Lunes, 14 de Septiembre 2026

Las mujeres que estuvieron detrás del Mundial

Cuatro mujeres ocuparon posiciones estratégicas en la organización y operación de Guadalajara como sede mundialista

Por: El Informador

La presidenta municipal reconoció que organizar el Mundial mientras Guadalajara continuaba con su operación cotidiana significó enfrentar una de las experiencias más complejas de su carrera. ESPECIAL

La presidenta municipal reconoció que organizar el Mundial mientras Guadalajara continuaba con su operación cotidiana significó enfrentar una de las experiencias más complejas de su carrera. ESPECIAL

Organizar un evento de alcance mundial puso a prueba la capacidad de coordinación entre gobiernos, empresas, organismos deportivos y equipos técnicos. En Guadalajara, cuatro de esas responsabilidades estratégicas estuvieron en manos de mujeres.

Lorena Martínez, Olimpia Cabral, Montserrat Hidalgo y Verónica Delgadillo encabezaron áreas distintas, pero enfrentaron desafíos comunes: tomar decisiones bajo presión, coordinar equipos numerosos, negociar entre instituciones y responder ante escenarios que exigían ajustes constantes.

Al concluir el Mundial, las cuatro coinciden e identifican aprendizajes que trascienden el evento y que ahora forman parte de su manera de trabajar: confiar en la experiencia propia, saber delegar, ejercer la autoridad, perder el miedo a asumir nuevas responsabilidades y reconocer que los grandes proyectos dependen de la capacidad para construir equipos.

Estas experiencias ofrecen cuatro perspectivas sobre liderazgo y gestión surgidas de uno de sus mayores desafíos profesionales.

La gestión depende del equipo

Para Verónica Delgadillo, organizar el Mundial mientras Guadalajara continuaba con su operación cotidiana significó enfrentar una de las experiencias más complejas de su carrera.

Como presidenta municipal, su responsabilidad no se limitaba a las actividades relacionadas con el torneo: mientras miles de personas acudían al FIFA Fan Festival, conciertos y otros eventos, la ciudad debía mantener funcionando sus servicios.

“Ser presidenta mientras teníamos un Mundial en la ciudad más importante del Occidente del país ha sido una de las experiencias más retadoras de mi vida, pero también me ha dado grandes satisfacciones, porque no solo se trataba de ser sede de un Mundial. Además de ser una gran fiesta durante 39 días sin parar, teníamos que mantener a la ciudad funcionando al 100 por ciento”.

Seguridad, movilidad, servicios médicos, Protección Civil, Bomberos, limpieza y mantenimiento de espacios públicos requirieron una operación simultánea.

La dimensión del trabajo reforzó en Delgadillo una forma de entender el liderazgo: quien ocupa la posición de mayor responsabilidad no puede sustituir el conocimiento ni el trabajo de las personas que integran su equipo.

Prácticamente todas las dependencias municipales participaron en algún momento de la operación.

A ellas se sumaron el Gobierno de Jalisco, Zapopan, municipios metropolitanos, autoridades federales, corporaciones de seguridad, FIFA y los responsables del estadio.

“La coordinación, la comunicación y el apoyo eran la constante”, señala.

La alcaldesa acudía a los operativos antes de algunos de los partidos, comenzando en el C5 con representantes de instituciones locales, estatales y federales, para después acompañar pases de lista y recorridos.

Esos momentos, afirma, fueron los que le permitieron observar la dimensión del trabajo que existe detrás de un resultado.
Uno de los ejemplos que más destaca es el de las cuadrillas que entraban después de los eventos para recuperar los espacios públicos.

“Cuando había un evento, cuando había un concierto, esa noche entraban decenas y decenas de personas para poder reordenar, limpiar y dejar el espacio público en las mejores condiciones, y al día siguiente estaba impecable para volver a comenzar. Así un día y el otro también”.

Para la alcaldesa, reconocer esas tareas también forma parte de dirigir.

“Esto, por supuesto, no lo logró Verónica Delgadillo sola, lo logramos juntas y juntos todos quienes estábamos involucrados”.
La experiencia reforzó así su apuesta por un liderazgo colaborativo basado en escuchar, articular esfuerzos y reconocer las capacidades de cada integrante.

También le permitió observar el papel de las mujeres que encabezaron diferentes responsabilidades durante el proyecto.

“Este Mundial, entre tantos regalos que nos dio, nos dio la oportunidad de demostrar que las mujeres llegamos a trabajar en equipo, que también llegamos a visibilizar agendas relevantes de la ciudad y a personas relevantes de la ciudad, que las mujeres también podemos dar resultados en momentos sumamente retadores”.

