Cultura | La conservación de las fincas recibe poca atención de las autoridades Casas patrimoniales, en la indefensión absoluta La falta de un plan, el desconocimiento de las autoridades y los recursos insuficientes muestran un triste panorama Por: EL INFORMADOR 12 de agosto de 2013 - 23:06 hs Casa Castiello. El deterioro de la finca ubicada en Av. Vallarta 1168 provocó un colapso en el muro frontal izquierdo. EL INFORMADOR / GUADALAJARA, JALISCO (13/AGO/2013).- La conservación del patrimonio edificado en la ciudad es una papa caliente. Las autoridades desconocen cuántos inmuebles patrimoniales se encuentran actualmente en estado de deterioro, aunque el problema se arrastra desde hace varios años. Algunos especialistas proponen posibles soluciones, pero difícilmente serán escuchados. Existen ciudadanos que intentan restaurar sus fincas patrimoniales y se encuentran con las cortapisas de la crueldad burocrática. No hay infraestructura, ni dinero, ni un plan a seguir. Ganó el tiempo, dicen unos. Y contra él y la inoperancia no hay muro de adobe que resista. Durante este temporal, algunas fincas patrimoniales sufrieron afectaciones, como Casa Baeza Alzaga y Casa Camarena-Morfín; la primera propiedad del Ayuntamiento de Guadalajara y la segunda de un particular, cuyo nombre es desconocido hasta para las autoridades. Como éstas, seguirán cayendo otras, de acuerdo con el secretario de Obras Públicas del Ayuntamiento tapatío, Carlos García Arias, quien afirmó que el tiempo ganó la batalla a la conservación de edificios patrimoniales. “Contra el tiempo no vamos a poder. Nos ganó el tiempo. Y el tiempo nos va a seguir ganando en todas aquellas fincas que ya su vida útil, por los materiales de construcción, ha sido rebasada. La autoridad municipal no tiene los recursos para adquirirlas, no tiene los recursos para intervenirlas, porque además no es propietario de las mismas”, dice. La dependencia tiene clasificadas en la ciudad unas 800 fincas en estado ruinoso, pero afirmó no tener cifras sobre cuántas de éstas son patrimoniales, ya que esa es responsabilidad del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Lo extraño de esta afirmación es que la página de internet del Ayuntamiento tapatío presume una herramienta (“Patrimonio Cultural Edificado”) en la que se pueden consultar por calle, los datos de localización e identificación de los inmuebles patrimoniales del municipio. Al ingresar esa sección basta con seleccionar alguna dirección para que se despliegue el nombre del edificio, nombre del conjunto, uso actual, datación, estilo arquitectónico, autor, estado de conservación, grado de alteración, clasificación y nivel máximo de intervención. A pregunta expresa sobre ¿cuál es entonces la responsabilidad de la dependencia?, el secretario aseguró que sólo compete a Obras Públicas el determinar si autoriza o no una obra, pero para que esto pase se deben tener en cuenta las conclusiones de un comité de dictaminación en el que participan Obras Públicas, la Comisión de Planeación Urbana (Coplaur), el Patronato del Centro Histórico, la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección de Patrimonio Artístico e Histórico, y la Procuraduría de Desarrollo Urbano. Por raro que parezca, si esto se llevara de forma cabal, se habrían respetado las recomendaciones que en enero de 2013, hizo la arquitecta Violeta Ponce, coordinadora de la Dirección de Patrimonio Artístico e Histórico. En ese entonces, Ponce pidió clausurar la intervención que entonces se realizaba en la finca ubicada en la esquina nor-poniente de la calle Colonias y Avenida Vallarta, ya que la obra no contaba con un permiso de la Secretaría de Obras Públicas. Hoy, en el interior de la Casa Modelo de las Colonias (como se le denominó en el Proyecto de la Ronda), figura una rutilante farmacia. La casa de estilo arquitectónico ecléctico, construida en 1906, con valor artístico relevante es un espacio comercial que no respetó las normas que se establecen para la modificación de una finca patrimonial. Carlos García Arias enfatizó que la coordinación entre Obras Públicas y Patrimonio del Centro Histórico está plenamente estructurada y que la finca, donde se ubicaba la boutique D’ París, tuvo un proceso de mantenimiento a cargo del propietario y siguió con su uso comercial; no sufrió alteraciones y la fachada quedó íntegra. “Lo único que sufrió fueron adecuaciones al interior”, dijo. Trabajo en equipo, ¿coordinación perfecta? La burocracia, la tramitología y la falta de comunicación evidencian una pobre o nula coordinación entre las dependencias, ya que mientras se emiten recomendaciones para detener, investigar y corroborar que los trabajos en casas con valor patrimonial cumplan con los reglamentos, los responsables de emitir la autorización o parar las intervenciones no responden de forma adecuada. Para muestra un caso: el 25 de julio, fecha en que se vino abajo parte del ala poniente de la Casa Camarena-Morfín, finca con Valor Artístico Relevante (Avenida Vallarta 1168, esquina con Robles Gil), ya que ese mismo día, el director de Patrimonio Artístico e Histórico, Julio César Herrera Osuna, informó que desde el 2 de julio (23 días antes) la dependencia estatal había emitido una recomendación a la Dirección Técnica de Obras Públicas de Guadalajara para que le sugiriera al propietario hacer la restauración de la finca sin obtener respuesta. La Casa Baeza Alzaga, propiedad del Ayuntamiento tapatío (que el pasado 26 de julio sufrió un derrumbe), se vino abajo, porque en la década de los cincuenta sufrió adecuaciones en la fachada, lo que provocó las fallas estructurales que se acentuaron con las lluvias, afirmó García Arias. Al día de hoy, casi 20 días después del derrumbe, las autoridades todavía esperan el dictamen para saber qué intervención deben hacer en la finca de Valor