Jueves, 09 de Octubre 2025
Cultura | La Castañeda, ''libro siamés'' de la novela ''Nadie me verá llorar''

La historia de México desde el manicomio

Cristina Rivera Garza presenta el sufrimiento de personajes que estuvieron en la institución que abrió sus puertas en 1910

Por: EL INFORMADOR

Cristina Rivera Garza regresa al medio editorial con un ensayo dedicado al psiquiátrico La Castañeda. ESPECIAL  /

Cristina Rivera Garza regresa al medio editorial con un ensayo dedicado al psiquiátrico La Castañeda. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (03/AGO/2010).- “Prestarle atención seria al sufrimiento de las mayorías, una tarea que todavía espera que realicen estudiosos de la sociedad y de la cultura de México, es una forma de identificar los trágicos sujetos que han conformado a la modernidad mexicana”, cita el reciente trabajo ensayístico de Cristina Rivera Garza que presenta la historia del Manicomio General La Castañeda, institución que abrió sus puertas el 1 de septiembre de 1910.

El trabajo titulado La Castañeda. Narrativas dolientes desde el Manicomio General. México, 1910-1930 fue editado por el sello Tusquets en la colección Centenarios.

La autora originaria de Tamaulipas explica que este libro es “el hermano siamés” de la novela Nadie me verá llorar (1991), basada en su tesis de doctorado que realizó en 1995. “No es el texto de entonces, es un trabajo alrededor de uno de los capítulos de esa investigación y ahora incluí material que he revisado”.

Uno de los intereses de Rivera Garza es relatar la historia de principios del siglo XX desde de la visión de los dolientes, lo cual logra a través de la revisión de los expedientes de La Castañeda, cuyo archivo se compone de aproximadamente 75 mil documentos sobre los pacientes.
Para la escritora se trata de contraponer la historia oficial y las aspiraciones de modernidad del porfiriato con las voces de los pacientes de la institución.

El libro incluye una serie de imágenes de la época, donde se representan los rostros de los hombres y mujeres que ingresaron a La Castañeda.
“La fotografía dentro del manicomio intentaba capturar y darle un rostro fijo a esa condición tan resbaladiza, con lo que los mismos doctores describían la enfermedad mental”, comenta la escritora Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001 y 2009.

–­¿Por qué su interés de darle voz a los pacientes del Manicomio General?
-- Mientras no estemos dispuestos a escuchar las versiones que cuestionan nuestra idea de lo que es normal vamos a carecer de una importante perspectiva crítica. Considero que las experiencias que nos cuentan los pacientes de La Castañeda nos ayudan a mirar esa otra parte y ese otro abismo que también es México.

-– ¿El porfiriato pretendía el orden con la apertura de La Castañeda?
--Usualmente una historiografía antipsiquiátrica, siguiendo las ideas de Foucault, nos presenta a los grandes manicomios estatales como historias de dominación totalitaria. En muchos casos, esto es cierto, pero los datos de los expedientes de La Castañeda nos demuestran que las familias de la comunidad llevaban a sus parientes a la institución porque creía que ahí podía existir algún tipo de solución a sus infortunios físicos, médicos y sociales. Así que la historia que trato de presentar es que los diseñadores de La Castañeda tenían como intención que ésta se convirtiera en la representación del orden y el progreso, pero la experiencia dentro de la institución nos cuenta otra versión muy distinta porque la falta de financiamiento y la insuficiencia de instrumentos médicos hizo que difícilmente se cumpliera el orden.

–- ¿Qué provocó que la institución viniera a menos?
-- Hubo pocos recursos. En La Castañeda se concentraban los casos más frágiles y dolientes de la nación, y convocó en su interior todo aquello que era expulsado del cuerpo del país. En esa contradicción están las semillas de su propia destrucción porque dentro de sus muros contenía  las historias que cuestionaban su existencia. Y en términos particulares si no hay presupuesto para un proyecto tan amplio nunca dará resultado. Cuando se destruyó La Castañeda en 1968 se requirieron seis hospitales para reemplazar sus funciones.

-- ¿Qué momento le dolió relatar de lo que encontró en los archivos?
-- Todos los días. Fue una experiencia muy fuerte leer todos esos expedientes. No es una tarea fácil y cuando decidí ponerle el subtítulo de Narrativas dolientes realmente fue porque era una definición casi literal de lo que se encuentra en los documentos de esas vidas quebradas, rotas por el impacto de lo que la institución celebraba como la modernización del país. Esa gran paradoja y contracción hace que el dolor concentrado en las historias de los pacientes sea incluso más punzante.
El sufrimiento usualmente no aparece en las historias oficiales, por eso me parecía pertinente que en este año de celebración recordemos que ese sufrimiento social también es parte de la experiencia de la nación.

– ¿Se le temía a la locura a principios del siglo XX?
-- Siempre ha existido el miedo a la locura, pero especialmente en una elite porfirista que deseaba a toda costa evitar el contagio, la influencia y la conducta de las clases populares, por eso el manicomio se mudó del Centro Histórico a la periferia de la Ciudad de México.

EL INFORMADOR/ Mayra Torres de la O

La escritora
Cristina Rivera Garza nació en Tamaulipas, en 1964. Radica entre México y Estados Unidos. Es doctora en Historia Latinoamericana, docente y escritora, cuya obra incluye la novela, el cuento, el ensayo y la poesía. Entre sus obras destacan Nadie me verá llorar, La frontera más distante, Lo anterior, La muerte me da y Ningún reloj cuenta esto, por citar algunos libros que se han traducido a varios idiomas. La autora ha recibido varios reconocimientos como el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2001 y 2009, el Premio Nacional de Cuento Juan Vicente Melo en 2001, el Premio Internacional Anna Seghers en 2005, entre otros.
Actualmente es profesora de Creación Literaria en el Departamento de Literatura de la Universidad de California en San Diego.

La Castañeda
Cristina Rivera Garza
Tusquets

El dato
El Manicomio General La Castañeda abrió sus puertas en 1910. Estaba ubicado en los bordes de la Ciudad de México y su construcción contó con apoyo del régimen porfirista.

“La Castañeda concentraba los casos más frágiles y dolientes de la nación, convocó en su interior todo aquello que era expulsado del cuerpo del país”
Cristina Rivera Garza, escritora

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