Para Verónica Delgadillo, esa reivindicación no excluye el reconocimiento al trabajo de los hombres que participaron en el proyecto. Su aprendizaje apunta precisamente en sentido contrario: los resultados dependen de construir equipos en los que las capacidades individuales se complementen.

Después de 39 días de operación, el mayor aprendizaje no está solamente en haber enfrentado un evento de alcance internacional: está en comprobar que la responsabilidad de quien dirige también consiste en conseguir que cientos de colaboradores puedan hacer su trabajo a cabalidad.

Decidir frente a la incertidumbre

La responsabilidad de Montserrat Hidalgo como Host City Officer implicó coordinar buena parte de las obligaciones que Guadalajara debía cumplir como ciudad sede.

Movilidad, seguridad, derechos humanos, sustentabilidad, turismo, cultura, voluntariado y la llamada “última milla” formaron parte de un proyecto que involucró autoridades municipales, estatales y federales, además de organismos internacionales e instituciones privadas y sociales.

La amplitud de los temas obligó a establecer mesas de trabajo con especialistas en cada área.

Para Hidalgo, esa estructura dejó una primera lección de gestión: quien encabeza un proyecto no necesariamente debe tener todas las respuestas.

Su responsabilidad era reunir a las personas que tenían el conocimiento técnico, coordinar esfuerzos y generar condiciones para tomar decisiones.

También encontró herramientas profesionales en capacidades desarrolladas fuera del ámbito laboral.

“Creo que las mujeres nos caracterizamos, la mayoría, por ser muy administradas, muy organizadas. Nuestras propias tareas del día a día, que no tienen nada que ver con nuestro trabajo, también nos demandan esa organización”.

Para Hidalgo, capacidades como organizar tiempos, establecer prioridades y atender distintas responsabilidades simultáneamente terminan trasladándose a la vida profesional.

“Esas habilidades blandas que nosotros aprendemos a través de la vida, por todo lo que nos toca vivir, al final están reflejadas en tu trabajo”.

El Mundial también puso a prueba su capacidad para coordinar perfiles y organizaciones muy diferentes. Con el cierre del torneo, identifica entre los principales aprendizajes la transversalidad, el trabajo en equipo y la construcción de protocolos que puedan seguir utilizándose en la operación cotidiana de la ciudad.

Pero la experiencia profesional terminó dejando también una conclusión personal.

Asumir una responsabilidad de esa dimensión significaba aceptar que habría asuntos que tendría que aprender sobre la marcha.

Para Hidalgo, esperar hasta sentirse completamente preparada habría significado correr el riesgo de perder la oportunidad.

“Creo que las cosas las tienes que hacer: o pierdes el miedo o pierdes la oportunidad”.

Su conclusión es que llegar a una posición de responsabilidad supone reconocer el conocimiento acumulado, pero también aceptar que el aprendizaje continúa una vez dentro del cargo.

“El aprendizaje más grande para mí es tomar la oportunidad, saber que el conocimiento para estar donde estás ya lo tienes, por eso estás ahí, pero además tienes la capacidad de poder aprender en el día a día”.

Más que eliminar la incertidumbre antes de tomar una decisión, su experiencia le enseñó a gestionarla.

Y esa capacidad, considera, puede aplicarse a cualquier nuevo desafío profesional.

Confiar antes de sentirse lista

Para Lorena Martínez, el Mundial representó uno de los mayores retos de su trayectoria profesional. Como titular de la Agencia Estatal de Entretenimiento de Jalisco, tuvo la responsabilidad de contribuir a que las actividades relacionadas con el torneo trascendieran los partidos y llegaran a diferentes puntos del Estado.

Su equipo participó en la organización de actividades en el Centro Histórico, los festivales Vibra Jalisco en distintas regiones y los conciertos masivos realizados en La Minerva, entre otros eventos.

La dimensión de las concentraciones obligó a mantener una coordinación permanente con las áreas de seguridad, Protección Civil y Bomberos, además de autoridades municipales y estatales.

Entre los mayores desafíos estuvieron los conciertos de Maná y Alejandro Fernández. Este último reunió, según las cifras proporcionadas por la organización, alrededor de 270 mil personas.

“El tema de los conciertos fue histórico. El concierto que hicimos con Alejandro Fernández ha sido el más grande en la historia de Jalisco. Y la verdad es que tanto Maná como Alejandro nos regalaron unos shows espectaculares”, señala.

Sin embargo, más allá de las cifras de asistencia, Martínez identifica como uno de sus principales aprendizajes la capacidad de los equipos para modificar procedimientos conforme avanzaba la operación.

Cada actividad servía para detectar áreas de oportunidad, realizar ajustes y mejorar los protocolos de seguridad y logística para la siguiente.

