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Jueves, 15 de Noviembre 2018

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Calera de Barquín, historia viva en Argentina

La huella de la compañía de jesús y el duro trabajo de los pueblos indígenas son parte del eco de un pasado plasmado en estas ruinas

Por: El Informador

Aventura. La Calera de Barquín ofrece emoción para todos.

Aventura. La Calera de Barquín ofrece emoción para todos.

Calera de Barquín, historia viva en Argentina

Calera de Barquín, historia viva en Argentina

Calera de Barquín, historia viva en Argentina

Calera de Barquín, historia viva en Argentina

El departamento de Colón, en Argentina, es uno de los puntos turísticos de mayor interés para los viajeros que desean adentrarse en la centenaria historia que presume esta nación Sudamericana. Entre sus mayores atractivos está el espectacular Parque Nacional El Palmar, cuya reserva natural es un tesoro mundial, además de que también guarda las ruinas de un pasado colonial que todavía se está descifrando: Calera de Barquín.

Calera de Barquín es un conjunto de edificios de piedra a orillas del Río Uruguay y que es uno de los yacimientos coloniales más antiguos de la región. Antiguo, pero con historia nueva, pues hace apenas medio siglo fueron “redescubiertos” y durante los últimos 20 años han sido objeto de intenso estudio.

Su origen preciso todavía es desconocido y los estudios para descubrir su historia van a contrarreloj, no solamente por la gran cantidad de datos que hay por estudiar, sino porque las ruinas se encuentran ante la erosión propia del paso del tiempo, el azote de las lluvias tropicales o las crecidas del Río de los Pájaros Pintados.

La zona de la Calera de Barquín ha estado en uso desde el siglo XVII, aunque lo inhóspito del terreno ha hecho que asentarse en ella haya sido una misión muy dura para cada uno de sus habitantes, entre ellos, los jesuitas.

De estas enigmáticas ruinas se sabe, por ejemplo, que el Colegio Jesuítico de Santa Fe las utilizó como curtiembre para pelar cuero de vaca y también, en menor medida, como calera para adquirir materiales para la construcción. Cuando la Compañía de Jesús es expulsada de lo que hoy es Argentina, allá por 1768, la calera enfrenta su primer abandono, hasta que fue ocupada por Manuel Barquín (de allí su nombre), quien hizo uso de la calera entre 1775 y 1810, cuando la Revolución de Mayo comienza la lucha por la Independencia de Argentina.

Desde entonces, la Calera de Barquín (heredada por la familia de Manuel) corrió varias suertes. Fue vendida a empresarios ingleses que sembraron trigo y luego a una sociedad que sembró palmeras. Fue pasto para ganado e incluso se almacenó vino. Las ruinas poco a poco se vieron olvidadas hasta la creación del Parque Nacional El Palmar. Es entonces que son “redescubiertas” y su rica y convulsa historia comienza a llamar la atención de especialistas, historiadores y un sinfín de curiosos.

Testigos de la historia

Las ruinas de la Calera de Barquín se encuentran próximas a la intendencia del Parque Nacional y a unos 600 metros al sur del camping, a orillas del Río Uruguay.

Los visitantes pueden acceder caminando a través de un bello sendero que lo mismo muestra selva que seco; o también en automóvil, por un camino de dos kilómetros y medio.

Por cierto, frente a las ruinas se encuentra el balneario del Parque Nacional y el siempre imponente y brillante Río Uruguay.

Estas ruinas que ves...

De acuerdo a la Dirección Municipal de Turismo de Colón, de la Calera “sobreviven dos hornos, que eran utilizados para la elaboración de cal viva, un embarcadero, tres edificios y un cementerio. Todos construidos con argamasa de cal, barro y arena, los edificios tienen aproximadamente unos cuatro metros de altura y denotan haber sido reforzados y modificados en sucesivas ocasiones, a lo largo de la historia”.

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