Los cinco sentidos son la parte esencial del ser humano porque son los medios mediante los cuales se percibe el mundo y se desarrollan en él. Uno de los sentidos es la audición, el cual está compuesto por los oídos y que permite mantener la percepción del sonido y ayuda a mantener el equilibrio corporal. Pero existen diversos factores por los cuales las personas pueden perder la audición, que van desde una enfermedad mal cuidada hasta otros factores como la vejez. Es una constante que las personas poco a poco vayan perdiendo el sistema auditivo y cada vez requieran más ayuda o poner mayor atención al momento de escuchar algunos sonidos. En la actualidad, estamos en una época en la que el uso cotidiano de audífonos forma parte de la rutina de millones de personas y en la que la exposición constante al ruido del tráfico, la industria, los espacios de entretenimiento e incluso algunos centros de trabajo se ha convertido en una condición habitual, la salud auditiva cobra una relevancia cada vez mayor.Aunque la pérdida de la audición suele desarrollarse de manera gradual y silenciosa, sus consecuencias pueden afectar la comunicación, el desempeño laboral, el aprendizaje, las relaciones sociales y la calidad de vida.El problema es que hay una importante cantidad de la población que deberá hacer frente a estos problemas: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 5% de la población mundial - cerca de 430 millones de personas, entre ellas 34 millones de niños - necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. A esto hay que sumarle que, según los cálculos, en 2050 esa cifra superará los 700 millones de personas, lo que representa una de cada diez personas.Pero la misma organización advierte que más de mil millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir una pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.Por ello, la OMS llama a que haya políticas públicas y acciones de prevención de pérdidas auditivas para evitar que más personas se vean afectadas por daños a su sentido auditivo. La OMS habla de pérdida de audición cuando una persona no oye tan bien como alguien que tiene una audición normal, lo cual se define como un umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 dB (decibeles). El grado de pérdida se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda. Puede afectar a uno o a ambos oídos y dificultar la audición de conversaciones o de sonidos intensos. La UPC cuenta con 22 sucursales en toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sus laboratorios centrales se encuentran en avenida México 2341, en la colonia Ladrón de Guevara, en el municipio de Guadalajara. Además, cuentan con su Centro de Atención Telefónica en el 33 3669 0310, donde se puede consultar más información sobre los estudios asociados al oído, o cualquier chequeo o pruebas clínicas. En este sentido, Martha Georgina Orozco, investigadora de la Universidad de Guadalajara, alerta por la alta exposición a la que está sometida la población en la actualidad, entre la actividad industrial, el tráfico vehicular, las actividades propias de cada persona, entre otras. Por ello, agrega que un componente extra representa otro riesgo para las personas. “Ya representa un riesgo adicional. Si no moderamos el volumen y el tiempo de exposición, claro que representa una amenaza latente para nuestra salud”.La especialista alerta que la exposición al ruido por parte de las personas implica tanto efectos fisiológicos como no fisiológicos: dentro de los primeros, están los riesgos auditivos y no auditivos. El principal, la pérdida de la capacidad auditiva: “Ya no nada más necesitan hablarnos más fuerte para que podamos escuchar, sino que podamos comprender el mensaje que puede provenir de lo que sería la conversación previamente u otro tipo de señales que puede haber en nuestro espacio exterior”.Pero las afectaciones por el ruido también tienen implicaciones no auditivas: la académica advierte sobre daños al sistema nervioso, al sistema cardiovascular, digestivo, entre otros, lo que representa alteraciones que afecten a la salud de las personas.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Cerca del 80% de las personas afectadas viven en países de ingreso bajo y mediano y se observa también que la frecuencia de este problema aumenta con la edad: más del 25% de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.Cuando la pérdida de audición es considerada como leve, moderada o grave, suele decirse que la persona “es dura de oído”. En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla principalmente, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos.En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada. Algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos. El problema es la dificultad en la comunicación con otras personas o la falta de escucha en su entorno. Una parte importante para evitar las pérdidas auditivas en la población es la prevención y atención de las personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida.Incluso, señalan que la prevención debe abordarse desde las primeras etapas -en los periodos prenatal y perinatal- y mantenerse hasta la edad avanzada. Estiman que cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en los niños se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública. Pero en el caso de los adultos también pueden prevenirse causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.Para reducir el riesgo de pérdida de audición a lo largo de la vida pueden aplicarse diversas estrategias eficaces, entre ellas, la vacunación, buenas prácticas de atención materna y de puericultura; el asesoramiento genético; la detección y el tratamiento de afecciones frecuentes del oído; los programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo; las estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio; el uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.La OMS recomienda tratamientos que son eficaces para tratar adecuadamente la pérdida de audición y las enfermedades del oído, siendo fundamental diagnosticarlas tempranamente.Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos tanto clínicos como comunitarios, con el fin de permitir que se detecten enfermedades del oído y pérdidas de audición incluso cuando la formación disponible o los recursos son limitados. Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas.Ante estos riesgos, la Unidad de Patología Médica cuenta con los laboratorios de Audiometría Tonal, pero también de Potenciales Evocados:•Auditivos •Cognitivos (onda P300) •Multimodales •Somatosensoriales •VisualesLas valoraciones se hacen con los especialistas y los análisis específicos para que la persona pueda ser atendida correctamente. CT