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Lunes, 18 de Noviembre 2019
Cultura | Premio Herralde de Novela

Manuel Gutiérrez Aragón o el “placer solitario” de escribir

La editorial Anagrama publica La vida antes de marzo

Por: EL INFORMADOR

CIUDAD DE MÉXICO.- El realizador español Manuel Gutiérrez Aragón (Torrelavega, Cantabria, 1942) anunció hace un año que abandonaba definitivamente el cine después de una carrera de 23 películas. A lo largo de su trayectoria hasta ese momento también adaptó El Quijote para una serie de televisión, escribió varios guiones para otros directores y dirigió alguna obra de teatro. Volcó entonces todos sus esfuerzos en su primera novela, La vida antes de marzo, con los atentados del día 11 de ese mes de 2004 en Madrid (España) como cruento trasfondo. La obra cayó en manos del editor Jorge Herralde, que decidió ungirla con su prestigioso premio.
El libro cuenta la historia de dos extraños personajes que coinciden en un largo viaje en tren en el año 2024. Mientras beben y charlan, uno de ellos se ve involucrado en una conspiración islamista.

Aunque puede resultar extraño que un director de cine se pase a la literatura, “la sorpresa -comenta Gutiérrez Aragón- se produjo en mi adolescencia, cuando todos esperaban que fuera escritor y me dediqué al cine. Me pareció que no debía tener dos profesiones y por eso no he escrito una novela hasta que me he apartado del cine”.

En esta nueva etapa como escritor, Gutiérrez Aragón dice sentirse “rejuvenecido”. Atrás deja los duros rodajes y la sensación de que para hacer una película hay que mover cielo y tierra. Pero no sabe si algún día volverá. “Lo único que echo de menos es tratar con mucha gente; la literatura es un placer solitario”.

- Dijo que no se iba desilusionado, pero también advirtió que su marcha se debía a que no podía hacer las películas que quería.

- “En este oficio uno poco a poco se va pasando de moda. Yo dije que no me iba desilusionado, porque escogí marcharme antes de tener esa sensación. Además, el cine, en contraste con otras artes, es muy cansado, requiere incluso poseer una condición física más que aceptable, para aguantar largas jornadas a la intemperie y todo el tiempo dando órdenes. En realidad, me he ido por precaución”.

- ¿La necesidad de escribir no la saciaba con los guiones?
- “Tampoco hay tanta diferencia entre hacer lo uno y lo otro, porque lo que se trata al fin y al cabo es de contar historias. La principal diferencia es el estilo, que cuando escribes para cine está casi prohibido. Los guiones literarios son mirados con mucha desconfianza por los profesionales del mundo cinematográfico. Creo, la verdad, que mi novela La vida antes de marzo no se puede llevar al cine. Si se les pone cara a los protagonistas se pierde el misterio. Y lo hice así para deslindar bien ambas facetas”.

- ¿Cuál fue el origen de la historia de “La vida antes de marzo”?
- “Creo que primero fue el marco y luego el cuadro. Yo viajo bastante y en esos viajes bebo en abundancia, cosa que no suelo hacer en estado sedentario. A veces te encuentras con desconocidos compañeros que, para quitarse el miedo a volar o porque se aburren, te sueltan, también bebidos, cosas que nunca han contado. En las largas travesías aéreas escuchas a médicos que te hablan de enfermedades mantenidas en secreto por los gobiernos, a mujeres bellísimas que narran tranquilamente sus adulterios o a empleados de grandes bancos que confiesan las abominaciones que realizan por orden de sus jefes… A veces, el viaje es el relato y el relato es el viaje. Hay una relación directa entre un viaje y un relato oral. Así que lo primero que me vino a la cabeza fue una narración que dura lo que el recorrido de un tren. En este caso, desde Bagdad -origen de cuentos maravillosos- a una ciudad atlántica, Lisboa, donde todo acaba y todo puede volver a empezar”.

- Usted decidió escribir su primera novela cuando, a una edad tardía, anunció que se retiraba de la profesión del cine, oficio al que dedicó casi 40 años. No negará que no es un caso frecuente.

“Nunca he querido ser un escritor ocasional, como tampoco hubiera querido ser un director de cine ocasional. O lo uno o lo otro. Se es escritor de noche y de día, dormido o despierto, cuando estás escribiendo y también cuando estás regando las plantas. Y lo mismo ocurre cuando eres director de cine. Así que hasta que no dejé lo uno no emprendí lo otro. Cuando de la editorial Anagrama me pidieron información para la solapa -la filmografía, claro, porque bibliografía propia no hay- propuse los datos de lo que yo sería ahora si hubiera seguido mi dedicación primera: escritor y profesor. Algo así como: ‘Profesor de Filosofía en Villarrubia de los Montes, tiene una obra sobre los amores juveniles de Menéndez Pelayo y otra sobre el primer Unamuno y el último Hegel. No se le debe confundir con su primo, el director de cine del mismo nombre’. Pero Herralde no quiso, claro. Como se ve, prefiero ser dos personas distintas que un solo Gutiérrez verdadero”.
- ¿Le resultó muy duro escribir esta novela de 250 páginas?
“La verdad es que me lo pasé muy bien. Sentía alegría, sensación de poder… También me sentí muy rejuvenecido: mi primera vocación fue ser escritor, cuando aún no había descubierto que las películas las hacía un director. Cuando la escribía no quería ponerle punto final, entregarla al editor. Pasaban las semanas y siempre encontraba un pretexto para seguir corrigiendo o cambiar párrafos de sitio. A diferencia del cine, sólo dependes de ti mismo. No importa que llueve o granice, que el productor recorte el presupuesto o que el actor no se entienda con la actriz… Para mí ha sido una sensación nueva conseguir avanzar en el trabajo sin depender de otros”.

Apuntes biográficos

Manuel Gutiérrez Aragón ingresó en 1962 en la Escuela de Cine de Madrid, a la vez que estudiaba Filosofía y Letras.

Desde su primer largometraje, Habla, mudita (1973), ha realizado filmes como Camada negra (1977), Maravillas (1980), Demonios en el jardín (1982), La mitad del cielo (1986), Cosas que dejé en La Habana (1997).

Su última película fue Todos estamos invitados (2008), gran premio del jurado en el Festival de Málaga, tras la cual anunció su retirada del cine.

“Me pareció que no debía tener dos profesiones y por eso no he escrito una novela hasta que me he apartado del cine” Manuel Gutiérrez Aragón, realizador y novelista

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