¿Sabías que en el corazón de la capital mexicana se esconde un monumental retablo de 13 metros de altura? Descubre la fascinante historia del altar dedicado a la Virgen de Zapopan en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, una joya arquitectónica que une la devoción tapatía con el centro del país.La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es mundialmente conocida por su majestuosidad. Sin embargo, entre sus múltiples tesoros, destaca un espacio que a menudo pasa desapercibido pero que guarda un profundo significado.Se trata del imponente altar dedicado a la Virgen de Zapopan, ubicado en el ala oriente de las naves procesionales. Este monumental retablo impresiona por su tamaño y por la rica historia de fe que representa.Con sus 13 metros de alto por nueve de ancho, esta estructura de madera tallada domina el espacio visual. Su magnitud lo convierte en uno de los retablos más grandes resguardados bajo las bóvedas del extremo norte.La historia de este altar es fascinante. Originalmente, la estructura no fue diseñada para la catedral, sino que pertenecía al antiguo Colegio Jesuita de San Pedro y San Pablo.En 1767, tras la expulsión de la Compañía de Jesús, el colegio dejó de utilizarse. Para evitar la pérdida de su patrimonio, las autoridades decidieron trasladar este retablo monumental al recinto principal.Primero fue llevado al Sagrario Metropolitano y luego encontró su hogar definitivo al lado del Altar de los Reyes. Allí, las antiguas puertas traseras enmarcaron esta obra de arte sacro que hoy maravilla a los visitantes.El retablo está adornado con pinturas de gran valor artístico. Los retratos que acompañan a la advocación mariana pertenecen a ilustres fundadores de órdenes religiosas, creando un panteón visual único.Entre las figuras representadas destacan San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola. Esta diversidad refleja la universalidad del mensaje que la Arquidiócesis de México buscaba transmitir en la época virreinal.Aunque el retablo data del siglo XVIII, la imagen de la Virgen de Zapopan llegó mucho tiempo después. Fue en 1949 cuando la devoción por "La Generala" se consolidó en el Centro Histórico.Gabriel Izazaga, un empleado de la catedral, notó la gran cantidad de devotos tapatíos en la capital. Movido por su fe, solicitó un permiso especial al Arzobispo Luis María Martínez para traer una réplica.El objetivo era traer una imagen exacta desde el Convento Franciscano de Zapopan para que los fieles pudieran venerarla. La petición fue concedida y el 9 de diciembre de 1949 la imagen fue entronizada.Desde entonces, la Guardia de Honor se encarga de custodiar la imagen y organizar misas mensuales. Cada tercer domingo, los devotos se reúnen frente a este altar para rendir homenaje a su patrona.Hoy en día, este rincón sigue siendo un puente espiritual entre Jalisco y la capital. Visitar este retablo es adentrarse en una cápsula del tiempo donde el arte y la historia se entrelazan perfectamente.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA