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Viernes, 17 de Noviembre 2017

La expresión de la danza en fotografías

Para Santiago Barreiro, la pasión por la fotografía se cruzó en su camino por cosas del destino; hoy realiza imágenes con gran naturalidad y fuerza
A través de sus imágenes, da cuenta de las pasiones, los amores, las soledades y las exigencias de los artistas dedicados a la danza. FOTO: Joel Levi Hernández

A través de sus imágenes, da cuenta de las pasiones, los amores, las soledades y las exigencias de los artistas dedicados a la danza. FOTO: Joel Levi Hernández

La vocación no siempre está latente, a veces tarda en aparecer, pero cuando llega, no hay más remedio que entregarse por completo, así le pasó al fotógrafo uruguayo Santiago Barreiro, oriundo de La Paloma, una localidad del departamento de Rocha, en el país sudamericano.

Su instinto por la expresión artística a través de la fotografía le llegó cuando pasaba de los 20 años de edad. Hoy a sus 32 años, es un creativo que encuentra en la danza, las historias y los claroscuros de los amantes de este arte escénico, a través de sus imágenes, da cuenta de las pasiones, los amores, las soledades y las exigencias de los artistas dedicados a la danza.

Santiago, actualmente es parte del equipo de trabajo de Soul Arts Productions, la empresa de Isaac y Esteban Hernández que dirige la hermana de ambos, Emilia, con la cual se han desarrollado proyectos escénicos como “Despertares” y “Expresiones. Triple Bill” que recién tuvo su estreno en el Conjunto de Artes Escénicas.

“Yo siempre digo que mi historia con la danza y con la fotografía es muy poco romántica, porque nunca tuve un familiar que fuera fotógrafo, o alguien directo, o tener el sueño de niño de ser fotógrafo, todo fue muy tardío. Incluso hasta los 20 años no sabía qué hacer. Soy del interior de Uruguay y ahí no hay posibilidades, las únicas posibilidades de futuro están en la capital y está muy centralizado”.

Después de terminar la secundaria, Santiago comenzó a trabajar, en una inmobiliaria de rentas de casa, la primera en Uruguay a nivel web, comparte. Su trabajo era vender el producto, programar la página, el aviso y tomar fotos con una cámara digital de un mega pixel; ese fue su primer contacto con la fotografía.

“Me encantó, tomé clases con un fotógrafo local y para ese verano había ahorrado un dinero y me compré una cámara. Comencé a trabajar en eventos, fiestas, sociales, todo relacionado con marcas. Ya cuando terminó el verano y comenzó marzo tomé la decisión de irme a la capital y estudiar más seriamente la fotografía”.

Todo lo que ha aprendido Santiago sobre fotografía ha sido mitad por estudio y mitad por trabajo, estar día a día en la profesión. Santiago tiene un hermano que es músico, su papá fabrica tablas de surf y su madre y él se fueron a vivir a Brasil. El encuentro con la danza, para fotografiarla, sucedió hace seis años. En el festejo del bicentenario de su nación, él y un equipo de trabajo fueron contratados y en una de las celebraciones participaba el Ballet Nacional del Sodre y le tocó fotografiar esa parte.

“No tenía la más mínima idea de lo que estaba viendo. Nunca había visto ballet, claro que sabía de qué se trataba, pero no estaba involucrado y quedé maravillado, sobretodo porque ves el escenario y pareciera que es la réplica de los 35 milímetros de una foto, incluso la propuesta del coreógrafo, el escenógrafo y los bailarines, es de componer algo dentro de ese marco”.

“En ese momento a nivel personal, decidí que quería hacer un trabajo de autor con la danza y el ballet, comencé a comprar libros… Con el ballet hay algo extraño, porque si bien tiene muchos años, no hay tanta información, tienes que buscar debajo de las piedras. A nivel biográfico comencé a estudiar muchísimo, a contactarme con bailarines”. El bailarín y coreógrafo Julio Bocca lo contrató y comenzó a llevar a la danza a un nivel trabajo, de manera más profesional.

“Yo tengo dos canales, el mío que es muy de autor y el laboral, en ‘Expresiones’, por ejemplo, tengo un contrato, un deber que tengo que hacer con Isaac, pero a su vez tengo mi tiempo para hacer las fotos más íntimas, más relajadas, el lado B, que si bien también me contratan aquí para ser el lado B, siempre trato de separar un poco las aguas”.

En la búsqueda de la imagen ideal

Durante años ha hecho fotografías de escena, que dependen mucho del bailarín, pero cuando hay que darle clic a la cámara, el fotógrafo también debe saber casi tanto como el bailarín sobre ella y sus técnicas, para hacer una imagen ideal. “Quizá, y puede ser un poco polémico decirlo, el instinto creativo en la foto de escena está un poco más limitado, que cuando tú estás haciendo otra cosa, y a mí me gusta más por el otro lado”.

En su Instagram @santiago_barreiro, el fotógrafo comparte imágenes que tienen que ver con la danza, pero donde es el personaje y su contexto en el que se encuentra los que desarrollan el mensaje de la foto. “Básicamente, me interesa la vida que hay detrás de todo. Si hablamos de la danza es un lenguaje universal y justamente la diferencia es la persona y no el bailarín. Cuando tú te abocas a su persona, ya tienes algo diferente, por más que la figura del bailarín se repita, porque siempre que entres a una clase verás una barra… El tema es cómo manejar tu trabajo para que no se vea repetitivo, ahí es cuando tienes que encontrar a la persona y no al bailarín”.

Entre los proyectos que ahora tiene Santiago se encuentra una inquietud que tiene, fotografiar la danza como algo antropológico. Entonces, ahora se va a Angola donde tiene una exposición, le interesan los ritmos y movimientos más nativos que se hacen allá.

“Es a nivel global, yo voy viviendo y voy fotografiando, quizá después se pueda hacer un trabajo y editarlo sobre danza en general y a su vez, tengo proyectos más concentrados, tengo uno que se llama ‘Los hijos de Terpsícore’ -la diosa griega de la danza- que habla de historia en video y fotografía de bailarines descuidados; en Brasil el año pasado hice un documental sobre una bailarina que es ciega, el proyecto consta de varias pequeñas historias de bailarines anónimos; cuando estuve en Cuba hice una historia de una bailarina contemporánea con problemas o no, de obesidad. Nos puede gustar o no, pero en la danza no ves gente obesa, pero esta compañía le da la oportunidad y son personas muy felices que también lo pueden hacer muy bien”.

Para Soul Arts Productions, la productora de Isaac Hernández, él y la empresa buscan mostrar desde un ángulo creativo, visual y narrativo, el detrás de escena de espectáculos presentados en el Auditorio Nacional de Ciudad de México y en Guadalajara. Incluso hacer un libro, con lo que se ha hecho con los Hernández y trabajar en la imagen corporativa de Isaac.

Sobre su trayectoria

En Montevideo se forma en el Fotoclub Uruguayo (2006-2008) y sus publicaciones han sido parte de El País, La Diaria, El ideal de España, El Espectador, Danza Brasil, Dance Europe, Dance Magazine, Pointe Magazine, Reuters, Ministerio de Cultura del Uruguay, Ballet Nacional del Sodre, Contenidos TV y Gaynor Minden New York. Ha participado en varios proyectos colectivos y expuesto su obra, dentro y fuera de su región. Sus fotografías han formado parte de varios proyectos editoriales como “Uruguay Panorama 2012” y “Bicentenario Uruguayo”, del Ministerio de Educación y Cultura, entre otros. En 2017 fue convocado a la Ciudad de México para realizar la fotografía del detrás de escena de “Despertares”.

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