La salud de Jesús Murillo Karam vuelve a sacudir el tablero judicial del caso Ayotzinapa. Tras sufrir un derrame cerebral y pasar más de dos años sin sentencia, un juez federal transformó su prisión preventiva en resguardo domiciliario, marcando un precedente legal crucial.La decisión fue tomada por el juez de control Edmundo Manuel Perusquia Cabañas, con sede en el Reclusorio Norte. Durante una maratónica audiencia que superó las 30 horas de debate ininterrumpido, la defensa del ex titular de la extinta Procuraduría General de la República (PGR) logró demostrar que las circunstancias legales y médicas de su cliente habían cambiado drásticamente. El argumento principal se centró en que el proceso penal se ha prolongado por causas totalmente ajenas al imputado, sumado a un evidente deterioro cognitivo y físico que requiere atención médica especializada de manera ininterrumpida.Aunque el exfuncionario ya no estará bajo la estricta figura de prisión preventiva justificada en su residencia ubicada en Lomas de Chapultepec, esto no significa de ninguna manera que haya recuperado su libertad absoluta. El fallo judicial establece un esquema de vigilancia sumamente riguroso que busca garantizar que no exista ningún riesgo de fuga mientras continúan las exhaustivas investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR). Las autoridades federales han dejado claro que cualquier mínimo incumplimiento resultaría en la revocación inmediata de este beneficio procesal. Para asegurar el cumplimiento irrestricto de la ley, el entorno del exprocurador deberá adaptarse a una nueva normalidad sumamente restrictiva y vigilada. A continuación, se detallan los puntos clave y las medidas cautelares específicas que el acusado está obligado a acatar al pie de la letra para mantener su resguardo domiciliario: El historial médico del político hidalguense ha sido un factor absolutamente determinante en el rumbo de sus recientes audiencias. En abril de 2026, fue trasladado de urgencia al Hospital Ángeles Pedregal tras sufrir un severo derrame cerebral que lo llevó directamente a la unidad de terapia intensiva. Los informes periciales más recientes han documentado un cuadro clínico sumamente complejo que incluye hipertensión arterial y un presunto deterioro cognitivo asociado a demencia, lo que obligó al sistema de justicia a replantear las condiciones de su confinamiento para garantizar sus derechos humanos básicos.A pesar de esta significativa victoria legal para su equipo de defensa, el panorama jurídico de Jesús Murillo Karam sigue siendo sumamente adverso y complejo. El exfuncionario fue detenido en agosto de 2022, señalado por las autoridades como el principal arquitecto de la polémica y cuestionada "verdad histórica". Las acusaciones formales en su contra incluyen delitos de extrema gravedad, tales como desaparición forzada, tortura y obstrucción a la administración de la justicia, todos ellos directamente vinculados a la trágica noche de Iguala donde desaparecieron los 43 estudiantes normalistas.Es fundamental entender que esta reciente modificación dictada por el juez aplica únicamente a una de las causas penales que enfrenta actualmente el político. De acuerdo con fuentes judiciales cercanas al caso, el exprocurador mantiene otro proceso abierto radicado en el Reclusorio Sur, donde la medida de prisión preventiva justificada continúa plenamente vigente. Esto significa que, en la práctica diaria, su situación de confinamiento se mantiene inalterable, aunque bajo una figura jurídica distinta que prioriza su derecho constitucional a la salud sin descuidar la seguridad del proceso penal.El desenlace de este nuevo capítulo legal refleja las tensiones constantes entre el derecho a un juicio expedito y la inmensa complejidad de los casos de alto perfil en México. Mientras la defensa celebra el cambio a resguardo domiciliario como un acto de humanidad y estricta justicia procesal, los familiares de los normalistas continúan exigiendo respuestas claras y contundentes. A casi 12 años de los lamentables hechos, el expediente sigue abierto, y la frágil salud del principal acusado añade una capa más de incertidumbre a la incansable búsqueda de la verdad.