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Viernes, 14 de Diciembre 2018
Cultura | La escritora mexicana participa en GDLee con el taller 'Cocina y Literatura'

Para abrir apetito... un bocado de Mónica Lavín

La escritora mexicana se encuentra en la ciudad para hablar de los placeres del espíritu: 'Cocina y Literatura'

Por: EL INFORMADOR

Lavín no es ajena a la mancuerna entre la gastronomía y letras; en 'Despertar los apetitos' (2005), la cocina juega un papel esencial. EL INFORMADOR / F. Rodríguez

Lavín no es ajena a la mancuerna entre la gastronomía y letras; en 'Despertar los apetitos' (2005), la cocina juega un papel esencial. EL INFORMADOR / F. Rodríguez

GUADALAJARA, JALISCO (04/NOV/2014).- Mónica Lavín está en la ciudad, desde el lunes imparte el taller “Cocina y Literatura” —una de las actividades del Programa de Fomento y Promoción a la Lectura en Guadalajara GDLee, que impulsa la Secretaría de Cultura del gobierno municipal—, en el que la novelista, ensayista y cuentista mexicana busca “abrir el apetito” con base en textos gastronómicos.

“En el taller se pretende leer y hacer análisis literario de unos cuentos y ensayos elegidos a propósito del tema gastronómico y, por otra parte, revisar lo gastronómico en los textos; en ellos, el ritual de la mesa, los sabores y olores, la tradición, la historia, todo lo que se pone en juego es lo fundamental del escrito, por eso trato autores nacionales y extranjeros”, explica la autora.

En palabras de Lavín, el cuento es un género que “se presta muy bien para un taller, porque leer la historia y analizar para ver sus atributos permite, para el caso del tema gastronómico, una posibilidad enorme para desentrañarlo”; así, en el curso se revisan textos de autores como Italo Calvino, Leonardo da Vinci o Isak Dinesen, así como —los mexicanos— Rosario Castellanos, Ana García Bergua, Salvador Novo o Eduardo Antonio Parra.

De este modo, se revisarán el ritual y la mística de la comida, la presencia del barroco, la relación de pareja, lo oscuro, lo erótico y lo macabro en este ámbito; “pero también se invita a hacer un ejercicio propio de memoria”.

La autora de “Sor Juana en la cocina” es clara al recordar que fue ese ensayo suyo lo que la condujo a escribir su conocida novela “Yo, la peor” (2009), pero también publicó con anterioridad la novela “Despertar los apetitos” (2005), donde la gastronomía juega asimismo un papel central; de este modo, sin ser extraña a este universo temático que “involucra los placeres y los sentidos, por eso creo que pueden revelar aspectos de nuestra condición humana”.

Para Lavín, un recuerdo mínimo “puede destapar la caja de Pandora de los recuerdos, es una reflexión que no se hace frecuentemente; a mí, en mi trabajo, me agrada indagar en los aspectos de la cotidianidad que revelan ‘algo más’ de los personajes o la trama, y me parece que el tema gastronómico se vincula a ese espíritu”.

De rituales y sobremesa

Más allá de la necesidad biológica de alimentarnos y su consecuente revestimiento cultural, Mónica Lavín nos recuerda que “hay una síntesis en cualquier acto ritual, como en la mesa, donde no se pierde el sentido de comunidad; creo hay una gran carga simbólica en todo ello, en un alimento puede representarse la historia completa de los elementos que lo integran, y puede llevarnos —a la manera de una radiografía— a muchas otras cosas”.

Agrega Lavín que “hay, además de la síntesis, ciertos pactos de la convivencia humana; en el cocinar está la generosidad, el halago de dar que, siendo sencillo, en él se desarrollan todos los sentidos, se desata todo con una sola mordida. Yo creo mucho en la literatura que entra por los sentidos, material y sensorial, donde importa lo que los personajes registran a través de sus sentidos”.

Así, la historia de preparar nuestros alimentos va de la mano con el hecho de hacernos más humanos; algo que hoy, reflexiona la narradora, “con este 'boom' de chefs y resturantes fusión, se da una conceptualización al respecto, y quien cocina asume un discurso sobre cómo se relaciona con los elementos de un plato. Esto es grato, porque se le da espacio al ritual de la comida, al tiempo que requiere y el placer que de él deriva”.

Finalmente, no se debe evadir el hecho de que “es un asunto espiritual” nuestra relación con lo que comemos y sus rituales, por eso en el taller se exploran los contenidos de cada texto “para hablar de literatura desde la comida; yo creo en el espíritu de la sobremesa que es, ante todo, conversación y que, pienso, deberíamos estimular, porque es un momento de intercambio fascinante, un espacio de formación para niños y jóvenes y para todos los demás”.

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Para tomar en cuenta

Dentro de las actividades en que tomaría parte la escritora Mónica Lavín en nuestra ciudad, se encontraba una “Cena y charla” inspiradas en la literatura y que compartiría con el chef Tomás Fernández; dicho evento se ha reprogramado para realizarse durante los festejos de la Feria de la Fundación, en febrero de 2015.

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