Sábado, 01 de Noviembre 2025
Cultura | Iniciativa de Sarkozy para llevar los restos mortales del escritor al Panteón

Medio siglo sin Albert Camus

Para Albert Camus, la vida era absurda. Tampoco su muerte hace 50 años pudo ser más ilógica

Por: EL INFORMADOR

FRANCIA.- Para Albert Camus, la vida era absurda. Tampoco su muerte hace 50 años pudo ser más ilógica. El automóvil en que el escritor y filósofo viajaba a París como acompañante chocó el 4 de enero de 1960 contra el único árbol que había en el camino, después de que reventara un neumático trasero. Camus tenía 46 años.

La pregunta por el sentido de la vida erigió a Camus en filósofo del absurdo y la rebeldía, y su sublevación contra el absurdo del mundo lo moldeó como el inconformista que aún hoy tiene millones de seguidores. Entre ellos, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que hace poco propuso trasladar la sepultura del Nobel de Literatura de 1957 al famoso Panteón parisino, el templo laico más elevado del país europeo, donde yacen personalidades de la talla de Voltaire, Marie Curie o Victor Hugo.

Pero la propuesta del mandatario generó críticas enérgicas porque, en vida, Camus rehuyó cualquier subordinación y homenaje. "No le gustaban los homenajes. El Premio Nobel de Literatura sólo lo aceptó por motivos financieros", explicó su hija Catherine, que a comienzos de diciembre de 2009 publicó un libro sobre su padre.

El título Solitaire et solidaire (Solitario y solidario) expresa dos lados esenciales del progenitor de la autora, que marcaron a Camus como un marginado entre los intelectuales franceses.

Camus era alguien comprometido con la política, al tiempo que rechazaba un pensamiento posicionado en un solo espectro político y las ideologías. Detestaba la violencia, también aquélla usada para imponer objetivos políticos. Criticaba el fascismo, así como los campos de trabajos forzados en la Unión Soviética de Stalin.

“El hombre rebelde”

Como redactor jefe del periódico clandestino de resistencia Combat condenó el lanzamiento estadounidense de la bomba atómica sobre Hiroshima y la represión del levantamiento húngaro en 1956 por parte de los soviéticos.

Su ensayo crítico con el comunismo El hombre rebelde fue para la izquierda una señal definitiva de que Camus se había convertido en un disidente reaccionario y derivó en el quiebre de la relación amistosa e intelectual que lo unía a Jean-Paul Sartre y muchos amigos de antaño.
Camus provenía de un hogar pobre. Nació en 1913 en la argelina Mondovi, hijo de un empleado de bodega y una empleada doméstica de origen español que casi no sabían leer y escribir. En 1914, su progenitor falleció en la Primera Guerra Mundial.

En 1957, Camus fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura por su no tan vasta obra literaria y filosófica, en la que destacan El extranjero, La peste, La caída, El hombre rebelde y El mito de Sísifo.

Sus obras tratan de la búsqueda del sentido de la vida y el desgarramiento interno del ser humano. A menudo la fachada es el paisaje argelino y mediterráneo que para él era muy importante. Sin embargo, no calificó de autobiográfica ninguna de sus obras.
"Las obras de una persona a menudo reflejan la historia de sus pasiones o sus tentaciones, pero casi nunca su propia historia", consideraba el filósofo.

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