Ese aprendizaje, considera, permanecerá para futuros eventos que se desarrollen en Jalisco.

La experiencia también reforzó su visión sobre el papel del entretenimiento en la promoción de una ciudad. Para Martínez, conseguir que un visitante asocie un destino con una experiencia positiva puede tener un impacto difícil de replicar mediante una campaña convencional.

“El contenido, el entretenimiento y el deporte generan conversación para la marca Estado, para la marca ciudad. Todos estos resultados fueron fundamentales porque los visitantes se fueron hablando bien de Jalisco”.

Pero uno de los aprendizajes más personales llegó al observar el trabajo de las mujeres que encabezaban distintas áreas del proyecto.

No solamente estaban las cuatro figuras más visibles. En los equipos técnicos y operativos, recuerda, había otras mujeres tomando decisiones y asumiendo responsabilidades.

Esa experiencia modificó su manera de entender una duda que reconoce frecuente cuando se presenta una nueva oportunidad profesional: preguntarse si se cuenta con toda la preparación necesaria antes de aceptarla.

“Para las mujeres, si bien a veces está esa idea de que ‘quizá me falta tantito, no estoy lista’, lo importante es hacerlo, porque la única forma de estar lista es estando, caminándole, porque cuando una ya está adentro, no nos queda más que sacarlo”.

Después de meses de preparación y más de 40 días de actividades, Martínez considera su participación como uno de los trabajos más importantes de su trayectoria.

“Para mí fue, en términos profesionales, un gran reto, pero un sueño cumplido porque entregamos buenas cuentas a Jalisco y a las y los visitantes”.

Liderar también implica saber delegar

Olimpia Cabral necesitó dos décadas de trayectoria en la industria del futbol para entender que buena parte de esa experiencia la estaba preparando para una responsabilidad como la que asumió durante el Mundial.

Como Host City Manager, tuvo que coordinar acciones y establecer acuerdos entre FIFA, autoridades, el Estadio Guadalajara y los distintos participantes involucrados en la organización.

Su experiencia como directora ejecutiva de Marketing y Comercial de Chivas y su conocimiento de la operación del estadio le dieron una perspectiva particular para desempeñar esa función.

“Yo estoy segura de que los últimos 20 años de mi vida profesional en el futbol me estuvieron preparando para desarrollar este cargo. Porque al final del día hay tantas cosas que se tienen que atender que no tienen nada más que ver con el rol específico del Host City Manager”.

Conocer la operación del inmueble le permitió negociar proyectos con FIFA y, al mismo tiempo, representar los intereses de Guadalajara, Zapopan, Jalisco y del propio estadio.

Pero la dimensión del proyecto también la obligó a reconocer los límites de las responsabilidades individuales.

Gobierno, estadio, FIFA y los demás participantes tenían facultades y conocimientos distintos. Para avanzar era necesario compartir información, responsabilidades y, en determinados momentos, permitir que alguien más tomara las decisiones.

Ahí identifica uno de sus principales aprendizajes.

“El gran regalo del Mundial fue la generosidad de trabajar en equipo y saber soltar para construir juntas un propósito común. Porque nos dimos cuenta pronto de que solos no íbamos a poder. Supimos y tuvimos la generosidad en la capacidad de compartir y de soltar”.

Para Cabral, delegar no significa renunciar al liderazgo. Forma parte de ejercerlo.

La experiencia también reforzó una reflexión construida durante sus más de 20 años en puestos directivos dentro del futbol. Considera necesario dejar atrás la percepción de que esta industria pertenece exclusivamente a los hombres.

“Hay que dejar de decir que el futbol es de hombres. Es un deporte para todas las personas. Yo he sido una directiva respetada, donde he encontrado solidaridad de directivos hombres y siempre ha habido esta oportunidad de poder ejercer mis responsabilidades”.

Al mismo tiempo, considera que las mujeres que acceden a posiciones de decisión tienen que asumir plenamente la autoridad que acompaña al puesto.

“Las mujeres que estamos en estos cargos nos la tenemos que creer. Es la forma en la que tú ejerces la autoridad de tu cargo. Porque también el poder hay que saber administrarlo y hay que saber ejercerlo”.

Para Cabral, hacerlo correctamente tiene además un efecto sobre las siguientes generaciones. Cada mujer que ocupa una posición directiva puede convertirse en un referente para quienes vienen detrás.

“Es importante cómo elevamos el nivel de gestión en estos cargos para las mujeres y para que las generaciones que vienen también tengan una inspiración”.

En su caso, el Mundial terminó por confirmar dos aprendizajes construidos durante años de carrera: la autoridad debe ejercerse con seguridad, pero también con la capacidad de compartirla cuando un objetivo común así lo requiere.

CT

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