La aparición de socavones se ha convertido en una constante en la metrópoli. Tan sólo en lo que va del año se han registrado más de tres mil hundimientos, una cifra que mantiene la tendencia al alza observada durante los últimos años.El director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Ismael Jáuregui, confirmó que durante este año ya se superaron los tres mil reportes. La cifra es cercana a la registrada durante todo 2025, cuando se contabilizaron tres mil 397 socavones, de acuerdo con información obtenida vía Transparencia. En 2023 y 2024, los registros fueron de dos mil 816 y dos mil 832, respectivamente.Uno de los hundimientos más recientes apareció el 21 de septiembre en el cruce de las avenidas Ávila Camacho y Jacarandas, en Zapopan, lo que obligó al cierre de la vialidad, uno de los principales accesos hacia el Centro del municipio.Pero no es el único caso que ha afectado la movilidad. El pasado 6 de septiembre se formó un socavón en Enrique Díaz de León, en la Colonia Jardines del Country, que provocó el cierre de varios carriles.Un día después, la noche del 7 de septiembre, otro hundimiento de grandes dimensiones apareció en Avenida Malecón, en su cruce con Tenacatita, en la Colonia Lomas del Laurel, en Tonalá. El socavón tiene una longitud de 45 metros, 12 metros de ancho y 8.5 metros de profundidad. Además, se encuentra a pocos metros del punto donde la misma avenida colapsó el año pasado.Por sus dimensiones, las obras de reparación de ambos hundimientos requerirán hasta dos meses para concluir y permitir la apertura total de la circulación, de acuerdo con el director del SIAPA.Especialistas advierten que el deterioro y la antigüedad de las redes hidrosanitarias son factores que contribuyen a la aparición de estos hundimientos.Abril Ledesma Zermeño, presidenta del Colegio de Mujeres Profesionales de la Construcción del Estado de Jalisco, y el arquitecto Eduardo Cuesta, egresado de la Universidad de Guadalajara, señalan que las tuberías envejecidas enfrentan desgaste y una capacidad insuficiente ante el incremento de los escurrimientos de agua en las calles.Jáuregui coincide en que la antigüedad de la infraestructura es un factor de riesgo. Explicó que la mayoría de los reportes se concentra en colonias antiguas, mientras que en zonas de reciente creación o con pavimentaciones nuevas el problema es menor debido a que las redes fueron renovadas.Los hundimientos también representan un riesgo directo para la población. En Tonalá, un socavón que apareció en la Colonia Altamira provocó la caída de un vehículo en el que viajaba una pareja. Aunque ambos ocupantes resultaron ilesos, el incidente evidenció el peligro que representan estas fallas.Ante este escenario, Ledesma Zermeño plantea aumentar la inversión y utilizar tecnología de manera permanente para detectar fallas en las redes hidrosanitarias antes de que puedan derivar en un colapso.Eduardo Cuesta propone, además, crear un mapa de vulnerabilidades de la metrópoli que permita identificar las zonas con mayor riesgo y concentrar información sobre el estado de las redes, antecedentes de hundimientos y escurrimientos, entre otros factores.La recurrencia de estos incidentes plantea un desafío que va más allá de reparar los socavones una vez que aparecen: conocer el estado de la infraestructura subterránea y anticipar las fallas antes de que vuelvan a comprometer calles, vehículos y viviendas. Año Hoyancos 2021 2,738 2022 3,054 2023 2,816 2024 2,832 2025 3,397Fuente: SIAPA. Los socavones registrados en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son consecuencia de una combinación de factores geológicos, hidráulicos y urbanos acumulados con el paso del tiempo, explicó el arquitecto Eduardo Cuesta, integrante de Dinarq (Día Nacional de Arquitectas y Arquitectos en Jalisco) y egresado de la Universidad de Guadalajara.En las últimas semanas se han reportado hundimientos en vialidades como avenida Malecón, en Tonalá; Enrique Díaz de León, en Guadalajara, y Ávila Camacho, en Zapopan.Para el especialista, estos fenómenos no pueden atribuirse únicamente a las lluvias, pues requieren condiciones previas que favorezcan la erosión y el debilitamiento del subsuelo.“El socavón necesita dos cosas: agua y un material que pueda ser removido”, explicó.Cuesta identificó ocho factores que contribuyen a su formación. El primero es el geológico, debido a las características del subsuelo metropolitano y la presencia de materiales susceptibles a la erosión.El segundo es el hidrológico. Las lluvias pueden detonar el colapso de cavidades existentes, particularmente cuando hay fallas en colectores. “Si el colector está deteriorado, quiere decir que la lluvia es lo que ha detonado los socavones”, señaló.El tercer factor es la antigüedad de las redes de infraestructura, cuyo deterioro favorece fugas y fracturas.El cuarto es el crecimiento urbano por encima de la capacidad de la infraestructura, mientras que el quinto corresponde a la pavimentación e impermeabilización del suelo.“Ya no se está filtrando el agua. Estamos haciendo edificios, estacionamientos con sótanos, urbanizando zonas que antes absorbían agua”, explicó.El sexto factor son las cargas provocadas por el tránsito vehicular sobre zonas con cavidades.El séptimo corresponde a la infraestructura y los servicios subterráneos deteriorados, mientras que el octavo es el historial de fallas y hundimientos en zonas con redes antiguas y antecedentes de problemas en el subsuelo. Ante este panorama, Cuesta propuso elaborar un mapa de vulnerabilidad ante socavones para identificar zonas de riesgo, prevenir emergencias y orientar el mantenimiento de la infraestructura.La herramienta integraría información sobre el subsuelo y las redes hidráulicas. “Que nos arroje información a manera de capas y que nos diga edad de tuberías, diámetro de colectores, material, profundidad, caudal, tipo de suelo, pendientes, historial de fugas, hundimientos anteriores, intensidad de la lluvia, tráfico y antigüedad de los pavimentos”, explicó.Con estos datos podrían establecerse niveles de vulnerabilidad y avanzar de una estrategia reactiva a un modelo de prevención. El Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) avanza en la reparación de hundimientos registrados en distintos puntos de la metrópoli, entre ellos avenida Malecón, Enrique Díaz de León y Ávila Camacho.El director del organismo, Ismael Jáuregui, supervisa las obras, algunas de las cuales podrían prolongarse hasta dos meses.En avenida Malecón concluyó la limpieza y estabilización del terreno y comenzó la reparación de la infraestructura dañada. Las inspecciones determinaron que será necesario sustituir aproximadamente 120 metros de colector, además de restituir líneas de agua potable, drenaje sanitario, pavimentos, camellones y ciclovía.Jáuregui atribuyó parte de los hundimientos al envejecimiento de las redes. “Se presurizan y empiezan a colapsar muchas veces por la edad”, explicó.El funcionario advirtió que podrían presentarse nuevas oquedades debido a que algunas redes hidrosanitarias superan los 50 años de antigüedad. CT