Domingo, 06 de Septiembre 2026

Bosque El Centinela y Cañadas de San Isidro: Un refugio para la fauna silvestre

La protección del territorio refuerza un corredor natural clave para la movilidad de animales silvestres y la preservación de los procesos que sostienen el ecosistema

Por: Ana Luisa Santiago Pérez

La zona alberga una notable variedad de fauna, con presencia de especies endémicas y migratorias que encuentran en este territorio refugio, alimento y sitios de reproducción. CORTESÍA/CARACOLSAURIO_ART

La zona alberga una notable variedad de fauna, con presencia de especies endémicas y migratorias que encuentran en este territorio refugio, alimento y sitios de reproducción. CORTESÍA/CARACOLSAURIO_ART

El parque ecológico Bosque El Centinela y Cañadas de San Isidro forma parte de la red de áreas naturales protegidas de Zapopan, Jalisco, y se localiza al norte de la Zona Metropolitana de Guadalajara. La declaratoria de protección, emitida el 27 de junio, abarca 254 hectáreas, donde se busca mejorar las condiciones del hábitat para conservar las funciones ecológicas de la flora y fauna nativas, favorecer los procesos naturales que generan servicios ambientales y contribuir al bienestar social.

La importancia de su protección radica en que favorece la conectividad ecológica, la movilidad de la fauna silvestre y la conservación de la biodiversidad. Esto se debe a su cercanía con otras dos áreas naturales protegidas: el Bosque El Nixticuil-San Esteban-El Diente y la Barranca del Río Santiago. Además, contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades cercanas y del área metropolitana al ofrecer espacios para el deporte, la recreación familiar, la educación ambiental, la interpretación del entorno y la investigación biológica.

En el cuadernillo La fauna silvestre del Bosque El Centinela y Cañadas de San Isidro presentamos una muestra de la diversidad de animales que habitan esta área natural protegida. Esta guía ilustrada con fotografías busca facilitar la identificación y apreciación de las especies que pueden observarse en el bosque, así como fomentar su reconocimiento y protección como hogar de numerosas especies.

El inventario registra más de 200 especies silvestres: las aves constituyen el grupo más diverso, con 160 especies, seguidas por los mamíferos (32), los reptiles (16) y los anfibios (9).

Entre las aves destacan búhos, águilas, halcones, pericos, guacamayas, calandrias, pájaros carpinteros y colibríes. Se encuentran tanto especies residentes como migratorias provenientes de Canadá y Estados Unidos, que pueden observarse principalmente entre octubre y febrero.

Entre los mamíferos se observaron especies pequeñas, como ratones, murciélagos y ardillas; medianas, como tlacuaches, comadrejas, conejos, cacomixtles y coatíes; y grandes, como zorras, linces y coyotes. Su presencia es un indicador de la salud del ecosistema, ya que cumplen funciones ecológicas esenciales en la cadena alimentaria, así como en la dispersión de semillas y la polinización.

En el grupo de los reptiles se registraron siete especies de lagartijas, cuatro de culebras y dos de tortugas. Estos animales cumplen funciones esenciales en el equilibrio del ecosistema y contribuyen al control de las poblaciones de otros organismos, como roedores, insectos, peces, lagartijas y serpientes, además de participar en las dinámicas de los ambientes acuáticos.

Los anfibios registrados corresponden a ocho especies de ranas y una de sapo. Los cuerpos de agua, arroyos y pozas son esenciales para su presencia y reproducción, ya que su ciclo de vida inicia como larvas acuáticas. Posteriormente, mediante la metamorfosis, alcanzan la etapa adulta y ocupan ambientes terrestres, acuáticos, arborícolas, saxícolas (entre rocas) y fosoriales (enterrados en el suelo).

De las especies registradas, 31 son endémicas de México: 16 aves, ocho reptiles, seis anfibios y un mamífero. Además, 31 especies se encuentran en alguna categoría de protección nacional o internacional.

Esta declaratoria de protección fortalece la conservación de los hábitats que sustentan la vida silvestre, promueve la protección de la biodiversidad y reafirma el compromiso de preservar este bosque para las generaciones presentes y futuras.

CORTESÍA/CARACOLSAURIO_ART 
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Sobre la autora

Ana Luisa Santiago Pérez es profesora investigadora del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara.

Para saber

Crónicas del Antropoceno es un espacio para la reflexión sobre la época humana y sus consecuencias producido por el Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara que incluye una columna y un podcast disponible en todas las plataformas digitales.

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