El cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos, derivado del choque político entre los republicanos y demócratas por el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional, provocó un colapso en aeropuertos clave del país, con filas de hasta cuatro horas, cancelaciones y miles de pasajeros afectados.Desde el pasado 14 de febrero, alrededor de 50 mil agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte trabajan sin recibir salario, lo que ha generado ausencias laborales, renuncias y una drástica reducción en la capacidad operativa de los filtros de seguridad.El caos se ha extendido a múltiples terminales aéreas. En el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, Georgia, los tiempos de espera superaron las tres horas. En el Aeropuerto Internacional George Bush, en Houston, alcanzaron hasta dos horas. Y en los aeropuertos John F. Kennedy y Newark, en Nueva York, se reportaron filas de más de una hora desde la madrugada.La situación también es crítica en el Aeropuerto LaGuardia, donde las filas en la Terminal B se extendieron hasta el estacionamiento, y en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, donde las colas alcanzaron incluso zonas aledañas como hoteles cercanos. Usuarios y autoridades han descrito escenas de saturación extrema, con filas que rodean terminales completas. En redes sociales, viajeros denunciaron esperas “absurdas” y recomendaron llegar hasta con cuatro horas de anticipación para evitar perder vuelos.Ante la crisis, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 14 aeropuertos del país, con el objetivo de apoyar en las tareas básicas, como control de filas y vigilancia. No obstante, el propio “zar de la frontera”, Tom Homan, reconoció que estos agentes no cuentan con la capacitación necesaria para realizar funciones especializadas de seguridad aeroportuaria, lo que limita el impacto de la medida.La estrategia ha generado fuertes críticas por parte de líderes demócratas. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calificó el despliegue como “inaceptable”, mientras que el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, acusó que los viajeros están siendo utilizados como “rehenes de juegos políticos”.En paralelo, Trump advirtió que podría ordenar el despliegue de la Guardia Nacional si persisten los retrasos y el caos en las terminales aéreas.También intensificó la presión política al pedir directamente a los demócratas que aprueben el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional sin condiciones. A través de declaraciones públicas y mensajes en su red Truth Social, responsabilizó a la oposición del colapso aeroportuario y urgió destrabar las negociaciones.“Los demócratas han provocado este desastre. Necesitamos que aprueben el financiamiento ya”, insistió.El conflicto legislativo se centra en la exigencia demócrata de modificar las políticas migratorias, incluyendo mayores controles sobre las acciones de los agentes federales, como la prohibición del uso de máscaras y la obligatoriedad de las órdenes judiciales para detenciones. Los republicanos, respaldados por Trump, se han negado a aceptar estas condiciones.Mientras tanto, las negociaciones en el Congreso continúan estancadas. El líder republicano del Senado, John Thune, advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo en los próximos días, la crisis en los aeropuertos podría agravarse significativamente, afectando a millones de viajeros en el inicio del Spring Break y a las puertas de la Semana Santa. CT