Hace 80 millones de años, cuando el actual territorio de Uruguay estaba habitado por enormes reptiles herbívoros, un dinosaurio de hasta 10 metros de longitud recorría los paisajes del Cretácico Tardío. Ahora, científicos uruguayos han identificado oficialmente a esa especie, bautizada como Mesetasaurus protector, un hallazgo que no solo amplía el registro paleontológico del país, sino que también ayuda a reconstruir la historia geológica de Sudamérica.La nueva especie fue descrita por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y presentada en la revista científica Ameghiniana, especializada en paleontología. El descubrimiento representa uno de los avances más importantes para la ciencia uruguaya en los últimos años.Lo más llamativo es que la investigación comenzó gracias al hallazgo fortuito de dos pescadores, quienes encontraron unas vértebras fósiles excepcionalmente conservadas después del paso de maquinaria pesada en la Formación Guichón, ubicada en el departamento de Paysandú.De acuerdo con los paleontólogos, el Mesetasaurus protector pertenecía al grupo de los titanosaurios, enormes dinosaurios herbívoros de cuello y cola largos que dominaron gran parte de Sudamérica durante el Cretácico.Gracias al análisis comparativo de sus vértebras, los especialistas estiman que alcanzaba entre 9 y 10 metros de largo, una longitud similar a la de un autobús urbano. Aunque resulta pequeño frente a algunos titanosaurios gigantes que superaban los 30 metros, seguía siendo uno de los animales terrestres más grandes de su ecosistema.Además, formaba parte de la rama evolutiva conocida como Aeolosaurini, un grupo caracterizado por poseer colas especialmente adaptadas e inclinadas hacia adelante, una característica poco común entre los dinosaurios saurópodos.La identificación de una peculiar estructura anatómica denominada "fosa ciega" en una de las vértebras permitió confirmar que se trataba de una especie completamente nueva para la ciencia.El nombre Mesetasaurus protector tiene un profundo significado histórico y geográfico, la primera parte, Mesetasaurus, hace referencia a la Meseta de Artigas, el sitio cercano donde fueron encontrados los fósiles, además del sufijo griego saurus, que significa "lagarto" o "reptil".Por su parte, el término protector rinde homenaje a José Gervasio Artigas, conocido como el Protector de los Pueblos Libres, una de las figuras históricas más importantes de Uruguay. La región del descubrimiento alberga además uno de los monumentos más representativos dedicados al prócer.Este tipo de nombres es frecuente en paleontología, donde muchas especies reciben denominaciones inspiradas en personajes históricos, características físicas o el lugar donde fueron descubiertas.Más allá del descubrimiento de una nueva especie, los investigadores destacan que el Mesetasaurus protector aporta información fundamental sobre la evolución del territorio uruguayo. El fósil constituye apenas el segundo registro conocido de un aeolosaurino en Uruguay, lo que demuestra que este grupo de dinosaurios tuvo una presencia mayor de la que se pensaba anteriormente.Además, funciona como un auténtico "reloj geológico". Debido a que estos dinosaurios solo vivieron durante el Cretácico Tardío, su presencia permitió confirmar que la Formación Guichón es mucho más reciente de lo que algunos estudios sugerían, modificando la cronología de esa región en varias decenas de millones de años.Este ajuste ayudará a los geólogos a comprender mejor la formación de los sedimentos y la evolución del paisaje uruguayo durante la era de los dinosaurios.Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que el análisis estadístico permitió establecer una estrecha relación entre los fósiles hallados en Uruguay y otros encontrados en la Patagonia argentina, particularmente en las formaciones Allen y Los Alamitos.Esto sugiere que hace aproximadamente 80 millones de años existían ecosistemas conectados entre ambos territorios, permitiendo la migración e intercambio de numerosas especies de dinosaurios a través del sur del continente.Los científicos consideran que este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación para comprender cómo evolucionaron los animales prehistóricos en el Cono Sur y cómo cambiaron sus hábitats antes de la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años.Con el Mesetasaurus protector, Uruguay suma apenas su segundo dinosaurio descrito como especie propia, después del Udelartitan celeste, consolidando al país como una región con un patrimonio paleontológico cada vez más relevante para entender la historia natural de Sudamérica.Con información de EFE.TG