Artístico Ambiental que data de 1850 a 1900. Y la Casa Baeza Alzaga sigue apuntalada para que no se desplome como un montón de piedras. La conservación debe ser una cuestión social: Carlos Petersen Para Carlos Petersen, la conservación del patrimonio edificado de Guadalajara debe ser una cuestión social, no de piedras. Se trata de nuestra identidad, referencia y modo de vivir, de nuestro gusto por la ciudad. El académico del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO afirmó que hay múltiples factores que impiden que la restauración del patrimonio sea posible en Guadalajara. Uno de ellos es que se ha perdido la habitabilidad del Centro Histórico, que fue abandonado desde 1970 por la salida de vecinos, comercios y dependencias gubernamentales. Acentuó que no hay que conservar todas las fincas patrimoniales, pues tiene que haber un catálogo mucho más refinado que el que ya existe. “El chiste no es defender las piedras. La ciudad son es las piedras, las casas y las calles; la ciudad son las relaciones sociales que en un momento determinado van produciendo o producen una finca, una calle, un fraccionamiento, etcétera”. Enfatizó que hay muchas casas en donde los tapatíos se reconocen como sociedad. Como parte del subcomité para la restauración de la Casa ITESO Clavigero, comprada el 9 de septiembre de 1999 por la institución académica, señaló que la importancia de la finca es que en ella están, en germen, todos los elementos que el arquitecto Luis Barragán iba a desarrollar a los largo de su vida hasta ganar el Premio Pritzker. Consideró que lo primero que debe tener una finca patrimonial es un reconocimiento social. Después, tiene que haber un recurso para que se converse además de un uso continuo para que siga viviendo. “Si no tienes esas tres cosas, no tienes nada”. Entre los esquemas de responsabilidad para afrontar el problema, afirmó que el Estado debe regular los usos de suelo a través de mecanismos como los planes y programas de desarrollo. En segundo lugar corresponde a las cámaras y colegios, organismos intermedios de la sociedad, quienes podrían ayudar a determinar cuál es el interés de conservación de una finca y para qué podría servir. Por último, dijo que la sociedad civil podría organizarse para definir en dónde se pueden invertir los recursos. Subrayó que ante la problemática del derrumbe de las fincas patrimoniales, lo primero sería aplicar la ley. “Si tumbar una casa sin permiso significa que la tienes que reconstruir, aplíquese la ley. Si existe el mecanismo de la transferencia de desarrollo, hágase el fideicomiso. Después viene una etapa importante que es refinar nuestros instrumentos que tiene que ver con los catálogos. ¿Por qué nos gana el TAE todas las casas?, porque los catálogos no están en los planes (parciales), no hay instrumento legal que pueda ejercer el gobierno. Esos catálogos refinados con claridad deben estar puestos dentro de instrumentos legales que son los planes municipales de desarrollo”. Por su parte, el arquitecto Juan Palomar comentó que la problemática del patrimonio arquitectónico de la ciudad necesita de mayor voluntad política y claridad sobre lo que se quiere de él, porque no puede esperarse que las fincas se mantengas solas: “El patrimonio, como dice una conocida frase, se debe ganar la vida, tiene que servir para algo. En el momento en el que el patrimonio no sirve para nada, deja de serlo. Se cae. Desaparece”. Señaló que para que el patrimonio sirva de algo, hay que encontrarle usos que le den vida a las edificaciones. “Si uno viaja por el mundo se encuentra con distintas soluciones con mayor o menor radicalidad y más o menos afortunadas; y sin embargo el objetivo de conservar el patrimonio tiene que reunir voluntades que van desde los propios propietarios, las autoridades, que tienen que ver con estos asuntos, y un equipo en donde puedan participar arquitectos, especialistas en cuestiones financieras, mercadológicas, ingenieros para asegurar que se planteen soluciones que tengan una real viabilidad”. Dijo que la ciudadanía ya está cansada de ver cómo el patrimonio se destroza y se arrumba, hasta que poco a poco va desapareciendo. En su opinión, la restauración no tiene que ver con los arreglos físicos de los inmuebles, sino que éstos sean devueltos a un ambiente de vida cotidiana real y concreta. FALTA COORDINACIÓNSin trabajo en equipo: Casa Modelo de Las Colonias La Coordinación de Patrimonio Artístico e Histórico hizo la petición a Secretaría de Obras Públicas detener los trabajos de remodelación que se realizaron a la finca, ya que no contaba con el permiso correspondiente, pero la solicitud no obtuvo respuesta. Hoy, en la Casa Modelo de las Colonias vive una farmacia. La casa de estilo arquitectónico ecléctico, construida en 1906, con valor artístico relevante es un espacio comercial que no respetó las normas que se establecen para la modificación de una finca patrimonial. RECONOCIMIENTO SOCIALEjemplo de éxito: Casa Iteso Clavigero “La Casa Clavigero te hace entender la Casa Barragán, porque ahí están los primeros intentos del manejo de la luz, del agua, materiales, colores, que van ir llevándote a hacer esto. Esta casa influyó en la Guadalajara de entonces, hubo muchas casas que se hicieron a partir de ésta, se formó lo que se llama la Escuela Tapatía de Arquitectura. Otras casas no tuvieron para nada esa trayectoria. Hay casas que son viejas pero no tienen un significado social que te permita entender mejor tu ciudad”, aseguró Carlos Petersen, académico del ITESO. Temas Ayuntamiento de Guadalajara Patrimonio Arquitectura Lee También Cuando las cosas se hacen bien Clima en Guadalajara hoy: el pronóstico para el lunes 13 de octubre de 2025 Celebran la participación de 3 millones de personas en la Romería 2025 En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones