La Zona Metropolitana de Guadalajara tiene varias fuentes de abasto de agua: el lago de Chapala, que es la principal; la presa Calderón; la subterránea, mediante la extracción desde pozos y los manantiales. El problema es que las fuentes de suministro presentan problemas de contaminación, agravando la mala calidad del líquido abastecido a la metrópoli.El lago de Chapala aporta entre el 60% y el 63% del agua que llega a la metrópoli y se hace por dos vías: una es el acueducto, el cual fue puesto en marcha desde principios de los años 90 y mediante la cual llega el 44% del agua para la ciudad. La segunda vía es el sistema Antiguo de Abasto de Chapala a Guadalajara, el cual comenzó a operar desde los años 50, es decir, es una infraestructura que tiene alrededor de 70 años de antigüedad. Representa el 19% del caudal total que llega a la capital jalisciense desde sus distintas fuentes de abastecimiento.Dicho sistema consiste en un canal a cielo abierto de aproximadamente 92.5 kilómetros de longitud que trae agua desde el municipio de Ocotlán, pasando por el canal de Atequiza en Ixtlahuacán de los Membrillos, el canal de Las Pintas, la presa con el mismo nombre y finalmente, el sistema de bombeo en aquella zona, ya dentro de la metrópoli.Sin embargo, el problema es que el sistema es un canal a cielo abierto, expuesto a la evaporación, el clandestinaje y robo de agua, así como la contaminación. De hecho, este último factor ha provocado que se deje de utilizar por los próximos seis meses debido a que se detectaron descargas de aguas residuales contaminantes en su trayecto, agua que llega hasta la Planta Potabilizadora número 1 de Miravalle, complicando su correcta potabilización para su posterior distribución a cientos de colonias de la ciudad. Las otras fuentes de abasto son la presa Calderón, que aporta alrededor del 17% del agua. Para esta presa todavía no se contabiliza el agua de la presa El Zapotillo, embalse que fue concluido en 2024, pero que no ha aportado agua a la ciudad. Mientras que, del agua subterránea, también hay aporte del vital líquido para la ciudad, ya que desde los pozos se suministra el 19% del vital líquido para los habitantes, cerca de dos de cada diez litros de agua para Guadalajara.Finalmente, la última fuente de suministro es mediante los manantiales desde donde se aporta apenas el 1 por ciento. El Gobierno de Jalisco presentó al Congreso el Plan Estratégico de Gestión Integral del Agua para la ZMG. Los niveles de las principales fuentes de abasto de agua de la Zona Metropolitana de Guadalajara se han mantenido en niveles promedio durante los últimos 10 años, con excepciones. En el caso del lago de Chapala, los niveles han variado, pero mantenido un nivel promedio durante los últimos años. Sin embargo, hubo una tendencia: tras temporales de lluvias erráticos donde no hubo precipitaciones que permitieran que el otrora mar chapálico alcanzara un buen nivel, le siguieron años con buenas lluvias.Por ejemplo, su nivel máximo lo alcanzó en 2018, al llegar al 83%. Esto fue precedido por años donde descendió hasta el 47% en estiaje y se recuperó hasta 63 o 65 por ciento. Después de 2018, hubo temporales con baja recuperación, por ejemplo, pasó del 69 al 75% en el temporal de 2019, provocando que en los años siguientes, los niveles bajaran hasta el 46% en 2021, aunque recuperándose 74%. El problema se suscitó nuevamente en 2023, cuando pasó del 49% a solo el 50% en un temporal de lluvias, provocando que en el año 2024, el nivel de Chapala disminuyera hasta el 35 por ciento. Tras ello, subió al 61% en ese mismo año tras su temporal y mejoró al 75% en 2025. En la actualidad, su recuperación ha tenido un estancamiento, al ubicarse en el 70 por ciento.Mientras que la presa Calderón también ha tenido comportamientos distintos. Entre 2016 y 2018, el embalse tuvo niveles de 98 y 100% tras los temporales de lluvias, sin embargo, el de 2019 solamente llegó al 72%, provocando que al año siguiente, la presa cayera al 33%, sin ninguna recuperación luego de las lluvias de 2020.En 2021 fue el momento más crítico cuando la presa Calderón bajó a niveles de azolve, al 16%, lo que provocó que se dejara de suministrar agua a la Zona Metropolitana de Guadalajara, provocando tandeos en cientos de colonias de la ciudad.Luego de ese temporal, se recuperó al 87% y en 2022 llegó al 100%, pero el temporal del año siguiente también fue raquítico y en lugar de mejorar, empeoró su nivel al pasar del 52% en estiaje al 39% del temporal de 2023. En 2024, el embalse casi llegó a niveles de azolve, con un registro de 2021 y ha superado el 90% durante los últimos años. Juan Pablo Macías, investigador en recursos hídricos. Carlos Ornelas, coordinador del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana. Raquel Gutiérrez Nájera, académica de la Universidad de Guadalajara.Especialistas en materia del agua advierten riesgos en las fuentes de suministro del vital líquido para el Área Metropolitana de Guadalajara durante los próximos años.Juan Pablo Macías, investigador en recursos hídricos, señaló que el abasto de la ciudad está en riesgo debido al crecimiento urbano y la dependencia de las lluvias. “Ninguna fuente de suministro puede garantizarse por más de cinco años, o incluso menos, ya que dependemos mayormente de las lluvias. El agua subterránea puede ser una opción menos propensa a los temporales, sin embargo el crecimiento urbano le ha disminuido a la ciudad la capacidad de infiltración por lo tanto puede haber un abatimiento en los niveles freáticos”.Carlos Ornelas, por su parte, advierte una dependencia del primer acueducto Chapala-Guadalajara debido a que conduce 5.3 de los 7.5 m³/s, sin ningún respaldo. Sobre la calidad del agua, mencionó que el sistema antiguo seguiría afectando siempre que no se sanee el cuerpo de agua.Otros problemas son el tope que hay en la concesión para extraer agua del lago de Chapala o las sequías en la presa Calderón, lo cual disminuye la disponibilidad para la metrópoli mientras que en el caso de los acuíferos, estos presentan déficit lo que encarece el bombeo, reduce el caudal por pozo y produce hundimientos del suelo. A esto se suman las pérdidas en la red del SIAPA y la falta de difusión de datos sobre fuentes de abasto. “A la ZMG no le faltan fuentes con agua; le falta capacidad confiable para conducirla y potabilizarla con calidad”, dijo el académico. Raquel Gutiérrez Nájera, académica de la Universidad de Guadalajara, coincide en la problemática de la contaminación de los cuerpos de agua y puso de ejemplo que se han detectado metales pesados y otros químicos, sobre todo en el Río Santiago, donde nace el sistema Antiguo de Abastecimiento.“Comprobados: mercurio, arsénico, otros metales pesados que son cancerígenos, causan enfermedades crónico-degenerativas, abortos”, dijo. CT