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Sábado, 20 de Abril 2019

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Suplementos | Prueba de manejo

El mejor Jetta de la historia

Desde hace cerca de 10 años un Jetta no generaba emoción al conducir, pero ahora con el Volkswagen Jetta GLI 2019 Edición 35 Aniversario, parece que la espera valió la pena

Por: El Informador

Esta versión deportiva revive la emoción por un Jetta.

Esta versión deportiva revive la emoción por un Jetta.

Por dentro no le vendría mal un extra en su equipamiento, pero nos convence por el manejo.

Por dentro no le vendría mal un extra en su equipamiento, pero nos convence por el manejo.

El sonido que emana de su motor turbo es una verdadera composición musical para nuestros oídos.

El sonido que emana de su motor turbo es una verdadera composición musical para nuestros oídos.

Después de la más desafortunada generación de un auto que se había caracterizado por su calidad, manejo y equilibrio, el nuevo Jetta mejoró en muchos aspectos, sin duda, pero es en el GLI donde se recupera la emoción, el entusiasmo de manejar uno.

Estéticamente el GLI 2019 es un auto de alguna manera polémico. Los rines, por ejemplo, cuentan con una franja roja alrededor del aro que no es precisamente del agrado de todos. El frente que de por sí es la parte menos aplaudida de la nueva generación, añade parrilla de panal de abejas y otra franja roja que la corta horizontalmente. Las salpicaderas delanteras exhiben en sus costados el logotipo GLI 35, celebrando tres y media décadas de vida del que siempre fue, de alguna forma, una especie de GTI sedán. Y ahora lo es más que nunca, incluso con algunas ventajas.

Por dentro vemos un nivel de equipo superior como piel perforada en los asientos y otras amenidades que están en versiones distintas y menos costosas como la pantalla con cámara de reversa, CarPlay y Android Auto y techo panorámico. Pero ya está el tablero digital que tanto se pedía. Volkswagen sigue mostrando que la única concesión que hace a los pasajeros de atrás es darles buen espacio. No hay ni siquiera salidas de aire acondicionado, mucho menos un puerto USB en que cargar el celular y los forros de las puertas son de un plástico tan barato que llega a comprometer la dignidad de un auto que fuera de esto, es emocionante.

Equilibrio y éxtasis

Si en el interior faltan detalles, como un cargador inalámbrico para celulares, en sus entrañas no falta absolutamente nada. El motor 2.0 litros turbo con 230 HP es rápido en sus respuestas como hace rato no lo sentíamos en un VW. La caja DSG de seis cambios también hace su trabajo de manera más que adecuada, aunque una siete velocidades hubiera podido mejorar un poco el consumo urbano del GLI que anda en la casa de los 7 km/litro.

Es el precio a pagar por un auto realmente magnífico. El GLI revive la pasión por un Jetta. Hace que nos sintamos al mando de un coche que puede ser todo lo que queremos para el día a día: es cómodo, amplio y práctico. Pero es también el que nos despierta la vocación de piloto cuando algún tipo de provocación nos llega a la mente, o al corazón, mejor diciendo. Es el instante en que olvidamos los modos de manejo ECO o Normal y pensamos en “Sport”. Ahí, todos los parámetros se transforman para complacernos: motor, caja, frenos y hasta el escape que emite un sonido que nos remite a la Novena Sinfonía de Beethoven: el GLI es una verdadera “Oda a la Alegría”. La dirección eléctrica, por ejemplo, es la más comunicativa que he manejado. Los frenos muestran muerden los discos con hambre. Y la suspensión trasera tipo Multilink, como deberían ser todos los Jetta (lo serán, ya que las demás versiones tengan un facelift, probablemente en 2021), recibe el fundamental apoyo de un bloqueo del diferencial para hacer que el único rival en las curvas de este gran auto (en este nivel de precio y tamaño) sea, bueno, el GTI, pero habrá que pagar 50 mil pesos más por el hatchback con el que este mejor Jetta de la historia comparte plataforma. Además, en una autopista, el Jetta se sentirá mucho mejor plantado que el Golf, lo que es decir mucho.

Es verdad que faltan algunos detalles de equipamiento en el GLI 2019, pero hay uno que definitivamente sobra: el sistema de “detector de cansancio” que prende un logotipo con una taza de café humeante en el tablero, recordando al piloto que debería hacer una pausa. Señores, por favor, el que compró un GLI es un entusiasta y a uno de estos le puede pasar todo al volante del GLI, menos cansarse de conducirlo. 

Bienvenido de regreso a nuestros corazones, Jetta GLI.

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