombre de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno tuvo que desempeñar varios oficios y trabajos, tales como vendedor de una empresa llantera u oficinista en la Secretaría de Gobernación y del Instituto Nacional Indigenista (INI).  

Su familia se estableció en 1919 en San Gabriel, donde cuatro años después fue asesinado su padre: Juan Nepomuceno Pérez Rulfo.  

A los 10 años fue enviado por su madre, junto con su hermano mayor Severiano, a un internado de la capital del estado de Jalisco para continuar sus estudios en las escuela de las monjas Josefinas, donde incrementó su pasión por la lectura.  

Tras difíciles experiencias, tales como la muerte de su madre María Vizcaíno Arias, Juan Rulfo intentó estudiar Derecho e ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sin conseguirlo, aunque acudió como oyente a clases.  

Por esas fechas, el también autor de las obras llevadas al cine "El gallo de Oro" y "La fórmula secreta", y quien habría de crear todo un particular estilo de narrar, trabajó para la Secretaría de Gobernación, donde conoció al escritor Efrén Hernández.

Y es a partir de este momento que se sabe de la actividad literaria de Rulfo, que es seguida muy de cerca por Hernández, quien en 1940 la llevó a la revista "Romance", dirigida por Juan Rejano.  

En 1943 Rulfo escribió el cuento "La vida no es muy seria en sus cosas", obra que se puede decir marcó el inicio de su producción y que fue publicada dos años más tarde en dicha revista.  

En 1945, en la revista "Pan" de Guadalajara publicó los cuentos "Nos han dado la tierra" y "Macario", que en fecha posterior se integraron al libro "El llano en llamas".  

De acuerdo con una carta que Rulfo envió a su novia, Clara Aparicio, un editor rechazó en 1947 su cuento "Es que somos muy pobres" con el argumento de que estaba "subido de color".   

A su entonces futura esposa también le confesó que intentaba escribir "algo" que se llamaría "Una estrella junto a la luna", que posteriormente se convertiría en la novela "Pedro Páramo".  

En sus cartas a Clara, Rulfo habló de su actividad como fotógrafo aficionado, por lo que viajó muy seguido a los volcanes cercanos a la Ciudad de México e intentó trabajar en la industria cinematográfica.  

Un mes antes de cumplir los 31 años, Rulfo se casó con Clara Aparicio, y en ese mismo año, 1948, publicó su cuento "La cuesta de las comadres", del cual semanas antes habían sido leídos algunos fragmentos por radio.  

El trabajo fotográfico de Rulfo, a diferencia de su obra literaria publicada, fue amplio y de ello es muestra la guía "Caminos de México", que fue ilustrada con placas suyas. En fechas posteriores habrían de aparecer otros trabajos semejantes.  

Sin embargo, el autor tapatío continuó con su pasión por la literatura y en los años siguientes publicó "Talpa", "El llano en llamas" (1950) y "Diles que no me maten" (1951).  

Su primera obra publicada en forma de libro la hizo precisamente el Fondo de Cultura Económica (FCE), casa editorial bajo la cual en 1953 se editó "El Llano en llamas", con 15 cuentos.  

A mediados de 1954, Rulfo entregó al Centro Mexicano de Escritores, del que fue becario de 1952 a 1954, una copia mecanográfica, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento llevaba el título de "Los murmullos", que entregó al FCE y cuyo título cambiaría por el de "Pedro Páramo". 

La primera edición de esa obra fue en 1955 por el FCE dentro de la colección "Letras Mexicanas". Fue un volumen empastado de 129 páginas y con un tamaño de 17 x 12 centímetros.  

Se trata de una compleja narración en la que se mezclan los mitos, las obsesiones y los fantasmas del caciquismo en México, y es considerada por los especialistas y diversos literatos como una de las mejores obras en lengua española, e incluso universal.  

En 1962, en la Ciudad de México, Rulfo trabajó en el Instituto Nacional Indigenista (INI), y dos años después, en 1964, se estrenó la película "El gallo de oro", dirigida por Roberto Gavaldón, sobre una historia escrita por Rulfo, además de que se filma "La fórmula secreta", dirigida por Rubén Gámez con un texto del mismo autor.  

El primer reconocimiento nacional de su labor literaria fue en 1970, cuando recibió el Premio Nacional de Literatura, y una década después, Rulfo recibió un Homenaje Nacional en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.  

Rulfo falleció el 7 de enero de 1986, no sin antes ser publicado su libro de fotografías "Inframundo" (1981) y recibir en 1983 el Premio Príncipe de Asturias.  

En 2005, su novela "Pedro Páramo" cumplió 50 años de haberse editado por primera vez, por lo que se realizó una gran celebración en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, entre otros tantos homenajes que se le rindieron.  

Aunque su creación literaria fue escasa, el escritor de una personalidad tímida, ensimismada, parco en su hablar y reacio a dar entrevistas, también ganó en 1957 el primer Premio Xavier Villaurrutia. 

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