Jueves, 09 de Octubre 2025
Cultura | Reseñas literarias

Las muchas muertes de una sola vida

Los Ingrávidos es una novela fragmentada y como la misma autora la describe “horizontal, contada verticalmente”

Por: EL INFORMADOR

Detalle de la portada. ESPECIAL  /

Detalle de la portada. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (11/DIC/2011).- Dejar un lugar es morir. Cambiar de aires, de ciudad, de amigos, de trabajo, provoca que nos muramos en un sitio para comenzar de nuevo en otro. Bajo esa lógica, resulta comprensible pensar que a lo largo de nuestras vidas sufrimos muchas muertes, una tras otra. El problema es que algunas personas se ‘’afantasman’’, van dejando de existir poco a poco, sin poder evitarlo. Todo pasa con velocidad y momentos congelados, justo como un vagón del metro.

Una mujer, que podría ser cualquiera en sus 30 y cuyo nombre nunca sabemos,  ya se está convirtiendo en fantasma. Debe lidiar con la vida de casada y sus dos hijos, mientras extraña su bohemia vida en Nueva York, como editora y traductora. En su mente, su más obsesión es el fallecido poeta mexicano Gilberto Owen y su paso por la emblemática urbe estadounidense.

Por otro lado, conocemos a Owen de la mano de lo que la escritora ‘’afantasmada” nos cuenta. Escribe una novela sobre el poeta. El mexicano también ve fantasmas a veces, incluso a Ezra Pound, pero ¿Quién es, en verdad, del fantasma de quién en esta obra?

Los Ingrávidos es una novela fragmentada y como la misma autora la describe “horizontal, contada verticalmente”, es por ello que está llena de reflexiones profundas y giros inesperados de la trama. La narrativa está basada en numerosos saltos de tiempo, no es lineal, pero no pierde el sentido en ningún momento. Cada fragmento encaja muy bien en su sitio, logrando sorprender a menudo al lector. Si bien al principio la historia puede dar la impresión de ser lenta, la trama  se desenvuelve en una cadencia impredecible. Como los vagones del eterno subway de Nueva York, tan presentes en la obra.

Los personajes a ratos asemejan a sombras de su propia existencia, empero nunca son distantes, el espectador se puede identificar plenamente con los sinsabores de cada uno. La escritora, su esposo, el “niño mediano”, el frustrado Owen y hasta la bebé están profusamente desarrollados. Otro punto a favor del texto es como la novelista rescata el personaje de Gilberto Owen, poeta mexicano un tanto olvidado a comparación de sus contemporáneos. Cada uno de ellos es un pieza más que arma, entre párrafo y párrafo, un final totalmente inesperado.

Los derechos de traducción de Los ingrávidos han sido vendidos a a varios idiomas. Valeria Luiselli, la autora, es colaboradora en Letras Libres y ha publicado en las revistas Etiqueta Negra y Review, así como en  The New York Times. Vive entre la Ciudad de México y Nueva York, y está estudiando el doctorado en la Universidad de Columbia.

Los ingrávidos. Valeria Luiselli. Editorial Sexto Piso. Edición 2011. 143 páginas

EL INFORMADOR / Edna Montes

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