La primera reunión formal entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Roberto Velasco, mantuvo el tono habitual de la relación bilateral durante la administración de Donald Trump.Estados Unidos pidió “acciones decisivas” contra los cárteles, mientras México destacó los “avances” en seguridad y reiteró la necesidad de respetar su soberanía y a los mexicanos en territorio estadounidense.No hubo comparecencia conjunta. Rubio señaló en X que las medidas también deben dirigirse a frenar el tráfico de fentanilo y la inmigración irregular.Velasco llegó a Washington con varios frentes abiertos: acusaciones estadounidenses sobre presuntos vínculos entre políticos mexicanos y cárteles, tensiones comerciales, deportaciones de mexicanos a terceros países y la presión de Washington para realizar operaciones conjuntas en países aliados, algo que México rechaza. El canciller también se reunió con el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Jacob Helberg, y con el subsecretario del Departamento de Seguridad Interior, Troy Edgar.La visita ocurre en medio de turbulencias políticas en México. El exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha, acusado de narcotráfico por Estados Unidos en abril, regresó el viernes a su puesto para dejarlo nuevamente al día siguiente, mientras la fiscalía federal investiga presuntas irregularidades en la justicia estatal.Además, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, participó en una cumbre de la DEA en Argentina, donde fue elogiado por su director, Terrance Cole. CT