En su más reciente análisis político, el periodista Carlos Loret de Mola aseveró que el movimiento de la Cuarta Transformación y el partido Morena atraviesan por una severa fractura interna. La discrepancia, según señala el articulista, no solo abarca posturas ideológicas respecto a la relación diplomática con Estados Unidos, sino también la cercanía de sus liderazgos con el crimen organizado y la lealtad política hacia la Presidenta Claudia Sheinbaum frente al expresidente Andrés Manuel López Obrador.De acuerdo con el periodista, el discurso emitido por la Mandataria federal, en el que aseguró que “aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”, responde precisamente a la necesidad de matizar las discrepancias internas que permean en la administración y en la bancada oficialista.Loret de Mola explica que las diferencias dentro del oficialismo se manifiestan en distintos frentes, iniciando por la postura de sus integrantes frente a las autoridades estadounidenses y la geopolítica internacional.En palabras del propio periodista, los integrantes de la coalición gobernante:“Están divididos, de entrada, entre los que tienen visa y los que no. Divididos entre los que tienen una gran relación con Estados Unidos y los que están bajo sospecha de coludirse con el crimen organizado. Los que hablan de Estados Unidos como el socio invaluable y los que hablan de Estados Unidos como el imperio injerencista. Los que intercambian información y los que la esconden. Los que prefieren llevarse bien con los funcionarios americanos y los que prefieren llevarse bien con los dictadores cubanos”.Asimismo, la división toca el terreno institucional y de liderazgo político, marcando la pauta entre “los que sienten mayor cercanía con la Presidenta Sheinbaum y los que sienten que le deben todo a López Obrador. Los que reciben órdenes de ella y los que reciben órdenes de él. Los más claudistas y los más obradoristas”. En ese marco, contrapone a perfiles de corte institucional o técnico con aquellos ligados al ala tradicional del movimiento.Respecto a las declaraciones de la mandataria en las que atribuyó los señalamientos de división a “tácticas de injerencia” promovidas desde el exterior para debilitar al gabinete federal, Loret de Mola sostiene que la narrativa oficial busca desviar la atención sobre la problemática de fondo.El articulista apunta que la administración estadounidense mantiene una interlocución diferenciada con los integrantes del Gobierno de México:“La diferencia la hace el Gobierno americano cuando se trata de los narcopolíticos de Morena que, desde luego, no están en el gabinete de Seguridad”.En este sentido, el comunicador subraya que mientras funcionarios encargados de las áreas de seguridad, economía y diplomacia mantienen un diálogo fluido con Washington, existen otros perfiles dentro del oficialismo que enfrentan un severo escrutinio por parte de las agencias de inteligencia del país vecino. El uso de escudos políticos frente a los señalamientosFinalmente, Carlos Loret de Mola advirtió sobre los riesgos diplomáticos y políticos que conlleva la postura adoptada por la Presidencia al intentar proteger a personajes controvertidos del movimiento mediante el respaldo de los secretarios mejor valorados internacionalmente.Al abordar la estrategia de la Mandataria federal frente a las presiones bilaterales y los señalamientos contra figuras del partido, el periodista concluyó:“Lo delicado es que desde hace 130 días, la Presidenta está usando como escudos humanos a su secretario estrella, su general y su almirante para defender a los morenistas que se aliaron con el narco. Usa el acceso y el capital político que se han ganado Harfuch, Trevilla y Morales (sumo a Ebrard y Velasco) ante Estados Unidos para encubrir a Andy, Rocha, Inzunza, Marina del Pilar. La bronca es que cuando quieres tener lo mejor de ambos mundos, sueles quedarte sin ninguno”.Con información de Carlos Loret de Mola*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA