Sábado, 18 de Julio 2026

Análisis de la CEA confirma que hay metales pesados en el río Santiago

Estudios advierten riesgos para la salud en los municipios cercanos a la cuenca; especialistas piden mayor vigilancia a las descargas para reducir la contaminación

Por: El Informador

El saneamiento del cauce continúa como uno de los principales retos ambientales de Jalisco. EL INFORMADOR/A. Navarro

El saneamiento del cauce continúa como uno de los principales retos ambientales de Jalisco. EL INFORMADOR/A. Navarro

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció la presencia de metales pesados en el río Santiago, situación que también confirman datos de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

Según la plataforma de la CEA, en el apartado “Datos Abiertos del Sistema de Calidad del Agua”, con corte hasta enero pasado, distintas muestras tomadas en el río registran la presencia de metales pesados como aluminio, arsénico, bario, cadmio, cobre, cromo, fierro, manganeso, mercurio, níquel, plomo, sodio y zinc.

Las muestras se obtienen en puntos como Ocotlán, la cortina de la Presa Corona-Poncitlán, la Ex Hacienda de Zapotlanejo, la Compuerta-Puente El Salto-Juanacatlán, la localidad de Puente Grande, las inmediaciones del Vertedero Controlado Matatlán y Paso de Guadalupe, entre otros sitios de monitoreo.

La contaminación por metales pesados no es un problema reciente, como lo confirman estudios y análisis presentados desde hace varios años, los cuales han advertido sobre la presencia de estos contaminantes.

Por ejemplo, un estudio publicado en 2011 por la Comisión Estatal del Agua documentó concentraciones de aluminio, bario, fierro, mercurio y zinc por encima de los límites establecidos en la normatividad federal. En 2024, la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana de Jalisco y una investigación del Departamento de Biología Celular y Molecular del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara documentaron la presencia de mercurio, plomo, cadmio y cromo, entre otras sustancias tóxicas, en el río y en los municipios de El Salto y Juanacatlán.

Cindy McCulligh, investigadora del CIESAS (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social), advirtió que las autoridades de los tres niveles de gobierno deben enfocar el saneamiento del río Santiago en el control de las descargas de aguas residuales de origen industrial, ya que son las que más aportan metales pesados al cauce.

El problema, señaló, es la escasa supervisión de esas descargas. “Lo importante de tener en el foco son las descargas industriales que sabemos que hay un muy bajo nivel de control, de inspección y vigilancia de esas descargas”.

La especialista recordó que diversos estudios elaborados por universidades e instituciones gubernamentales han documentado que la exposición de la población a metales pesados y otros contaminantes del río ocasiona problemas de salud, principalmente en municipios de la cuenca y la ribera de Chapala, con afectaciones que van desde daños neurológicos y enfermedades renales hasta alteraciones genéticas y un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer.

El miércoles, el Gobierno Federal anunció su estrategia nacional de recuperación ambiental, mediante la cual informó que ha destinado 609 millones de pesos al saneamiento del río Santiago, principalmente para plantas de tratamiento e infraestructura hidráulica. Además, anunció una inversión de 20 mil millones de pesos durante el sexenio para la restauración de los ríos incluidos en ese programa.

La exposición de la población a metales pesados y otros contaminantes del río ocasiona problemas de salud, principalmente en municipios de la cuenca y la ribera de Chapala. EL INFORMADOR/Archivo

Consecuencias

Descargas. La cuenca Lerma-Santiago recibe desde hace décadas descargas industriales, municipales y agrícolas que deterioran la calidad del agua. En Jalisco, el río Santiago concentra vertidos con metales pesados, hidrocarburos, materia orgánica y otros contaminantes que rebasan parámetros ambientales. Autoridades federales mantienen inspecciones y acciones para reducir las descargas ilegales y fortalecer la vigilancia ambiental permanente.

Salud. La contaminación representa un riesgo para comunidades de municipios como El Salto, Juanacatlán y Poncitlán. Diversos estudios han identificado sustancias asociadas con afectaciones neurológicas, renales y otros padecimientos por exposición prolongada, además de impactos en la calidad del agua y los ecosistemas acuáticos.

Ecosistemas. La degradación de la cuenca ha provocado pérdida de biodiversidad, acumulación de residuos y deterioro de hábitats. También afecta actividades productivas, recreativas y el abastecimiento de agua para distintas regiones de Jalisco.

Saneamiento. Los gobiernos federal y estatal impulsan inversiones en plantas de tratamiento, control de descargas, restauración ecológica e infraestructura hidráulica. Especialistas advierten que recuperar la cuenca requerirá vigilancia permanente, cumplimiento ambiental y coordinación entre autoridades, empresas y municipios.

Proyectan más saneamiento

La administración estatal anterior llevó a cabo la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales de El Ahogado, con la cual la meta era llegar al 75 por ciento del saneamiento de las aguas del río Santiago.

Con el cambio de administración y la llegada de Pablo Lemus al gobierno estatal, una de las metas planteadas es alcanzar el 99 por ciento mediante la rehabilitación de tres plantas de tratamiento en la zona de San Gaspar y una más en río Blanco, con el objetivo de reducir la descarga de aguas negras vertidas al río.

Para ello, el Plan Integral del Agua entregado por el Ejecutivo al Congreso de Jalisco contempla diversas inversiones destinadas a proyectos que permitan mejorar la calidad del agua vertida al río Santiago.

Uno de ellos es la construcción de colectores para el saneamiento de la cuenca de El Ahogado, en el municipio de El Salto. El proyecto consiste en concluir la construcción del colector Las Juntas, cuya tubería ya fue suministrada y puesta en obra para su instalación. Además, se contempla la construcción de siete pozo-cajas, cuyo punto de entronque será el colector Sur Oriente. Con ello se dejaría de verter aguas residuales al canal Las Pintas, para conducirlas a la PTAR de El Ahogado.

Asimismo, se busca el saneamiento de la cuenca del río Blanco, en el norte de la metrópoli. Con una inversión superior a mil 811 millones de pesos, se contempla la ampliación de la PTAR Río Blanco, la construcción de la PTAR Río Blanco II y la ejecución de la PTAR de San Isidro.

Otro proyecto consiste en la construcción de colectores y una planta de tratamiento denominada Parque Santiago, con un caudal de tratamiento de 2 mil 550 litros por segundo, con la cual se mejoraría ampliamente la calidad del agua vertida desde el oriente de la ciudad al Río Santiago.

Entre los proyectos prioritarios también se encuentra el saneamiento de las cuencas El Vado y Coyula, que impactan de manera directa al Río Santiago, con un caudal de saneamiento de 410 litros por segundo.

Este proyecto contempla una inversión de 932.61 millones de pesos para la construcción de plantas de tratamiento y colectores, con el fin de mejorar la calidad del agua y reducir los contaminantes que son vertidos al cauce

Estrategia del Gobierno federal

El Gobierno federal reforzó las acciones de saneamiento en la cuenca Lerma-Santiago, uno de los sistemas hídricos más contaminados del país.

Informó que ya implementa una estrategia de saneamiento de los ríos Lerma y Santiago, cuya primera etapa registra un avance del 90%, con trabajos realizados en los primeros 65 kilómetros del proyecto.

Como parte de la estrategia nacional de recuperación ambiental, se destinan 609 millones de pesos al saneamiento del río Santiago, principalmente para plantas de tratamiento e infraestructura hidráulica.

Entre las acciones destacan el desazolve de 16 kilómetros del río Lerma, la rehabilitación y ampliación de seis plantas de tratamiento de aguas residuales, la instalación de sistemas con paneles solares en otras siete plantas, la construcción de 26 kilómetros de colectores, tres estaciones de monitoreo de la calidad del agua —en el río Zula, Poncitlán y La Calera—, así como la reforestación de más de dos mil 800 hectáreas para contribuir a la recuperación ambiental y disminuir los impactos de la contaminación en la cuenca.

Además, la Federación anunció una inversión de 20 mil millones de pesos durante el sexenio para restaurar los ríos Lerma, Santiago, Atoyac y Tula. También informó que ha realizado muestreos, identificado más de tres mil descargas industriales, 479 tiraderos clandestinos y 460 industrias potencialmente contaminantes.

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